Entrar en la fábrica es como llegar a donde ángeles y demonios se
hubiesen puesto de acuerdo y el resultado fuese como un
encantamiento a medias. Siempre que entro allí tengo la sensación de
estar en un lugar mágico, donde lo mundano y lo milagroso se
entremezclan.

Asi es como el autor de "La meta" describe lo que siente al entrar a la fabrica, hoy mientras leia esa parte del libro, recorde todas mis primeras veces que entra a algun piso ( asi le decimos nosotros ), a la mayoría les parece molesto, sucio y a algunos hasta denigrante entrar a una planta, a mi me encanta y en verdad lo extraño.
Yo salgo de mi casa con mis tapones (pa las orejas) como collar, JA! Me gusta andar en la planta!

cuando mi padre trabajaba en “Equipo Petrolero Nacional”(ya extinta), también me encantaba entrar a la planta, es algo que me agradaba…
