El ruido a sesado, ya solo queda el susurro de los motores, me puedo quitar los lentes y los tapones auditivos, todo se ha calmado, a lo lejos se escuchan risas de los que se van y de los que llegan, pareciera que todos se conocen y todos son amigos, revitalizan el ambiente lo llenan de energía y el cambio se siente.
Puedo descansar un momento me siento en una silla y observo como los puestos van quedando vacíos entre bromas risas alegría.
Los nuevos ocupantes aun no se instalan primero hay que prepararce, colocar la faja y el mandil de carnaza lo primero, después seguirán los guantes los tapones y los lentes.
Se empiezan a oír por distintos lugares las ultimas bromas de los que se van y los ruidos de los que se quedan cambian de bromas a ruidos de motores de pistolas neumáticas, están probando su equipo.
La mayoría voltea al altar de la virgen realizan una pequeña oración pidiendo que este sea otro día tranquilo y que puedan regresar a sus casas sanos, terminan la plegaria realizando el clásico norte-sur este-oeste.
El ruido empieza a incrementarse cada vez es mas insoportable, motores aquí y allá, las pistolas neumáticas se accionan los cilindros del moustro verde se accionan , el transportador comienza su infinita carrera y el metal empieza a hacer ese ruido que inunda el ambiente, es inevitable hemos arrancado otra vez.
, me siento Hambriento