[ Escribo sobre... ]
Todos somos iguales
Música actual: P.I.M.P - 50 Cent
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Hace muchos siglos vivía en una aldea europea un joven mago, Arthur. Era noble y justo, y gracias a ello se había ganado un buen grupo de amigos. Entre ellos estaban Erick y su hermanita Celine, de quien Arthur estaba enamorado y la trataba con el respeto que merece una dama. Arthur era amable con todos, y todos eran muy buenos con él, excepto Drake. Él maltrataba al joven mago por ser diferente. Siempre lo había hecho, desde que ambos eran niños. Arthur nunca se vengaba o reclamaba por los maltratos, y eso enloquecía a Drake. Pero un día... Un día, fue cuando todo salió mal... Arthur vivía en el bosque, lejos de las personas "normales", pues sabía que había a quienes les caía mal que fuera hechicero; pero solía ir a visitar a Erick. Una mañana, mientras hablaba con su amigo, a solas, Drake estaba ayudando en el campo contiguo, que era de su padre, desde el cual oyó la charla de los dos jóvenes. -Erick, tengo que pedirte consejo.-dijo repentinamente el mago. -Claro, lo que necesites amigo. ¿Qué pasa?-preguntó Erick -Quisiera pedir la mano de tu hermana, pero no estoy seguro. En tu familia, ¿Aceptarían a un mago como yo?-dijo Arthur. -¡Pero por supuesto! ¡Han aceptado nuestra amistad desde pequeños! ¡Desde que me salvaste en el bosque!-dijo Erick. Luego siguieron en silencio. Drake no lo soportó y estalló de ira. Si Arthur se casaba con Celine, era probable que se mudara al pueblo. ¿Tenerlo viviendo aquí? ¡No! ¡Eso sí que no se lo iba a permitir! Entró pisando fuerte en su cabaña y se sentó a su mesa. Después de un rato se le ocurrió el plan más maquiavélico que podía tramar, sólo para que los aldeanos lo desterraran y él ya no tuviera que volver a verlo. Recordó la aldea de Salem, donde quemaban a las brujas y brujos. Él ya lo había comentado en el pueblo, pero todos decían que a aquellos los habían condenado por el uso de la magia negra, la magia que mata y destruye. Entonces, si les hacía creer que Arthur usaba ese tipo de magia, lo exiliarían para siempre (después de todo en ese pueblo no mataban ni a una mosca). Llevó, entonces, de paseo por el bosque a Celine, con la excusa de ir a pedirle perdón a Arthur. Su verdadero motivo era dejar allí a la chica y decirle al pueblo que el mago se había deshecho de ella. La dulce joven le había creído, y lo estaba guiando confiada a la choza del muchacho. De repente una jauría de lobos salió de entre las matas. Drake sacó una cuchilla, pero sólo para defenderse él, ya que cuando una de las bestias tomó de las faldas a Celine, él no hizo nada para impedirlo. La chica estaba a punto de ser devorada, cuando una roca golpeó el hocico del lobo alfa, quien se dio a la fuga y su jauría con él. Arthur salió de entre los árboles y corrió a ayudar a Celine, olvidándose de Drake, quien aún luchaba contra uno de los perros salvajes. Cuando logró sacárselo de encima, preguntó altivo a Arthur: -¿¡No que siempre ayudabas al necesitado!? ¿¡Por qué no me ayudaste!?- -¿Por qué debo ayudar a quien merece el castigo que la vida le impone?-preguntó Arthur con voz fría, sosteniendo a la joven entre sus brazos. -¿Perdón? ¡Yo estaba en problemas, y no hiciste nada!-dijo entonces Drake con mirada triunfante. -Tú estabas siendo castigado, y no quise interferir. Que tus heridas y tu desdicha, sean una lección para ti. -dijo Arthur.-Acabo de volver del pueblo. Tal era tu odio hacia mí, que perdiste de vista todo lo que amabas. Esos lobos venían de tu campo, atacaron tu granja, y casi mataron a tu padre. Yo lo ayudé, tú no estabas. Cuando ayudé a Erick a salir de una grieta cuando niño, porque se había torcido el tobillo; tú lo habías abandonado por haber oído a un ciervo entre las matas, y habías huído.- Drake permaneció en silencio un largo rato. Tanto odiaba a Arthur por ser diferente, que había olvidado que hasta ese mago era una persona. En ese momento notó su error. -Lo siento Arthur.-dijo Drake de pronto. -Te perdono tu necedad, pero no tu incosciencia. Si quieres mi clemencia, regresa a casa, cuida de tu padre, y deja de prejuzgar a todos. Que el león, no por ser más hermoso que la cobra, es menos peligroso.-dijo Arthur y se fue para llevar a Celine a casa. Durante los días siguientes, Drake, no volvió a molestar al mago. Todos se preguntaban si éste lo habría hechizado, pero el joven sólo decía que todo lo que Arthur había hecho fue abrirle los ojos... Escribo esto a modo de cuento para ser más creativa, pero el mensaje es claro. A veces prejuzgamos, decimos quien merece la pena y quien no, sólo por su aspecto o porque no es como nosotros. ¿Por qué? Porque ese alguien es diferente, porque no lo entendemos del todo, y porque no nos tomamos el tiempo ni el esfuerzo de conocerlo. También, hay ocaciones en las que decimos: "cómo odio a esta persona", y nos olvidamos de todo lo demás, empecinados en ese odio. Incluso de las personas que nos preocupan y que pueden salir lastimadas en el proceso. Y lo que es peor de todo, nos olvidamos que ese otro también es una PERSONA, igual que nosotros, y merece el mismo RESPETO. Por eso: NO PREJUZGUEMOS, PORQUE NUNCA SE SABE QUIEN PUEDE SALIR HERIDO POR CULPA DE ELLO. |
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