Tic, tac! se escuchaba en la noche,
el reloj avanza, el tiempo seguía
mi mundo privado me dijo que ahí estabas
que bastaba con estirar la mano y te alcanzaría
y así lo hice
te tomé entre mis manos
te asiste a mi cuerpo
a mi cintura
a mi espalda
nuestras bocas se reconocieron
se recorrieron una vez más
pero ahora sin ninguna barrera
no hubo distancia entre nosostros
que hubiera que recorrer
Viví feliz en esos momentos
cada poro de mi cuerpo
respiraba por ti,
transpiraba a ti.
Reconocimos nuestros cuerpos
los accidentes de nuestro terreno
una vez más acaricié tu barba
una vez más recorriste la distancia
entre mi cuello y mi cadera
suave
lento
Nunca alguien me había amado tanto como tú
nadie nunca me había aceptado sin recelo
sin cuestionar
así sin más
soñé que era feliz
Después, el sol hirió mis párpados
y me anunció que el día había empezado…



