Claro que sí. Si tú también deseas...
Mis palabras quedaron en el aire
cuando se inclinó hacia mi cara y me besó tiernamente. Sentí que un ligero
rubor subió a mi rostro pero increíblemente traté de no disimularlo… ¿para que?
Me pregunté mientras ponía mi mano en su hombro derecho. Sabía que esta noche
sus labios recorrerían algo más que los míos y el pleno conocimiento de eso
hizo que lo deseara aun más de lo que ya lo había deseado esa noche.
Cancelamos justo a tiempo la última ronda, pagamos lo que habíamos consumido y
me llevó de la mano, calle abajo, hasta llegar a su casa. No recuerdo el tiempo
que nos tomó recorrer el camino hasta allí, solo sé que mi percepción del
tiempo había cambiado completamente desde que había sentido el calor de sus
labios sobre los míos.
Por fin abrió la puerta. de madera, enorme, de más de cien años tal vez. Entramos al zaguán y enfilamos la escalera, ancha, con un elaborado pasamano subiendo prácticamente de dos en dos los escalones de madera.
- Cuidado, hay un par de escalones muy traidores, no
vayas a resbalar- me dijo mientras subía delante de mí.
- Lo único peligroso realmente, aquí, eres tú - le dije colocándome delante de el, quería ver
sus ojos, sentir su aliento…
Y sus manos fueron instintivamente a mis piernas, las metió por debajo de mi falda y acaricio por primera vez mis pantorrillas, mis muslos. Yo no dije nada, pero cuando llegamos al primer descanso de la escalera, yo ya estaba suspirando. Lo abrace y nos unimos en un beso salvaje de deseo mal contenido. Su lengua penetro en mi boca y jugo con la mía a su placer. Sus manos seguían en mis piernas esta vez un poco más arriba de donde las había puesto originalmente.
De pronto emprendí la carrera escaleras arriba, el siguió mi juego, me cogió de la mano y me llevó hasta llegar a un salón, muy coqueto, con una enorme alfombra, una mesa baja de madera y cojines por el suelo. Con un gesto me invitó a sentarme. Luego se descalzó, encendió el equipo de música, corrió a la cocina y trajo una botella de vino y dos copas. Mi nombre empezaba a parecerme un hermoso sueño de placer, como una de esas historias que leía de adolescente en las revistas de adultos que mi hermano guardaba diligentemente bajo su colchón.
Aguantando el deseo de aventarme entre sus brazos, lo veía abriendo la botella. Sirvió mi copa, su copa, y se sentó a mi lado. La luz tenue del salón dio directamente sus ojos y sentí que el calor volvía a mi cuerpo. Me acerque…. levantándome la falda, y sentándome a horcajadas sobre el, tome su cara con mis manos y volví a besarlo, le mordí los labios y los succione con frenesí.
Por fin el ya no pudo contenerse mas y agradecía al cielo que así fuera.
Cuando lo recuerdo no puedo evitar detenerme un momento y sentir atisbos de su colonia en mi nariz, del sabor de su piel en mis labios, del calor de sus manos sobre mi piel. Cuando estoy sola en casa y mi mirada se pierde en el vacio vuelvo a revivir esos maravillosos momentos que me tocó vivir aquella noche. Y soy feliz haciéndolo.
A duras penas él pudo dejar las copas en el suelo. Con mucho cuidado las puso sobre la alfombra me abrazo no con menos deseos que el que yo sentía me colmaba totalmente. Sentí su pecho aplastarse contra el mío, fuerte, poderoso, masculino, y él sintió mis piernas cerrarse sobre su cintura.
Susurro mi nombre mientras sus manos recorrían mis costados y poco a poco comenzaban a sacar la blusa de mi falda. No faltó mucho para que sus manos se colaran furtivamente por debajo y acariciaban directamente mis pechos.
Yo me eche hacia atrás, dejándome hacer, dejándome dominar por su pasión. El me miraba con expresión extraviada mientras mas me pagaba a su cuerpo.
Comencé a gemir cuando su boca alcanzo mis pezones y los retorció suavemente, con dulzura, mientras mi pelvis se restregaba contra el que alcanzaba considerables proporciones….
De pronto me levante y el deshizo el nudo de la cintura. Mi falda cayó, y mis pantys siguieron el mismo camino……
Por estaba desnuda frente a él. Por fin podía dejar que me saboree, sentirme, olerle, amarme.
Se acercó a mis labios y los beso nuevamente. Su pene, completamente erecto, rozó mis piernas hizo que aumentara la
velocidad de mi respiración, lentamente fue besándome mas y mas por toda mi piel,
bajando su s labios a mi cuerpo. primero
fueron mis mejillas, mi mentón, y mi cuello.... fue bajando más y más por mi pecho,
Yo sentía que un calor delicioso empezaba a aparecer en la base de mi espalda e
iba subiendo hacia por mi columna inundando todo mi cuerpo en el trayecto. Era
algo maravilloso.
¿Como una mujer podría simplemente resistirse
a esto? ¿Como podía alguien pedirle que pare con sus caricias cuando cada centímetro
de mi cuerpo adoraba la sensación de calor y placer que me estaba inundando? Me
pregunté mientras el pasaba la lengua dulcemente alrededor de mi pezón
izquierdo....
Sintió mi espalda arquearse al mismo tiempo que la excitación llenaba todo mi cuerpo y me sorprendí sonriendo, como sonríen
aquellos que están a punto de entrar al mundo del placer....
Y él siguió mas abajo, mas allá de mis senos
con mis pezones erectos de tanta excitación, beso mi vientre mientras que con ambas manos
apretaba dulcemente mis pezones, y su lengua
(su maravillosa lengua) trazó el camino
de mis labios. Su aroma era muy excitante y sentía que el sudor de su piel era
todo lo que necesitaba para saber lo que era la verdadera felicidad. Estuvo recorriendo mi vagina de arriba a bajo y vuelto
a empezar. Paraba a veces en mi clítoris y mi vientre se curvaba
automáticamente para ayudarlo a abarcarme
y lamerme más intensamente. Mis manos
estaban en torno a su cabeza, tomándolo por
la nuca y de vez en vez lo pegaba más
contra mi sexo.
Hasta que sentí cómo sus gemidos subían de volumen y mis caderas y piernas comenzaron
a temblar.
Recuerdo que alguna vez, después de esa noche, el me
dijo que Siempre había pensado que un buen amante ha de conseguir que
su pareja tenga los primeros orgasmo incluso antes de haberse desnudado, antes
si quiera de penetrarla. Esa noche, mientras el sentía el sabor de mi cuerpo,
tuve el primero de la larga serie de
orgasmos que disfruté aquella noche. Tiempo tendría yo de ponerme a su altura.
Así que comencé a relajarme y me separé de su cara. Me hinque de rodillas y mirándolo con los ojos húmedos y la respiración agitada comencé a desabrochar su cinturón, y tiré de sus pantalones hasta sacarlos totalmente, al tiempo que le quitaba también los calzoncillos. Sin decir palabra pero con una sonrisa lasciva lo tomé con una mano y, mientras me sujetaba el pelo con la otra, comenzó a con una cadencia lenta, cerrando los labios cuando subía y relajándolos cuando lo introducía de nuevo. Mi lengua no dejaba de moverse en círculos. Se apoyó en los cojines y disfrutó del espectáculo que le ofrecía. Siempre me ha fascinado ver a un hombre, recibiendo el placer que le puedo dar.
Y se a hacerlo muy bien. Estaba consiguiendo ponerlo en un estado previo a la eyaculación, cuando se contraen los músculos y parece que la cadera se levanta al encuentro de esa boca que está sorbiéndole y sientes que de un momento a otro vas a vaciarte en su interior sin que puedas retrasarlo ni evitarlo, Cuando además añadí un movimiento con mi mano a lo largo de todo el tronco fue cuestión de segundos que su semen volara despedido por la fuerza de sus músculos pélvicos… Estábamos enfebrecidos, ardiendo de deseo. Era un encuentro inesperado, no planeado, pero lo estábamos disfrutando con la sabiduría de los viejos amantes que conocen el cuerpo del otro y se entregan a él para darle placer.
Murmurábamos el nombre de otras personas y no nos importaba…. ¿Por qué tendría
que importarnos? . Musitábamos cortas frases de contenido muy fuerte y muy
excitante que nos animaban a seguir haciendo lo que ya habíamos empezado a
hacer. . Animábamos al otro a disfrutar sin medida como si esa noche fuera la última
noche de nuestras vidas. Y seguimos amándonos hasta que el último orgasmo nos
alcanzó como una ola que nos derriba en la orilla del mar sin habernos dado
cuenta de su llegada… Nos perdimos el
uno en el otro mientras yo me aferraba a
su espalda en pleno éxtasis y el llenaba mis entrañas y dejaba escapar un grito
gutural. Nuestros cuerpos sudorosos, abiertos
al placer y a la pasión por fin descansaron abrazados sobre las sabanas blancas
de su cama, cansados pero felices del arrebato de pasión que nos había
alcanzado como un regalo esa noche.
……..Después nos duchamos y pasamos el resto de la noche en la cama, jugando y
disfrutando como cachorros. Felices por que estábamos juntos, al menos por esa
noche, hasta que saliera el sol
Al día siguiente desayunamos juntos como si fuéramos viejos amantes que
comparten un momento de intimidad más allá del simple sexo. Después hicimos el
amor en la cocina, cómplices de nuestra propia pasión.
……….. Al caer
la tarde me acompañó a la estación y nos despedimos con un beso muy dulce y una
caricia llena de amor y ternura. Mi amante de una noche, el hombre de mi vida
solo por una noche.
Recuerdo con extraordinario cariño el calor de su mirada.
Espero verte pronto……..
P.D… Esta entrada esta especialmente dedicada para un hombre-pollo (jajajajajaja), que inspiro y colaboro con este post. Gracias! pervertido de Closet :*****
Te quiero........
P.D2 jajajaja tañ vez por eso notaron alguna diferencia en el escrito, o.k :D por su comprension gracias .........

