sábado 28 de marzo, 2009 - 12:55
Cómo decirte que ya hasta me asquean tus palabras,
tu simple mirada, tu sabor a nada.
El aroma que desprende tu piel me es asfixiante, empalagoso e indigerible.
Tu voz me ensordece, me pone la cara en blanco,
y tus pantorrillas cuando no me flaquean la tristeza,
me desgastan el ánimo de seguir,
así, de seguir.
Es apagante el hecho de estar cerca de tu aliento,
(contaminante, tóxico, mortal, venenoso, cancerigeno e incurable)
…
El hecho de seguir escribiéndote me podría carbonizar las manos,
dejarme leprosa la lengua o apolillarme los huesos.
No sé.
Pero por ahora tengo una nausea de cuerpo completo,
Una nausea entera e interna,
externa, y hasta capilar.
…
Pobre de ti,
que te aguantas todos los días,
pobre de tu almohada y de tus cubiertos,
pobre de ti,
pobre del próximo que siga,
y pobre del próximo del próximo,
pobre de ustedes,
pobre de estas palabras víctimas de ti,
de tus actos,
del pobre día en que naciste,
pobre diablo,
…
pobre del tiempo que te quede,
y de las cosas que hagas en ese tiempo,
pobre tu Dios,
pobre todo lo que te rodea,
pobre tu futuro cercano y lejano,
tu presente, y tu pasado,
pobre historia,
pobre amor,
pobre lágrima la que te resbala en esa pobre mejilla,
…
pobre final,
final pobre,
e irremediable.
martes 03 de febrero, 2009 - 12:28
Con la de hoy, van aproximadamente 43 veces que me rechazas,
¡Cuarenta y tres!
…
Pero sabes, te prometo que ÉSTA será la última.
Y es que si tan solo supieras que mis intenciones hacia ti eran meramente pornográficas, enfermas y sexualmente humillantes;
sin sentimentalismos ni amor,
sin caricias, ni apoditos caramelosos,
sin saludos sorpresivos o aniversarios puntuales,
sin agarrarnos de la mano por las calles o de los labios por senderos utópicos,
¡NO!
Yo me imaginaba contigo cualquier cantidad de posiciones eróticas existentes e inexistentes;
toda clase de maltratos humanos y fantasías “tres equis” en los lugares más inusitados del planeta;
e incluso, se me había ocurrido drogarte hasta la ineptitud y hacerte de todo lo que no te pudieras acordar nunca en tu vida,
para finalmente arrojarte inconsciente por algún callejón desolado de dignidad.
...
Y no volverte a ver.
jueves 16 de octubre, 2008 - 19:38
Como amar sin poseer?
Como dejar que te quieran sin que te falte el aire… amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida… en tu vida
Como amar sin pedir nada a cambio?
Sin necesitar nada a cambio….
El ser humano nace y muere en el loco afán por poseer, en esa estrecha línea amanece a la vida que le es propia y muere intentando apropiarse de la ajena, en un acto imposible pero apetecible, ignorando que la posesión no define vida sino muerte, porque allí donde llega sólo pervive la esclavitud y con ella la derrota de la vida: la del esclavo y también la del amo.
Morimos en lo que poseemos, vivimos, por el contrario, en lo que pretendemos para el limpio afán de compartir, para el armonioso juego de dar y recibir, para el sublime acto de amar sin poseer. Pero para qué engañarnos, no se nos educa en esa disposición sino para todo lo contrario: para amar sólo lo que se posee, para poseer siempre lo que se ama; para poseer sin amar, nunca para amar sin poseer…cambiar la inercia de la costumbre por la voluntad de la imaginación.
Construir un mundo para nosotros dos no tendría sentido, al poco tiempo ese mundo empezaría a envejecer y nosotros con el…
Escuchando:
buah no tengo
jueves 16 de octubre, 2008 - 19:38
Como amar sin poseer?
Como dejar que te quieran sin que te falte el aire… amar es un pretexto para adueñarse del otro, para volverlo tu esclavo, para transformar su vida… en tu vida
Como amar sin pedir nada a cambio?
Sin necesitar nada a cambio….
El ser humano nace y muere en el loco afán por poseer, en esa estrecha línea amanece a la vida que le es propia y muere intentando apropiarse de la ajena, en un acto imposible pero apetecible, ignorando que la posesión no define vida sino muerte, porque allí donde llega sólo pervive la esclavitud y con ella la derrota de la vida: la del esclavo y también la del amo.
Morimos en lo que poseemos, vivimos, por el contrario, en lo que pretendemos para el limpio afán de compartir, para el armonioso juego de dar y recibir, para el sublime acto de amar sin poseer. Pero para qué engañarnos, no se nos educa en esa disposición sino para todo lo contrario: para amar sólo lo que se posee, para poseer siempre lo que se ama; para poseer sin amar, nunca para amar sin poseer…cambiar la inercia de la costumbre por la voluntad de la imaginación.
Construir un mundo para nosotros dos no tendría sentido, al poco tiempo ese mundo empezaría a envejecer y nosotros con el…
Escuchando:
buah no tengo
martes 17 de junio, 2008 - 18:40
Algunas canciones llegan de las praderas, de flores azules, libres del polvo de mil caminos.
En un mundo cada vez más insensible, todos hemos desarrollado caparazones contra la sensibileria. No sé bien donde termina la gran pasión y empieza el sentimentalismo. Pero nuestra tendencia a mofarnos de la gran pasión, a tildar de sensibileros los sentimientos genuinos y profundos, dificulta la entrada al mundo de la delicadeza, tan necesaria para comprender al amor.
“El análisis destruye los conjuntos, algunas cosas, las cosas mágicas, han sido hechas para permanecer enteras, si uno las observa por partes, desaparecen…”
Hay un ser dentro de ti que yo no logro sacar a la superficie, que no tengo fuerzas suficientes para alcanzar. A veces siento que hace mucho tiempo que estas aquí, más que una vida, y que has estado en lugares con los que ninguno de nosotros a soñado jamás. Me asustas a pesar de que eres muy delicado conmigo. Si no luchara por controlarme cuando estoy contigo, sentiría que puedo perderme a mi misma y no volvería a encontrarme…
Ella sentía constantemente la mirada de él, aunque su forma de mirarla era circunspecta, nunca indirecta, nunca invasora. Sabía que él pensaba, como sería su cabello al tacto, como apoyaría la mano en la curva de su espalda, que sentiría al tenerla debajo de él.
Como seria tocar su piel, apoyar su vientre contra el de ella… El pensaba en los malditos viejos hábitos que luchaban por subir a la superficie, otra vez, los rechazo, encendió un camel y respiro hondo.
Pero esa noche gradualmente y sin proponérselo, se acercaban cada vez más, bailando él la estrechaba en sus brazos, y ella se preguntaba si sentiría sus pechos a través del vestido y su camisa, estaba segura de que si, ella también lo sentía.
Le gustaba tanto sentirlo cerca. Quería que eso durara eternamente, mas canciones, mas baile, y más veces su cuerpo contra en de él. Volvía a ser mujer. Ahora él la invadía. Y ella a él. Aparto la mejilla de la de él, lo miro con sus ojos oscuros y el la beso, y ella le devolvió el beso, un beso suave y largo, cantidades de besos.
Dejaron de fingir que bailaban y ella le rodeo el cuello con los brazos. La mano izquierda de él se apoyaba en la cintura de ella, por detrás la otra le acariciaba el cuello, la mejilla y los cabellos, había despertado el fantasma del deseo. ..En los dos.
Ella se aparto y lo cogió de la mano, lo llevo arriba y entraron en su habitación, encendiendo una vela de su mesa de noche.
El se sostenía encima de ella, avanzando lentamente, el pecho contra su vientre y sobre sus senos. Lo había hecho una y otra vez, como cumpliendo con un ritual. Se movía sobre su cuerpo, besando alternativamente sus labios, sus orejas, pasándole la lengua por el cuello, lamiéndola como un imponente leopardo. Era un animal, un animal soberbio, duro, macho, que no hacía por dominarla, pero que la dominaba completamente, en la forma exacta en la que ella deseaba que sucediera en ese momento.
Pero había algo mas allá de lo físico, a pesar de que el hecho de que él pudiera hacer el amor durante tanto tiempo sin cansarse tenía su importancia --era un asunto espiritual, pero no corriente.
Mientras hacían el amor ella se lo había susurrado “eres tan fuerte que me da miedo”
Era casi como si hubiera tomado posesión de ella en todas sus dimensiones. Eso era lo que le daba miedo. Al principio no dudaba que una parte de ella podía permanecer libre de cualquier cosa que el hiciera. Pero simplemente se apropio de todo, ella debió de haberlo sabido en el mismo momento en el que lo vio por primera vez.
Hacían el amor durante una hora, a veces mas, luego él se apartaba lentamente y la miraba, y encendía un cigarro para él y otro para ella. O bien simplemente se quedaba tendido a su lado, siempre con una mano moviéndose sobre su cuerpo, tocándola siempre.
Después volvía a penetrarla, susurrándole suavemente al oído mientras la amaba, deseándola entre una y otra frase, rodeándole la cintura con el brazo, atrayéndola hacia él, entrando en ella.
Y ella a perder la conciencia, a respirar más fuerte, a dejarla que la llevara donde el vivía y vivía en lugares extraños, embrujados, muy alejados de la lógica del mundo.
Con la cara hundida en el cuello y su piel contra la de él, se preguntaba como el resistía tanto, el le dijo que podía llegar a los orgasmos de la mente lo mismo que a los físicos y que los orgasmos de la mente tenían un carácter especial.
Ella no tenía idea de lo que quería decir. Solo sabía que, en cierto modo, el los había atado a los dos y había apretado tanto la cuerda alrededor de ambos, que ella se habría sofocado a no ser por la liberación de sí misma que sentía.
La noche avanzaba, y la gran danza en espiral continuaba, el rechazaba la idea de lo lineal y se refugiaba en una parte de si mismo que solo tenía que ver con la forma, el sonido, las sombras… oía las palabras que el mimo le susurraba, como si otra voz que no era la suya estuviera diciéndolas, fragmentos de un poema “… Nada ansío de nada mientras dure este instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada más que a ti…”
Sonidos, pequeños ininteligibles salían de su boca cuando se arqueaba hacia él. Pero era un lenguaje que el comprendía a la perfección, y mas con esa mujer que está debajo de él con el vientre en contra del suyo, a la que penetraba profundamente, aquí, ahora , terminaba la larga búsqueda, tendido sobre ella, perfectamente realizado e inalterablemente completo en su amor por ella…
La realidad no es exactamente lo que prometía la canción, pero la canción no es mala…
viernes 16 de mayo, 2008 - 16:21
Si efectivamente Necesito Sexo..........
Escuchando:
Eres- cafe tacuba
miércoles 14 de mayo, 2008 - 17:16
Ya que navegas por mi sangre
y conoces mis límites, y me despiertas
en la mitad del día para acostarme en tu recuerdo
y eres furia de mi paciencia ,dime qué diablos hago,
por qué te necesito, quien eres, mudo, solo,
Recorriéndome, razón de mi pasión,
por qué quiero llenarte solamente de mí,
y abarcarte, acabarte, mezclarme a tu piel y eres único
y solamente tu, bestia de mi olvido , amante de mis recuerdos
dime , que hago para olvidarte y conformarme,
que simplemente ya no eres mío , sino de otra…
Hace falta salirse de la ilusión, para ver al ser que tenemos enfrente y muchas veces es doloroso dejar de lado las ilusiones y aceptar la realidad.
Es dejar de pelear y aceptar las cosas como son, cuando nos decidamos empezaremos a disfrutar lo que se da, dejamos de llorar por lo imposible y al final sea como fuere, la realidad siempre se impone.
Sabes que me encanta la magia…
La magia del encuentro, me siento frente a la computadora a leer tus mensajes y me ayudan a sentirme mejor, lo que nos pasa es mágico, yo siento que la energía con la que escribo me sale de las tripas, no hay mejor ejemplo. Siempre pensé que aunque la letra sea igual, suena distinta si a uno le sale del alma.
De alguna manera me has enseñado que la vida no es cumplir determinadas metas prefijadas, seria muy absurdo, es diferente cuando nos detenemos a ver que ocurre y saber como movernos con lo que se va dando.
¿No te parece aburrido saber que todo lo que quieres, te pase? Es igual a estar solo… no tiene magia…
Esto me lleva a pensar en ti… podemos vivir la vida como si fuéramos un chofer de metro, sabiendo exactamente a donde vamos y como es la ruta, o podemos llevarla como un surfista: siguiendo la ola.
Yo te propondría que sigamos las olas, nos vamos a divertir, y de eso se trata no? Aunque también es cierto que no todas las olas sirven para surfear, supongo que para hacer surf tienes que estar dispuesto a lo que no puedes prever (nadie sabe como vendrá la ola), pero es imprescindible estar dispuesto a correr el riesgo, hay caídas que te dejan rapones y uno que otro moretón, pero también te dejan experiencias para las próximas olas.
Muchas veces no nos alcanza con los sueños, no alcanza con las fantasías, no alcanza con las ilusiones, no alcanza con el deseo y proyectos… Y sin embargo, sin ellos no hay camino.
Creo que todas nuestras acciones empiezan en un sueño, eso que llamamos fantasía (Que lindo seria…. Seria maravilloso….)
Si nos adueñamos de esa fantasía y nos la probamos como si fuera una camisa, entonces la fantasía se transforma en ilusión (Como me gustaría…, me encantaría que….)
Si dejamos que esa ilusión anide en nosotros, si la regamos y la dejamos crecer, un día la ilusión se vuelve deseo (Quisiera estar en… , lo mas que deseo es …)
Llegado a este punto, quizá suceda que seamos capaces de imaginarnos llevando a cabo este deseo, haciéndolo realidad en este momento tu deseo se ha convertido en proyecto, de aquí en adelante solo te resta trazar la estrategia que te permitirá mi querido surfista, ser un fantástico mago que materialice la realización de su sueño.
Así hace falta ponernos la malla, tomar la tabla de proyectos, entrar a la vida y esperar atentamente la ola de la realidad para subirse a ella y surfear hasta la mágica playa de la satisfacción.
Eso me has dejado. . . y me gusta, me complace saber que sin estar físicamente me has llevado a la playa de la satisfacción, te acuerdas? Ja ja ja ja
Éxito y Besos…
Escuchando:
Que hago contigo...
viernes 28 de marzo, 2008 - 10:11
CUATRO EMPLEOS QUE HE TENIDO EN MI VIDA:
1.-Kmart
2.- En una copiadora
3.- animadora
4.- Ciber
CUATRO PELÍCULAS QUE VOLVERÍA A VER UNA Y OTRA VEZ:
1.- Los puentes de Madison County
2.- El lado oscuro del corazón
3.- Leyendas de pasión
4.- y … las de Pedro Infante y Cantinflas siempre las repito jajajaja
CUATRO LUGARES EN LOS QUE HE VIVIDO:
1.- df
2.- Mazatlán
3.- edo.mex
4.- el que me falta..
PROGRAMAS DE TV QUE VEO:
Maldita ñoña no veo programas de tv :s,
pura serie gringa Mandrake me tiene en suspenso jajaja
CUATRO LUGARES EN LOS QUE HE ESTADO:
En los que he estado haciendo qué?
CUATRO DE MIS COMIDAS FAVORITAS:
1.-el mole
2.- la cantonesa
3.- pastas
4.- Milanesas mmm
CUATRO LUGARES EN LOS QUE DESEARIA ESTAR AHORITA:
Solo hay uno en el que desearía estar J
ESPERO QUE ESTE AÑO (2008) PUEDA:
1.- viajar
2.- establecerme
3.- divertirme
4.- Ser feliz
Ahí esta nótese que yo jamás respondo a este tipo de encuestas
¡¡¡¡¡ porque no sé ni quién diablos hace estas preguntas ni con qué fin , pero solo por tratarse de ti …
Se me ocurren unas muy buenas preguntas para una inche
cadenita lástima que nos chismosa como el einyel :P
Escuchando:
E. Radio
jueves 27 de marzo, 2008 - 18:46
Es simple
si lo intentas mi querido amigo a veces hay que romper con lo establecido, con
lo ya dado por hecho, tal vez abrir la mente a lo desconocido, creer y ser
capaz de quedarte en silencio, cómodamente sentado , ser verdaderamente tu …
Debes de
salir del juego.
-¿Qué juego? –me preguntaste
Este es un juego que hemos
inventado todos los humanos y muchos ya
se han convertido en expertos en él. Un juego desgastante, un juego que los
imposibilita a vivir de verdad y te permite cambiar por completo tus relaciones
humanas, cambiara créeme¡¡
-Como cambiara? Eso sólo lo
sabrán ustedes, pero te puedo asegurar desde ahora que cambiará para bien, lo
que sea que eso signifique, hay que
saber comprender y aceptar que muchas separaciones son precisamente para el
bien. Es un mito creer que para que algo esté bien debe permanecer unido,
cuando muchas veces es la causa de lo contrario. Pero eso sólo lo sabrás tú si
te atreves a vivir en la verdad.
"Desde muy niños aprendimos
algo: “cuando te sientas aburrido, juega para que se te quite”. Al bebé que
llora, basta que se le acerque una sonaja y se juegue con él para que
suspendiera el llanto de inmediato (bueno, al menos sucede en la mayoría de los
casos). Pero ¿qué pasa cuando ese bebé o ese niño crece? Cuando entramos a la
adolescencia nos empezamos a volver expertos en determinados juegos. Y ya de
adultos, auténticos masters en juegos que eliminen nuestro aburrimiento. Si
existe algo desafiante para muchos es el arte de las relaciones humanas, el
convivir. Y el desafío está en detectar lo más rápido posible si estamos
entrando en un juego o no. En eso estribe la gran diferencia entre sentirte
extraordinariamente bien o sentirte muy, muy mal. El juego se llama Triángulo Dramático. Es un auténtico drama (género mixto entre tragedia y
comedia) que se desarrolla en un juego que se realiza comúnmente entre tres,
aunque muchas veces bastan dos para empezar a jugar. Los participantes de este
juego son: la víctima, el perpetrador y el salvador. El papel de víctima es el
que elige sufrir, casi inocente y por la culpa de otros; el perpetrador es el
que elige cometer una ofensa grave, el que persigue, el que elige hacer daño;
el salvador es el que elige librar a la víctima del sufrimiento y hacer
justicia. Esos son los tres célebres personajes que arman el triángulo
dramático en un juego que sólo produce desgaste, resentimiento, alejamiento,
envidias, coraje, odio, enemistad, rencor y un sinfín de etcéteras que se
pueden englobar en algo más sencillo: sentirse mal, muy mal. Te pondré un ejemplo;
primero te describiré los hechos y luego
te explicaré el juego.
Los hechos: Mujer de 28 años (a
quien llamaré Inocencia) que tiene una reciente amiga muy querida (a quien llamaré
Dolores) y decide hablarle por teléfono para saludarla. Al contestar
Dolores, de inmediato le dice en
tono un poco despectivo: "¿Ahora qué es lo que necesitas!". En ese
instante Inocencia se consterna por el modo y le dice: "¡Qué?". Y un poco molesta Inocencia, antes que pedirle
explicación ni nada, le sigue diciendo: "Bueno, ahora que lo dices,
necesito mis aretes que te presté el otro día y no me has devuelto". A lo
que Dolores le dice que luego se los regresaría con gusto. Inocencia sin decir
más, cuelga molesta. Se dejan de hablar poco más de tres días cuando antes se
hablaban a diario. Inocencia habla luego con su novio y le comenta los hechos,
a lo que el novio contesta: "Voy a hablar con esa amiguita tuya... ¿qué se
cree?, y tú siendo tan buena con ella". Inocencia se siente mal por todo
esto. Ahora mi explicación: Inocencia habló con la mejor intención para saludar
a su amiga. La amiga Dolores le contestó de mala manera y en ese momento,
Inocencia entró al juego del triángulo dramático y eligió jugar como auténtica
víctima, es decir, eligió "sufrir" la forma en que le contestaron.
¡No podía creer el maltrato que su amiga le propició con esa forma tan ruda de
contestar! La amiga, también sin saber, jugaba el juego de perpetrador. Y es
que no existe víctima sin perpetrador. Dolores le hizo sentir mal con su manera
grosera de contestar, y sus motivos tendrá. Y luego Inocencia fue con su novio
quien empezó a jugar el papel de salvador. El triángulo dramático se
complementaba perfecto.
Otro ejemplo: la mamá que le
compra una camisa rosa muy fina y hermosa (según ella) a su querido hijo.
Cuando el hijo llega a casa, la mamá le enseña su regalo sorpresa y el joven no
sabe qué decir. Le agradaba recibir un regalo pero no le gustó la idea de
recibir una camisa rosa. La mamá nota la falta de emoción en su hijo y eligió
interpretarlo como un desdén. En ese momento le expresó a su
Hijo: "Claro, a ti nunca te gusta lo que
yo te doy. No fuera yo esa niña con la que andas porque se lo
festejarías". La mamá se da media vuelta y sale de la recámara. Cuando ve
que han pasado unos minutos y el hijo no sale de su recámara, le grita:
"¿Qué! ¿No me vas a decir nada hijo? ¿Ni disculpas? (nótese que la
víctima, cuando no quieren jugar con ella, insiste con este tipo de preguntas
para arrancar el juego). Cuando más tarde llega el papá, a la mamá, antes que
nada, le urge platicarle lo sucedido. El papá dice: "Entiéndelo... es
hombre y no le ha de gustar esa moda". La mamá contesta: "¡Caray!
Gracias por tu apoyo, mejor dime que soy tonta y no sé qué es lo que le gusta a
nuestro hijo". El padre dice: "No, no. No es para que te pongas así
mi amor. Nunca quise decirte eso. Es más, voy a hablar con nuestro hijo ahora
mismo para reclamarle su falta de tacto". La madre se queda esperando
(con actitud de víctima, pero ahora también empezando un
poco el papel de perpetradora). El padre sube a ver al hijo y le comenta:
"Hijo, debes ser más agradecido con tu madre. Quizá no te gustó el color o
algo así, pero es un regalo y te recomiendo que vayas y se lo agradezcas".
El hijo contesta: "Ni loco papá. Lo que pasa es que mi mamá la trae
conmigo desde hace días y le tiene como envidia a mi novia o no sé qué, y con este
regalo sólo me quiere molestar". El papá responde: "No hijo, no es
así". El hijo replica: "Claro que lo es. Además tú qué sabes si nunca
estás aquí". El papá, ya molesto: "Está bien, como siempre, haz lo
que se te pegue la gana". Sale de la habitación y vuelve a hablar con la
mamá: "Oye, ¿qué, traes algo con la novia de nuestro hijo?"
"¡Qué!? A mí esa chamaquita ni me importa!"...
Y así se podría continuar el
juego por horas, días, semanas o años. Si ves con atención, es un ejemplo de
este juego, el triangulo dramático. Puedes ver claramente cómo todos eligieron
jugar uno de los papeles y luego, hasta inter-cambiarlos. La madre eligió
sentirse víctima por no ser festejada por el hijo frente al regalo (de hecho,
la madre nunca dio un regalo sino lanzó un anzuelo de reconocimiento y cuando
no picó la carnada, la misma madre, al lanzar el anzuelo, preparó la condición
necesaria para elegir sentirse víctima). El hijo con su aparente desdén era el
perpetrador (quien cometió una falta según el juego), y el papá llegó como
salvador. Pero luego, el hijo eligió ser víctima al creer que su mamá lo ataca
con ese regalo, y el papá siendo salvador, por un momento eligió también ser
víctima y prefirió salirse de la habitación molesto por la actitud del hijo. En
el instante en que el papá volvió con la mamá, volvió a elegir ser salvador y
ahora le pedía cuentas a la madre a quien él veía como posible perpetradora, pero la madre continuó con su papel de
víctima y así sucesivamente. Tal vez te suene algo complicado pero pasa¡¡ y
mucho .
Todos podemos elegir cualquiera
de estos papeles, que de hecho solemos elegir todo el día, y todos los días. La
otra opción es: elegir no jugar. Punto. Así de fácil y sencillo y de hermosas
consecuencias. Además, por no jugar, ¡no nos aburrimos! sino que permanecemos
bien, extraordinariamente bien. Y permanecemos así, para frustración de los que
quieren seguir jugando. Quien descubre la pacífica opción de no jugar, sabe que
no tiene el menor caso explicar lo que no requiere explicación. Y de inmediato
la mente para adelante, para lo que sigue. Esto se hace cuando se elige estar
extraordinariamente bien. Cuando decides no jugar, muchas veces se suspende
todo diálogo o contacto con ciertas personas porque mucha gente sólo sabe
hablar o convivir mediante el juego (gente necia, como TU :p). No conocen otra
manera de interactuar que a través del juego. Cuando decides no jugar, no
tienen nada que demostrar o de qué hablar. A la víctima le encanta que la
busquen y hace todo lo necesario para que se dé esa búsqueda (esto es importantísimo,
generalmente las mujeres solemos desarrollar a la perfección este papelito) .
En cambio, cuando uno decide no jugar, simplemente no busca y va pacíficamente
a lo que sigue. La víctima nunca sale del tema, incluso puedes tocar otros
temas, y la víctima se recicla en el tema original y no escucha. ¡Increíble que
la gente elija jugar tanto tiempo! Pero así suele ser el papel de víctima:
siempre elige seguir sufriendo aunque todo se haya arreglado incluso rápido. En
fin, estos absurdos existen en la vida y quien juega el triángulo dramático,
nunca se da cuenta de los absurdos. Éste es otro rasgo del juego.
Algo que se aprende en el juego, es que si
juegas con frecuencia, crees que los demás también juegan siempre. Se confirma
también en este juego que tú sólo ves lo que llevas dentro. Con un despertar de
conciencia, se aprende algo valioso del juego: se da única y exclusivamente si
otro quiere jugar también. De otra manera es imposible.
Cuando alguien intenta ofenderte,
te está invitando a ser víctima e iniciar un juego. Observa a una ofensa como
un regalo. Y qué pasa cuando no aceptas un regalo. ¿De quién es entonces? De
quien te lo quiso dar y de ahí no pasa. En esta metáfora, cuando no aceptas el
regalo significa que ante una ofensa no haces nada. Absolutamente nada. Eso es
no aceptar el regalo y dejar que siga en posesión de quien te lo quiso dar.
Debes comprender que el mal nada más es combatido con el mal. El bien no
combate. En el instante que quieras combatir, incluso justificado por dignidad
o una buena causa, en ese instante deja de ser el bien y te adentras a la oscuridad
del mal. Te repito, el mal sólo es combatido con el mal. El bien no combate, el
bien ni siquiera sabe lo que es combatir. Date cuenta de uno de los más grandes
absurdos a los que ha llegado el hombre y la mujer. Pregunta: ¿Cuál es el
objetivo de una guerra? Respuesta: buscar la paz. ¿No hubiera sido mejor no
hacer la guerra para ese fin? Pues sí. Pero entonces no habría juego.
Hay doce reglas en este absurdo y
oscuro juego:
El origen del juego siempre es la
falta de amor.
Se requiere vivir un vacío
existencial activo con su falta de amor interior para iniciar el juego; y
se puede iniciar ya sea como víctima, como perpetrador o como
salvador.
Siempre quien inicia el juego
necesita tentar a otras personas para arrancarlo formalmente y por el tiempo
que sea necesario, para así sentirse unida a una persona, aunque sea a través
del juego.
El juego puede iniciar con el más
mínimo o sutil comentario, incluso con la mera actitud o una leve mirada,
siempre y cuando haya otro dispuesto a jugar.
El tiempo del juego es
indefinido. Desde unos cuantos minutos hasta toda la vida.
El juego debe producir dolor, en
cualquiera de sus manifestaciones, tanto emocionales como físicas. De hecho,
así está diseñada la logística del juego.
Si se ha decidido ser un jugador
formal y constante, el juego no se acaba nunca, ni con la muerte de uno de los
participantes, ya que de inmediato se puede elegir a otro jugador o incluso se
puede jugar con la memoria del fallecido. Jaaa el mexicano es excelente ¡¡¡
Aunque se haya elegido un papel
en el juego (víctima, perpetrador o salvador), se puede cambiar a otro papel en
cualquier momento y a voluntad, para continuar jugando todo el tiempo.
Con la práctica adquirida y la
habilidad para jugar, se puede participar incluso en varios juegos a la vez.
Si el juego (o los juegos) parece
acercarse a su final, se pueden volver a intercambiar los papeles para que el
juego continúe o se puede iniciar otro juego con nuevos participantes.
El juego se puede jugar
consciente o inconscientemente.
En este juego nadie puede ganar nunca. Aunque
cualquiera de los personajes piense que
el gano no es así, aquí nadie gana nada.
Pues bien, éstas son las reglas
del juego cuando elegimos participar. Creo que es valioso habértelas nombrado y
quizá te haya puesto a pensar profundamente. Ojalá así sea. Se trata de
salir del juego.
La más poderosa recomendación de todas que te
puedo dar:
Elige no jugar!
Es todo. No hay recomendaciones
más trascendentes ni sugerencia más poderosa para salir del dolor en cualquiera
de sus variantes. Reconoce qué papel juegas mejor: víctima, perpetrador o
salvador. El simple hecho de que hoy reconozcas tu papel preferido, puede
disminuir su aparición.
Reconoce, con lo que has
aprendido hoy, la apabullante y enorme cantidad de ocasiones en un día que
tienes para jugar. Vas a recibir miles de invitaciones en un solo día. Varias
de ellas incluso las haces tú. Darte cuenta de esto, gracias a crearte una
nueva conciencia, puede generar un menor interés enjugar.
Reconoce que cuando sientes que
te falta amor, tienes ganas de jugar. Darte cuenta de esto quizá ayude a que,
en lugar de jugar, elijas amar.
Reconoce que cuando falta sentido
en tu vida, tienes ganas de jugar. Darte cuenta de esto puede ayudarte a buscar
sentido en lugar de juego.
Reconoce que cuando has visto el juego
en tu casa muchas veces, te dan ganas de jugar ya como experto. Darte cuenta de
esto puede llevarte a saber que existe la opción de una nueva conciencia donde
puedes hacer cosas que no has visto en tu casa.
• Aprende que cuando permites que
Dios esté dentro de ti, se desvanece todo interés en jugar.
Créeme que si alcanzaste a leer
hasta aquí, ya te diste cuenta de que existe un juego y eso ya es un gran
motivo de cambio. Y quizá ya te diste cuenta de que lo juegas. Eso es otro
motivo de cambio y más poderoso aún. Hacer conciencia de que existe un error es
el primer paso para tener la posibilidad de eliminarlo. Mi más sincero deseo es
que este conocimiento mostrado aquí, te sirva para seguir en el apasionante despertar
que te dará la opción de entrar al campo, un campo donde la magia fluye, donde
descubres de manera apabullante que lo normal es estar bien. Únicamente cuando eliges jugar es cuando empiezas a
sentirte mal. Quizá, cuando pases más y más tiempo sin jugar, descubras una
impresionante verdad: no hay que decir nada. Nada. Es cuando comprendes que un
poderoso origen de la paz interior es la aceptación. Todo está bien. Y si no le sientes bien, acepta que las
cosas suceden como suceden y simplemente aléjate de aquella persona o
circunstancia que te afecta. Nada más. Sin decir nada, sin hacer alharacas, sin
quejarte (eso es aceptación). Simplemente retírate y sigue tu propio camino de amor. Pronto sabrás
el porqué de tantas frases mías que gravitan sobre este concepto de no jugar.
Pronto sabrás que ni frases hay que decir. Pronto sabrás que en el silencio hay
total ausencia de este juego. Pronto sabrás que hay un silencio tal en donde tú
ya no dices nada ni a ti mismo. Nada. Ese lugar existe, es el campo. Esa paz
existe.
Para ti con amor…..
Lorena Milán
martes 04 de marzo, 2008 - 15:12
Hay una mujer junto a mí. Detenida. Hay una mujer junto a mí detenida frente a un cuadro de Remedios Varo. Tiene los cabellos rojos, un color improbable. Tiene los ojos azules. Un color improbable. No tengo tiempo de observar demasiado, estamos mirando el cuadro. En la tela también está una mujer, cautiva en una torre mirando a una luna cautiva —a su vez— en una jaula.
Estamos detenidas. Las dos. No, estamos detenidas las tres. Eso quiero escribir, cuando las mujeres se detienen y se miran. Cuando se detienen y se conmueven. Cuando se detienen y saben que no hay más verdad que la de vivir incompletas, y sueñan, sin embargo sueñan que por un minuto, que por una hora, podrían ser ella y la otra. Frente a un cuadro. Pintado por otra mujer.
La feminidad es un laberinto de espejos. De mujer a mujer, estamos exiladas de la otra mujer. Es así. No tiene solución. Exiladas sin apelación posible. Solas, abandonadas de un primer amor femenino que también fue el nuestro. No elegimos. Nos sucede. Así como día salimos a buscar a un hombre. Así un día deseamos a un hombre. No elegimos. Nos sucede. Un día ese deseo que busca el cuerpo de un hombre se concreta en la piel de ese hombre y sabemos, en alguno de esos espacios secretos que jamás se confiesan, que fuimos excluidas del paraíso. Hasta nunca jamás. Que un deseo más fuerte que nosotras mismas nos arrojó del claustro. Que vamos a andar por el mundo buscando esa ternura femenina, ese amor siempre imposible de la otra mujer. Para que nos apruebe. Para que nos valide. Para que nos escuche. Quizá por eso hablamos tanto entre nosotras. Quizá por eso nos da por abrazarnos y llorar y reírnos tanto juntas. Quizá por eso con tanta frecuencia confundimos dónde termina una y comienza la otra. Seguir un deseo femenino heterosexual? — uhhh que escándalo inexplicable a fin de cuentas, inexplicable— es traicionar el absoluto de la feminidad original., ¿cómo escribir que para una mujer amar sexualmente a un hombre es también no amar a una mujer? No lo elegimos. Nos sucede.
Y así es, "Detenidas" frente a un cuadro. Podría ser nada más una alusión a la inmovilidad, pero la verdadera calidad de detenerse es otra. Detenerse para. Detenerse hacia. Detenerse con. Quien se detiene es posible que atraviese un umbral. Esas cosas no hay manera de saberlas de antemano, aunque una intuye que siempre están. La realidad es que hay una mujer junto a mí. Tiene los cabellos rojos. Éramos dos mujeres detenidas frente a un cuadro ..…
Eso pensé. Allí estábamos, silenciosas. No. Yo escuchaba su respiración. Ella habrá escuchado la mía. Yo podía escuchar cada mínimo gesto suyo. Era la mujer de al lado frente a un cuadro de Remedios Varo. Pensé: "Somos la una para la otra, la mujer de al lado". Me dolió esa idea, muchísimo, por ese asunto de la nostalgia. Pensé: "Si me dieran a elegir en este momento seria ella: una mujer de cabellos rojos, detenida una tarde ante un cuadro. Si me dieran a elegir fundiría mis cabellos en los suyos. Mis ojos en los suyos. Eso haría". Me mira disimuladamente. Quizás ella se fundiría esta tarde en una mujer de cabellos oscuros. Quizá. Sin hablar, nos estamos escuchando. Eso pasa, seguro que te ha pasado …
"Vine a ver justo la pintura que no está", me dijo. ¿Me lo habrá dicho a mí?
"Suele ser así", dije yo. "Una siempre se empeña en lo que no está". "Pero a mí me pasa cada vez", me explicó. Frágil. "Basta que saque un abrigo para que no haga frío. Si me acuerdo del paraguas deja de llover. ¿Tú cómo le haces?". "Me mojo", dije, "así no hay manera de equivocarse". "¿Te mojas?". Nos sentamos a reímos en una banquita. "Una busca justo la pintura que no está", dije yo. "¿Y si pudiera estar?", dijo ella. ''¿Qué?".''La pintura ausente. Lo que podamos llamar la imagen absoluta". Me acarició los cabellos con tal ternura y dijo, "Si tú quieres hoy esa frase es nuestra". "Sí, sí quiero, respondí expectante”. Quiero que la imagen absoluta sea nuestra''.
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POCO SÉ DE LA NOCHE, PERO LA NOCHE PARECE SABER DE MÍ…
Se llama El. Así se llama. Se llama El y es el tercero. Está sentado en el sofá de ese antro dudoso. Hay columnas dóricas. Alfombras rojas.
Se llama El y las dos lo amamos. Lo amamos porque yo lo amo. Se llama El y no entiende nada aunque eso es normal, al final de cuentas nunca entienden; así que no importa. Somos dos mujeres y un hombre que salimos de antro. Somos dos mujeres bailando juntas. Con la intención de un tercero. Cachondeándonos distraídamente, a la intención de nuestro tercero. Como si no supiéramos que está allí. Somos dos mujeres pretendiendo que el tercero está excluido, y deseándonos de su deseo. Deseándonos, cada una a sí misma del deseo de él. Somos las más lindas, por esa mirada suya. Las más cómplices. Las más amigas. Dejé la pista de baile. Ella baila sola. Comienza a acariciarse los pechos a mitad de la pista como si no hubiera nadie. Se está dando una fajada espectacular a mitad de la pista. Yo muero de admiración, la mera verdad. Bebo mi Cosmo aplicadamente. Coloco las manos entre los muslos de el aplicadamente, nos besamos. Lo acaricio por encima del pantalón. Lo acaricio la duración de dos Cosmos bebidos a pequeños sorbos. Bajo el cierre. Me lo trago. Sé que la está mirando coquetearle desde la pista. Sé que ese deseo suyo viene de ella y de mí. Lo sé, y me gusta que sea así. Coloca su mano en mis nalgas. Las aprieta fuerte. "Nos van acorrer", dijo. "Sí", murmuré yo bastante engolosinada. "A la mejor nos corren, a la mejor te corro, a la mejor nos corremos. Son tan impredecibles los lugares públicos".
Chuparlo mientras te mira. Lo vamos a amar juntas: lo vamos a compartir. Somos las más cómplices de todas. La mano de El intentó levantar mi falda. Arremangué mi falda. Ella se integra se sienta junto a El.
El mesero nos preguntó si queríamos lo mismo. "Sí", respondió Ella que estaba un poco menos ocupada: "Las dos queremos lo mismo", y después se colgó de los labios de El…. Las dos queremos lo mismo.
"Yo quiero que se venga en mi boca", exclamó Ella intempestivamente. Y luego le preguntó: "¿te vienes en mi boca?". Lo preguntó con una vocecita de tan frágil urgencia. Ese es su mayor encanto: la frágil urgencia. Ella lo tomó en su boca. Yo lo besé. Lo besé y sus dedos me acariciaron más rápido. Lo besé y me vine con mis labios apretados contra sus labios. Me alejé y abrí los ojos. En la penumbra lo miré, miré cómo se echaba hacia atrás, cómo intentaba contener su orgasmo. Acaricié los cabellos de Ella. Esas llamas que son sus cabellos. Miré cómo esas llamas tan rojas se esparcían por el cuerpo de El. Por el nuestro. Vi su rostro de hombre dulce que ya no resiste más. Que se deja ir. Lo vi cómo no podía haberlo visto nunca antes cuando éramos dos, extraviado cada uno en su propio placer. "Lo estoy espiando", pensé. "Los estoy espiando". Lo miré venirse en su boca. Su mano sobre mi mano que acariciaba los cabellos en llamas. Lo abrazamos. Nos cubrimos de besos. Ella dijo: "Vamos a mi casa". Somos por una noche, las más cómplices de todas.
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martes 27 de noviembre, 2007 - 17:02
Mis palabras quedaron en el aire
cuando se inclinó hacia mi cara y me besó tiernamente. Sentí que un ligero
rubor subió a mi rostro pero increíblemente traté de no disimularlo… ¿para que?
Me pregunté mientras ponía mi mano en su hombro derecho. Sabía que esta noche
sus labios recorrerían algo más que los míos y el pleno conocimiento de eso
hizo que lo deseara aun más de lo que ya lo había deseado esa noche.
Cancelamos justo a tiempo la última ronda, pagamos lo que habíamos consumido y
me llevó de la mano, calle abajo, hasta llegar a su casa. No recuerdo el tiempo
que nos tomó recorrer el camino hasta allí, solo sé que mi percepción del
tiempo había cambiado completamente desde que había sentido el calor de sus
labios sobre los míos.
Por fin abrió la puerta. de madera, enorme, de más de cien años tal vez.
Entramos al zaguán y enfilamos la escalera, ancha, con un elaborado pasamano subiendo
prácticamente de dos en dos los escalones de madera.
- Cuidado, hay un par de escalones muy traidores, no
vayas a resbalar- me dijo mientras subía delante de mí.
- Lo único peligroso realmente, aquí, eres tú - le dije colocándome delante de el, quería ver
sus ojos, sentir su aliento…
Y sus manos fueron instintivamente a
mis piernas, las metió por debajo de mi falda y acaricio por primera vez mis
pantorrillas, mis muslos. Yo no dije nada, pero cuando llegamos al primer
descanso de la escalera, yo ya estaba
suspirando. Lo abrace y nos unimos en un beso salvaje de deseo mal contenido.
Su lengua penetro en mi boca y jugo con la mía a su placer. Sus manos seguían
en mis piernas esta vez un poco más
arriba de donde las había puesto originalmente.
De pronto emprendí la carrera escaleras arriba, el
siguió mi juego, me cogió de la mano y me llevó hasta llegar a un salón, muy coqueto, con una enorme alfombra, una mesa
baja de madera y cojines por el suelo. Con un gesto me invitó a sentarme. Luego
se descalzó, encendió el equipo de música, corrió a la cocina y trajo una
botella de vino y dos copas. Mi nombre empezaba a parecerme un hermoso sueño de
placer, como una de esas historias que leía de adolescente en las revistas de
adultos que mi hermano guardaba diligentemente bajo su colchón.
Aguantando el deseo de aventarme entre sus brazos, lo
veía abriendo la botella. Sirvió mi
copa, su copa, y se sentó a mi lado. La luz tenue del salón dio directamente
sus ojos y sentí que el calor volvía a mi cuerpo. Me acerque…. levantándome la
falda, y sentándome a horcajadas sobre
el, tome su cara con mis manos y volví a besarlo, le mordí los labios y los
succione con frenesí.
Por fin el ya no pudo contenerse mas y agradecía al
cielo que así fuera.
Cuando lo recuerdo no puedo evitar detenerme un momento y sentir atisbos
de su colonia en mi nariz, del sabor de su piel en mis labios, del calor de sus
manos sobre mi piel. Cuando estoy sola en casa y mi mirada se pierde en el
vacio vuelvo a revivir esos maravillosos momentos que me tocó vivir aquella
noche. Y soy feliz haciéndolo.
A duras penas él pudo dejar las copas en el suelo. Con mucho cuidado las puso sobre la alfombra me abrazo no con menos deseos que el que yo
sentía me colmaba totalmente. Sentí su pecho aplastarse contra el mío, fuerte, poderoso,
masculino, y él sintió mis piernas cerrarse sobre su cintura.
Susurro mi nombre mientras sus manos recorrían mis
costados y poco a poco comenzaban a sacar la blusa de mi falda. No faltó mucho para
que sus manos se colaran furtivamente
por debajo y acariciaban directamente mis pechos.
Yo me eche hacia atrás, dejándome hacer, dejándome dominar por su pasión. El me
miraba con expresión extraviada mientras mas me pagaba a su cuerpo.
Comencé a gemir cuando su boca alcanzo mis pezones y
los retorció suavemente, con dulzura, mientras mi pelvis se restregaba contra
el que alcanzaba considerables proporciones….
De pronto me levante y el deshizo el nudo de la
cintura. Mi falda cayó, y mis pantys siguieron el mismo camino……
Por estaba desnuda frente a él. Por fin podía dejar que me saboree, sentirme, olerle, amarme.
Se acercó a mis labios y los beso nuevamente. Su pene, completamente erecto, rozó mis piernas hizo que aumentara la
velocidad de mi respiración, lentamente fue besándome mas y mas por toda mi piel,
bajando su s labios a mi cuerpo. primero
fueron mis mejillas, mi mentón, y mi cuello.... fue bajando más y más por mi pecho,
Yo sentía que un calor delicioso empezaba a aparecer en la base de mi espalda e
iba subiendo hacia por mi columna inundando todo mi cuerpo en el trayecto. Era
algo maravilloso.
¿Como una mujer podría simplemente resistirse
a esto? ¿Como podía alguien pedirle que pare con sus caricias cuando cada centímetro
de mi cuerpo adoraba la sensación de calor y placer que me estaba inundando? Me
pregunté mientras el pasaba la lengua dulcemente alrededor de mi pezón
izquierdo....
Sintió mi espalda arquearse al mismo tiempo que la excitación llenaba todo mi cuerpo y me sorprendí sonriendo, como sonríen
aquellos que están a punto de entrar al mundo del placer....
Y él siguió mas abajo, mas allá de mis senos
con mis pezones erectos de tanta excitación, beso mi vientre mientras que con ambas manos
apretaba dulcemente mis pezones, y su lengua
(su maravillosa lengua) trazó el camino
de mis labios. Su aroma era muy excitante y sentía que el sudor de su piel era
todo lo que necesitaba para saber lo que era la verdadera felicidad. Estuvo recorriendo mi vagina de arriba a bajo y vuelto
a empezar. Paraba a veces en mi clítoris y mi vientre se curvaba
automáticamente para ayudarlo a abarcarme
y lamerme más intensamente. Mis manos
estaban en torno a su cabeza, tomándolo por
la nuca y de vez en vez lo pegaba más
contra mi sexo.
Hasta que sentí cómo sus gemidos subían de volumen y mis caderas y piernas comenzaron
a temblar.
Recuerdo que alguna vez, después de esa noche, el me
dijo que Siempre había pensado que un buen amante ha de conseguir que
su pareja tenga los primeros orgasmo incluso antes de haberse desnudado, antes
si quiera de penetrarla. Esa noche, mientras el sentía el sabor de mi cuerpo,
tuve el primero de la larga serie de
orgasmos que disfruté aquella noche. Tiempo tendría yo de ponerme a su altura.
Así que comencé a relajarme y me separé de su cara. Me hinque
de rodillas y mirándolo con los ojos húmedos y la respiración agitada comencé a
desabrochar su cinturón, y tiré de sus pantalones
hasta sacarlos totalmente, al tiempo que le quitaba también los calzoncillos.
Sin decir palabra pero con una sonrisa lasciva lo tomé con una mano y, mientras me sujetaba el pelo
con la otra, comenzó a con una cadencia
lenta, cerrando los labios cuando subía y relajándolos cuando lo introducía de
nuevo. Mi lengua no dejaba de moverse en
círculos. Se apoyó en los cojines y disfrutó del espectáculo que le ofrecía.
Siempre me ha fascinado ver a un hombre, recibiendo el placer que le puedo dar.
Y se a hacerlo muy bien. Estaba consiguiendo ponerlo
en un estado previo a la eyaculación, cuando se contraen los músculos y parece
que la cadera se levanta al encuentro de esa boca que está sorbiéndole y
sientes que de un momento a otro vas a vaciarte en su interior sin que puedas
retrasarlo ni evitarlo, Cuando además añadí un movimiento con mi mano a lo largo de todo
el tronco fue cuestión de segundos que su semen volara despedido por la fuerza
de sus músculos pélvicos… Estábamos enfebrecidos, ardiendo de deseo. Era un
encuentro inesperado, no planeado, pero lo estábamos disfrutando con la
sabiduría de los viejos amantes que conocen el cuerpo del otro y se entregan a
él para darle placer.
Murmurábamos el nombre de otras personas y no nos importaba…. ¿Por qué tendría
que importarnos? . Musitábamos cortas frases de contenido muy fuerte y muy
excitante que nos animaban a seguir haciendo lo que ya habíamos empezado a
hacer. . Animábamos al otro a disfrutar sin medida como si esa noche fuera la última
noche de nuestras vidas. Y seguimos amándonos hasta que el último orgasmo nos
alcanzó como una ola que nos derriba en la orilla del mar sin habernos dado
cuenta de su llegada… Nos perdimos el
uno en el otro mientras yo me aferraba a
su espalda en pleno éxtasis y el llenaba mis entrañas y dejaba escapar un grito
gutural. Nuestros cuerpos sudorosos, abiertos
al placer y a la pasión por fin descansaron abrazados sobre las sabanas blancas
de su cama, cansados pero felices del arrebato de pasión que nos había
alcanzado como un regalo esa noche.
……..Después nos duchamos y pasamos el resto de la noche en la cama, jugando y
disfrutando como cachorros. Felices por que estábamos juntos, al menos por esa
noche, hasta que saliera el sol
Al día siguiente desayunamos juntos como si fuéramos viejos amantes que
comparten un momento de intimidad más allá del simple sexo. Después hicimos el
amor en la cocina, cómplices de nuestra propia pasión.
……….. Al caer
la tarde me acompañó a la estación y nos despedimos con un beso muy dulce y una
caricia llena de amor y ternura. Mi amante de una noche, el hombre de mi vida
solo por una noche.
Recuerdo con extraordinario cariño el calor de su mirada.
Espero verte
pronto……..
P.D… Esta entrada esta especialmente dedicada para
un hombre-pollo (jajajajajaja), que inspiro y colaboro con este post. Gracias! pervertido
de Closet :*****
Te quiero........
P.D2 jajajaja tañ vez por eso notaron alguna diferencia en el escrito, o.k :D por su comprension gracias .........
jueves 22 de noviembre, 2007 - 17:40
Hace algunos años recibí uno de tantos correos electrónicos, que hubiera pasado desapercibido en la bandeja de entrada, si no fuera por el “aroma” especial que tenía. Se preguntaran como es posible que un email pueda tener aroma. Para mi lo tiene, lo mismo que esas viejas cartas perfumadas que después de leerlas dejan una huella en el ambiente y que nos acompañan durante mucho tiempo. Ese es para mí el aroma de un email: una especie de magia especial que hace que nos detengamos a releerlo y deseemos contestarlo enseguida.
Es igual a la sensación de conocer todo, sin ver nada, sin tocar, pero lo sientes, lo tienes ahí y no se va….
Como llego su correo a mi bandeja no lo recuerdo, supongo que por alguna página, de las que visito, pidiéndome alguna información, en realidad eso no es lo importante, fue casi por casualidad.
Así comenzó una rutina de visitas, un par de veces por semana, pasando progresivamente a escribir casi a diario, el resultado de ese correo, se presentaba muy correctamente, y contábamos nuestros intereses mutuos, nuestros amores y asuntos relacionados con el trabajo.
Hasta ahí podría ser como otros correos que llegaban diariamente. Pero este es especial, porque es un hombre que firma, tiene una forma jovial, abierta y sin prejuicios.
Aprecie sus comentario y opiniones sobre muchos temas, me aporta observaciones interesantes, con el tiempo se me hizo natural recibir correo suyo y terminamos por establecer una buena amistad, eso si, siempre virtual. Hasta que llego aquel viaje….
Nos encontraríamos en alguna plaza, tomaríamos cerveza; estaba yo pensando en el lugar era agradable, y justo en ese momento a mis espaldas sonó esa encantadora voz, que siempre me resulto tan atractiva, y que había escuchado varias veces.
Me volví y allí estaba el. Un hombre alto, pelo negro y una sonrisa encantadora. Apenas en un segundo aprecie su figura, sus músculos bien formados.
Nos dimos los besos de rigor y tomamos una cerveza, me conto que vivía cerca, en un piso antiguo, de techos muy altos, que tenia intensión de llevarme a cenar y de copas.
Nos reíamos y comentábamos lo curioso de la primera impresión, como te haces instintivamente una imagen mental de las personas, que no siempre se ajusta del todo a la realidad, tenia el sentido del humos muy fino, sonrisa fácil y conversación fluida, parecía que nos conocíamos hacia mucho tiempo y que hubiera entre nosotros una corriente de complicidad.
Yo me encontraba muy a gusto y el estaba contento de enseñarme sus rincones favoritos, mientras vaciaba mi vaso y el pedía otra ronda. Era realmente hermoso, sus labios se fruncían al hablar y sonreía de una manera tan atractiva.
Me sorprendió mirándolo, de repente un tono suave en su voz y un brillo especial en su mirada, hicieron que todo cambiara…. Y mas aun cuando sin decir una sola palabra extendió sus manos, tomo las mías y se las llevo a la boca, besándolas muy dulcemente, sin dejar de mirarme.
¿Sabes lo que s eme antoja? , que tomemos la penúltima en mi casa.
¿Quieres? ¿Te atreves a venir conmigo?