Algunas cosas te llegan.......
Algunas canciones llegan de las praderas, de flores azules, libres del polvo de mil caminos.
En un mundo cada vez más insensible, todos hemos desarrollado caparazones contra la sensibileria. No sé bien donde termina la gran pasión y empieza el sentimentalismo. Pero nuestra tendencia a mofarnos de la gran pasión, a tildar de sensibileros los sentimientos genuinos y profundos, dificulta la entrada al mundo de la delicadeza, tan necesaria para comprender al amor.
“El análisis destruye los conjuntos, algunas cosas, las cosas mágicas, han sido hechas para permanecer enteras, si uno las observa por partes, desaparecen…”
Hay un ser dentro de ti que yo no logro sacar a la superficie, que no tengo fuerzas suficientes para alcanzar. A veces siento que hace mucho tiempo que estas aquí, más que una vida, y que has estado en lugares con los que ninguno de nosotros a soñado jamás. Me asustas a pesar de que eres muy delicado conmigo. Si no luchara por controlarme cuando estoy contigo, sentiría que puedo perderme a mi misma y no volvería a encontrarme…
Ella sentía constantemente la mirada de él, aunque su forma de mirarla era circunspecta, nunca indirecta, nunca invasora. Sabía que él pensaba, como sería su cabello al tacto, como apoyaría la mano en la curva de su espalda, que sentiría al tenerla debajo de él.
Como seria tocar su piel, apoyar su vientre contra el de ella… El pensaba en los malditos viejos hábitos que luchaban por subir a la superficie, otra vez, los rechazo, encendió un camel y respiro hondo.
Pero esa noche gradualmente y sin proponérselo, se acercaban cada vez más, bailando él la estrechaba en sus brazos, y ella se preguntaba si sentiría sus pechos a través del vestido y su camisa, estaba segura de que si, ella también lo sentía.
Le gustaba tanto sentirlo cerca. Quería que eso durara eternamente, mas canciones, mas baile, y más veces su cuerpo contra en de él. Volvía a ser mujer. Ahora él la invadía. Y ella a él. Aparto la mejilla de la de él, lo miro con sus ojos oscuros y el la beso, y ella le devolvió el beso, un beso suave y largo, cantidades de besos.
Dejaron de fingir que bailaban y ella le rodeo el cuello con los brazos. La mano izquierda de él se apoyaba en la cintura de ella, por detrás la otra le acariciaba el cuello, la mejilla y los cabellos, había despertado el fantasma del deseo. ..En los dos.
Ella se aparto y lo cogió de la mano, lo llevo arriba y entraron en su habitación, encendiendo una vela de su mesa de noche.
El se sostenía encima de ella, avanzando lentamente, el pecho contra su vientre y sobre sus senos. Lo había hecho una y otra vez, como cumpliendo con un ritual. Se movía sobre su cuerpo, besando alternativamente sus labios, sus orejas, pasándole la lengua por el cuello, lamiéndola como un imponente leopardo. Era un animal, un animal soberbio, duro, macho, que no hacía por dominarla, pero que la dominaba completamente, en la forma exacta en la que ella deseaba que sucediera en ese momento.
Pero había algo mas allá de lo físico, a pesar de que el hecho de que él pudiera hacer el amor durante tanto tiempo sin cansarse tenía su importancia --era un asunto espiritual, pero no corriente.
Mientras hacían el amor ella se lo había susurrado “eres tan fuerte que me da miedo”
Era casi como si hubiera tomado posesión de ella en todas sus dimensiones. Eso era lo que le daba miedo. Al principio no dudaba que una parte de ella podía permanecer libre de cualquier cosa que el hiciera. Pero simplemente se apropio de todo, ella debió de haberlo sabido en el mismo momento en el que lo vio por primera vez.
Hacían el amor durante una hora, a veces mas, luego él se apartaba lentamente y la miraba, y encendía un cigarro para él y otro para ella. O bien simplemente se quedaba tendido a su lado, siempre con una mano moviéndose sobre su cuerpo, tocándola siempre.
Después volvía a penetrarla, susurrándole suavemente al oído mientras la amaba, deseándola entre una y otra frase, rodeándole la cintura con el brazo, atrayéndola hacia él, entrando en ella.
Y ella a perder la conciencia, a respirar más fuerte, a dejarla que la llevara donde el vivía y vivía en lugares extraños, embrujados, muy alejados de la lógica del mundo.
Con la cara hundida en el cuello y su piel contra la de él, se preguntaba como el resistía tanto, el le dijo que podía llegar a los orgasmos de la mente lo mismo que a los físicos y que los orgasmos de la mente tenían un carácter especial.
Ella no tenía idea de lo que quería decir. Solo sabía que, en cierto modo, el los había atado a los dos y había apretado tanto la cuerda alrededor de ambos, que ella se habría sofocado a no ser por la liberación de sí misma que sentía.
La noche avanzaba, y la gran danza en espiral continuaba, el rechazaba la idea de lo lineal y se refugiaba en una parte de si mismo que solo tenía que ver con la forma, el sonido, las sombras… oía las palabras que el mimo le susurraba, como si otra voz que no era la suya estuviera diciéndolas, fragmentos de un poema “… Nada ansío de nada mientras dure este instante de eternidad que es todo, cuando no quiero nada más que a ti…”
Sonidos, pequeños ininteligibles salían de su boca cuando se arqueaba hacia él. Pero era un lenguaje que el comprendía a la perfección, y mas con esa mujer que está debajo de él con el vientre en contra del suyo, a la que penetraba profundamente, aquí, ahora , terminaba la larga búsqueda, tendido sobre ella, perfectamente realizado e inalterablemente completo en su amor por ella…
La realidad no es exactamente lo que prometía la canción, pero la canción no es mala…


