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La mujer que nunca tuve, pero fue mía (Recomendado)
La mujer que nunca tuve, pero fue mía
La conocí en una noche de juerga, ella estaba sentada con Vilma su amiga, desesperadamente Nano y yo nos decidimos sacarlas a bailar, que interesante es la vida de un bachiller que por cuestiones provinciales no llegó a despertar empíricamente como se debería estar en este siglo XXI. Hablamos de todo un poco mientras los vasos y jarras se amontonaban de manera disimulada. Wendy era su nombre, no se si por cuestiones físicas me gustaba su nombre o es que tenía un toque fonético sensual en particular que me atraía involuntariamente al igual que su cuerpo exuberante que cualquier hombre exigente desearía y en el movimiento mas mínimo que ella realizaría uno quedaría boquiabierta.
Mi corazón no dejaba de recordarla, al día siguiente puesto que a la vez me imploraba que la busque por toda la ciudad, trataba de conversar con él pero ni importancia que me daba, nuevamente estaba hechizado por las pociones amorosas del misterioso Cupido, Eros y Ágape. Sin resultado alguno caminaba a la preparatoria de la universidad pensando en aquella noche que pasó como una estrella fugaz y ese momento más hermoso concluyó sin razón alguna, quedé totalmente frustrado y rodeado de penas, angustias que me envolvían provocando la incógnita de si ¿La volveré a ver algún día?
Sabía que la coincidencia era un pequeño milagro para algunos pero este milagro para mi fue lo máximo me di cuenta que coincidencia era un milagro en que Dios opta por el anonimato, mira que es tan grande el destino y esta ciudad es chica, Arjona ahora si me agrada tu frase, la encontré a Wendy y en cosas del corazón nadie se entromete y tampoco uno actúa de manera propia sino instintivamente. Hablamos de todo para mi fue el segundo día mas importante en mi vida, todo era mágico su voz, cada movimiento que ella realizaba especialmente cuando se arreglaba su hermoso pelo, la sonrisa mas hermosa jamás vista infinitamente mejor que la de la Gioconda. Todo pasaba tan lento que ni cuenta me di que esa hermosa tarde se convirtió en noche, ya era demasiado tarde. Llegué a mi humilde cuarto y empecé a recordar esos momentos con ella, todo había sido como un sueño que pasó tan violentamente como un rayo y saqué la conclusión de que los recuerdos son simplemente imaginaciones. La llamaba todas la noches para saludarla y desearle buenas noches, le mandaba mensajes a su celular, su número y su todo se me plasmó hasta mis huesos como mi identidad. Con el tiempo abrí los ojos y me di cuenta que yo para ella no valía nada era el muy estúpido baboso que la llamaba y la perturbaba porque siempre me decía: estoy ocupada llámame en otra ocasión.
Un día la cité y decidí confesarle todos mis sentimientos, luego me dijo que no que en otra será, nos conoceremos más. Nuevamente quedé idiotizado por las falsas esperanzas que me ofreció a largo plazo, así transcurrían los días creo que por mi mala situación económica, mi falta de edad y su profesión de ella eran los muros que nos dividían casi imposibles de derribar. Para que yo logre lo que quería un poco de su amor y tenerla en mis brazos. Ante tanta insistencia me dio su falso si, pasaron los días y cada vez estaba mas enamorado que nunca, nunca me aceptó como su novio al contrario yo era su confidente y simplemente su perro fiel de paseo. El amor es más fuerte que la costumbre me decía mi abuelo y yo nunca le di importancia, con cada detalle que le regalaba, usé de los contextos sociales aprovechando mis cualidades y virtudes para lograr ingresar y copar a un pequeño lugar en el espacio de su corazón frió como un iceberg.
Me di cuenta que los hombres caemos por una mirada femenina mientras que ellas caen por el oído, todo era charle mis ayudantes y fieles súbditos, galanterías relacionados con la poesía estas aferradas con el romanticismo y entremezclados con algunos palabreos selectos. Llegué a derrumbar ese muro casi imposible de destrozar pero me salio mas fácil que el de Berlín, ahora me rió porque no hay tal ilusión casi imposible de conseguir, vencí a mis enemigos: la pobreza y los cinco años de diferencia en que ella me llevaba físicamente, los remplacé con la experiencia que llegué a conseguir después del año que pasó para nuestro segundo encuentro. Lastimosamente ella es mi mayor en edad y puesto que yo soy su superior empíricamente me las se todas. No hay mujer difícil sino mal charlada y que mejor que emplear dos palabras cuando solo basta una.
Pasaron unos buenos años, terminamos porque se portó muy mal, quizás no la satisfacía correctamente o será que su ex enamorado, un ignorante de esos no la dejaba en paz motivo por el cual aproveché para deshacerme de sus brazos y buscarme una nueva mujer mas digna, pero maldigo el momento que elegí y opté esa elección negativa porque realmente me respetó y fue positivo a la vez porque a veces hay que arriesgar pequeñas cosas para conseguir grandes logros. De nada sirve haberme inscrito en su ayer y pegarla como estampita en mi álbum de colecciones.
Mi inocencia fue el manantial de su desventurada e infinita pasión carnal por buscar el horizonte de su experiencia sexual. Hoy la Mujer que amé se ha convertido en fantasma. Yo soy el lugar de las apariciones.
(Jaime Nicolás Amaya Salas)
Bolivia
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