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las galletas del semaforomar 24 de octubre, 2006 - 21:47 Estado de ánimo: SorprendidoSeguridad de esta entrada: PUBLICO Música actual: nada...... dejen pongo algo wow hoy me quede con el ojo cuadrado resulta que esas galletitas (mi primera compra en semaforo con mi coche hace poco mas de 5 años) ahora han crecido mira tu quien diria…..... lean anden lean!
En 1997 PABLO LOPEZ GARIBAY fue llamado a la dirección de su escuela. Estudiaba Gastronomía y la colegiatura era de seis mil pesos mensuales. El había llegado de San Juan del Río para convertirse en Chef. Cursaba el segundo semestre de la carrera. El director le dijo que estaba muy preocupado porque tenía tres meses sin cubrir la cuota mensual por lo que había decidido suspenderle. “Hasta que no pagues, no regreses porque este es un negocio”. A PABLO le quedaban 60 pesos en el bolsillo. Pidió un chance pero no se lo dieron. Entonces surgió la idea en la cabeza de una amiga de la escuela que manejaba bien la producción de galletas y que lleva el nombre de MARIANA MARQUINEZ. Ella le habría propuesto, con esos 60 pesos, comprar materia prima para hacer 11 bolsitas de galletas para que él las vendiera en algún lado y con más dinero pudiera regresar a San Juan del Río porque ni para el camión le alcanzaba. En un cruce de la calle de Horacio y las vías de Ferrocarril en Polanco Se paró muerto de miedo y tal era la cara que puso que una joven muy guapa bajó la ventanilla… le preguntó cuánto costaban sus bolsitas. Sin decir nada le marco con un mano que eran a diez pesos. Ella le dijo “dame dos” y cuando le pagaba le comentó : “te las compro porque se te ve que estás muerto de miedo”. En una hora vendió las nueve restantes. Reinvirtió el dinero y a lo largo de un mes Mariana le hizo “la balona” de hacerle las galletas y horneárselas en su casa, hasta que ella misma le dijo “hasta aquí llego yo… ahora te toca” Para no hacérsela larga, hoy PABLO vende con su empresa LEGAL, 350 mil pesos mensuales y cuenta con dos oficinas en la capital, un centro de producción con máquinas compradas en Estados Unidos que cuestan o costaron al menos medio millón de pesos. Va como loco por un crédito para un nuevo producto que lanzará con el apoyo de mantequilla Gloria y sus vendedores , 55, están dispersos por las principales avenidas de la ciudad. No son sus empleados, son sus SOCIOS y pueden llevarse, con un trabajo de ocho horas, 14 mil pesos mensuales y con medio tiempo para el caso se pueden llevar entre 6 y 8 mil pesos. El 85 por ciento de su fuerza de venta mantiene así sus estudios y les permite trabajar solo 4 días a la semana para que se dediquen a su estudio porque sabe PABLO que él así le tuvo que hacer. En el camino llegó a abastecer a 100 cafeterías pero se dio cuenta que para seguir por ese terreno requería de más capital para realizar entregas a todas ellas y él no quiere dejar ni la calle, ni dejar de apoyar a los chavos que como él requieran ingresos para completar sus estudios superiores. Tiene ahora PABLO cinco tiendas; Querétaro, Puebla, Toluca, El sur del DF y en el Norte de la Ciudad capital. Tiene 10 sabores distintos de galletas y todas, créamelo, de gourmet. Reconoce que no sería lo que es sin los chavos socios, en ocasiones no tan chavos porque también hay padres de familia que perdieron empleos formales. Hoy usa traje. Cuando yo le conocí usaba camisetas. Hoy tiene RFC y hace ocho años le huía la sola mención del nombre DOLORES. Su producción es en dos turnos, hace más de 25 mil bolsitas al mes, equivalentes a dos toneladas y media que vende con orgullo avisando que son hechas con mantequilla Gloria , lo que permitió que, cosas de la vida, un día, uno de los vendedores, vendiera las galletas con la promoción de que eran manufacturadas con MANTEQUILLA GLORIA. El conductor se quedó con la boca abierta porque resulta que él es el propietario de la fábrica que hace posible esa mantequilla. Eso le valió que ambos empresarios se contactaran y que el productor de mantequilla, entre otros productos, concediera crédito como proveedor y apoye el lanzamiento de promociones del empresario de galletas. Ahora trabajan más juntos, aunque no revueltos. Acepta PABLO LOPEZ GARIBAY estudiantes que quieran vender en serio. Adultos mayores incluso. Son característicos sus vendedores. Se les reconoce por su uniforme de Chef y sus gorros tradicionales. Ellos reciben el 50% del precio de las galletas al público. Interesados, por si a alguien se le antoja o quiere hacer pedidos especiales, comunicarse al 5234 86 86… Por cierto. La primera vez que escribí de este caso fue hace ocho años en las páginas impresas de EL UNIVERSAL. 25 de agosto de 2006 Eduardo Torreblanca [ Enlace | 7 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
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