
Hace dos años y medio suspendí mis escritos en esta comunidad, mi pluma se silenció.
En el transcurso de todo este tiempo me convertí en un fantasma, entraba, leía los posts y no comentaba, algunos de ustedes notaban mi presencia por la columna de usuarios en línea y me mandaron mensajes privados, agradezco a todos sus comentarios, en ellos me animaban a volver a escribir, les prometía que si pero nunca lo hice, he planeado mi regreso no sé cuantas veces, pensé en renovar la pagina, en cambiar el fondo, en cambiar el formato de mis escritos, la verdad, carecía de musa en esos dos años y medio, que alimentara mi imaginación, repetí varios de mis escritos viejitos, dedique uno especialmente a alejoile (hoy sopita de caracol) que parecía estar pasando por un momento difícil, y volví al silencio.
Hoy pretendo un regreso sin gloria, aun no tengo musa pero espero pronto contar con ella, debo confesarles que una mujer se metió a mi vida, como lo hizo es todo una historia, entro a mi vida de la forma más improbable e impredecible, y sigue ahí, aun no se por cuanto tiempo, pero quiero aprovechar toda la energía y la vitalidad que me ha contagiado para componer algunos textos, la semana próxima iniciare una emocionante aventura con ella al mismo tiempo reanudare con textos y artículos nuevos mi bitácora, siempre pensé que contaba con menos de diez lectores pero parece que son algunos mas de cualquier forma aunque solo sea para ella retomare la pluma y hare llegar hasta ustedes las nuevas páginas de este viejo cuaderno de navegación, espero capturar y cautivar sus emociones, el tema de mis escritos será el mismo de siempre:
La irrenunciable búsqueda del amor
l u n a d e p a p e l
Como nos conocimos no debo revelarlo, nos intercambiamos correos

Ángeles de un ala
Últimamente he visto muchas preguntas sin respuesta entre tus labios, últimamente he visto soledad en tus palabras, últimamente tu tristeza me ha invadido y sabes…
No, no sabes... he tenido que tomar de vuelta el lápiz para distraer un poco tu atención; con lo que me cuesta escribir. Durante el día mis manos vuelan por el teclado redactando informes, cartas, reportes, documentos, análisis, resúmenes, discursos. Pero cuando me siento frente al monitor y pienso en ti, se agita mi corazón y se detiene mi mente.... queda en blanco.... he tenido que tomar un puto lápiz, hurgar en busca del sacapuntas y el borrador, tomar esa pequeña libreta de notas, afilar bien la punta y tumbarme a la cama a desdibujar algunas letras, es la única forma de abrir mi alma, me gusta ver mis dedos jugar con el lápiz, darle vueltas y vueltas para dibujar distraídos un garabato, hacer caminos de grafito por los márgenes, dibujar un corazón con una flecha, una flor, un beso… hasta que al fin escriben tu nombre.
“Alejandra”
Tantas cosas te quiero decir que no se por donde empezar. Siempre me sentido un navegante, de ahí el nombre de mi bitácora, “Cuaderno de Navegación” y un poco de ello quiero compartirte, todos somos navegantes sabes, navegantes de tierra firme, no hay mar, es solo un espejismo, tierra firme que pisamos, tierra firme que cultivamos, tierra firme para edificar nuestros recintos y tierra firme que nos cubrirá al final, cuando partamos.
Todos somos navegantes pero cuidado, hay dos tipos de navegantes, los dormidos o inconcientes y los despiertos y atentos, la diferencia entre ellos es que los navegantes dormidos son los que se dejan llevar por las corrientes, son los ambiciosos, los rabiosos, los sensuales, los lujuriosos, los que se dejan llevar por las pasiones, (pasión proviene de pasivo... inactivo).
En cambio los navegantes despiertos son los que conducen el barco, los que deciden su destino, los que doman sus pasiones, los que tienen muy presente el sentido de realidad, también sueñan y a veces hasta dormitan, pero siempre están alertas para enderezar el rumbo y enfilar la nave a su destino.
Los despiertos disfrutan la vida, los dormidos se la pierden.
Las pasiones juegan un papel importante en nuestras vidas, aceptar su existencia es el primer paso para aprender a controlarlas, a dirigirlas hacia donde queremos impulsarnos, son energía pura, potencia vital desencadenada.
Epicteto decía: (perdón por las largas citas)
"La sed del calenturiento es muy distinta de la de un hombre sano. éste, en cuanto ha bebido, está satisfecho por haber aplacado su deseo; pero aquél, tras un breve momento de bienestar, padece mareos, se le agria lo que ha bebido, tiene vómitos dolorosos y le vuelve la sed aún más abrasadora. Pues bien: otro tanto le ocurre al que posee riquezas, honores o una mujer hermosa con excesivo frenesí. La sed de este desdichado es la sed del calenturiento, de la que nacen los celos, los temores, las malas palabras, los deseos impuros y los actos obscenos" (Epictecto, Manual y Máximas, 26)
El mismo Epicteto prosigue:
“Un niño introduce su mano en un frasco de abertura angosta que contiene golosinas, y de tal modo tantas coge, que luego le es imposible sacarla, viéndose precisado, entre lágrimas, a soltar la mayor parte para conseguirlo.” (Epictecto, Manual y Máximas, 31) Tú eres ese niño Alejandra: deseas mucho, y no puedes obtenerlo; desea menos, modera tu ambición, y verás colmados tus deseos
La recompensa promisoria amerita el esfuerzo. Epicteto nos sugiere identificar la naturaleza de nuestras pasiones
"Ante cada cosa que se te ofrezca procura concentrar tu atención e indagar que virtud posees que te permita usar de aquélla debidamente. Si se trata de un joven gallardo o de una muchacha hermosa, la virtud que has de usar es la continencia; si de algún pesar, el valor te servirá para remediarte; si afrentas e injurias, en la resignación y en la paciencia hallarás lo que necesitas" (Epictecto, Manual y Máximas, 40)
Somos Ángeles con un ala.
En cada hecho hay un hombre con una idea o sin ella, según actúe despierto o dormido. Los hombres despiertos tienden a reproducir ideas de otras ideas, desligándose poco a poco de los hechos, en una especie de hidroponía intelectual, hasta perder el sentido de realidad. Cuando esto suceda, el hombre siempre tiene el recurso de vivir. Para disfrutar la vida, el arte de vivir, no queda otra salida que reconocer, en palabras del poeta Luciano de Crescenzo, que “Somos ángeles con un ala que tenemos que abrazarnos para poder volar.”
Alejandra siempre contaras con mi solitaria ala.
l u n a d e p a p e l
Victoria
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“Canción de amor”
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¿Cómo quieres que contenga mi alma,
que resista tocar la tuya?
¿cómo podría elevarla por sobre tí hacia todo lo demás?
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Ah, quisiera tanto ubicarla junto a algo cualquiera
perdido en lo oscuro de un quedo lugar desconocido,
que no vibre cuando tus profundidades vibran
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Mas, todo lo que nos conmueve, a ti y a mí,
nos une, como dos cuerdas que,
bajo el arco de un violín, como una sola voz, suenan.
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…A qué instrumentos estamos tensados?
…qué violinista nos tiene en sus manos?
Oh, canción dulcísima.
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“Poemas Nuevos” 1907, Rainer Maria Rilke
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l u n a d e p a p e l
Amar es bueno, pues el amor es difícil.
El amor de un ser humano por otro es posiblemente la prueba más difícil para cada uno de nosotros; es el más alto testimonio de nosotros mismos; es la obra suprema en la que todas las demás no son más que preparativos.
Por eso los jóvenes, nuevos en todos aspectos, no pueden todavía amar.
Y deben aprenderlo.
Con todas las fuerzas de su ser, concentrados en su corazón que bate ansioso y solitario, aprenden a amar.
Pero el tiempo de aprendizaje es un tiempo largo, de enclaustramiento.
Así, para aquel que ama, el amor, durante mucho tiempo, sólo es soledad a lo largo de su vida.
Y cada vez mas una soledad más intensa y profunda.
Amar, por lo pronto, no es nada que signifique abrirse y unirse con otro.
(¿Qué sería entonces la unión de dos seres todavía imprecisos, inacabados, dependientes?).
El amor es la única ocasión de tomar forma, de convertirse en un mundo para el amor del ser amado.
Es una alta exigencia, una ambición sin límite, que hace del que ama un elegido que busca lo alto.
Los jóvenes solo deberían ver que el amor es la obligación, únicamente, de trabajar por ellos mismos. .
Rainer Maria Rilke / Cartas a un joven escritor
fragmento de la carta: Roma, 14 de mayo de 1904

Fotografia de Ian Saudek
PERCUSIONES Y REPERCUSIONES BAJO LA PIEL
Entre todos los sentidos y afectos que damos al corazón, entre todas sus metáforas yo me quedo con la de tambor. No por nada el ritmo de nuestra sangre es la música del cuerpo. Literalmente adjudico a ese instrumento que llevamos dentro una buena parte de lo que me hace bailar más de prisa o más despacio y tejer complicidades profundas con los tambores de quien baila conmigo.
Cuando tengo una mujer en mis brazos yo no me preocupo en lo más mínimo por seguir tal o cual paso sino por escuchar su tamborcito diciéndome cosas más allá de las palabras. Sus percusiones están presentes en todo su cuerpo pero mientras bailamos yo las percibo en su mano derecha que yo sostengo en mi izquierda, y en la espalda, muy cerca de la columna, donde la cintura comienza a tomar su emocionante curva hacia afuera, porque una vena ahí es muy expresiva.
Al bailar yo trato de no repegarme porque la tensión entre los dos cuerpos un poquito separados, dejando crecer el deseo en esa mínima distancia, puede ser mucho más erótica. La firmeza de los brazos y las manos combinados con cierta suavidad y atención al otro cuerpo aumentan esa emocionante tensión del deseo.
Pero eso sucede sobre todo, creo yo, porque las manos escuchan. Porque los cuerpos, bailando se hablan de otras maneras y eso despierta en nosotros la agudeza de los sentidos y la imaginación posesiva y contenida. En todo eso el tambor bajo la piel es nuestra guía. En algunos casos la vena más saltada del cuello delata visualmente su música.
Si finalmente bailando tengo todo el cuerpo de quien baila conmigo pegado al mío, su corazón es lo primero que me toca, que me acaricia. Mucho antes de que sus piernas rocen mi sexo o una de las mías explore sus humedades, y antes de que su pecho se unte al mío mostrándome la dureza de sus pezones, su corazón me toca por todas partes como si la parte más vibrante de un tamborcito pegara su piel a mi propia piel de percusiones. Y si el coro de tambores se alebresta aislándonos de cualquier otra música las repercusiones pueden ser muchas y nos llevan a otra parte.
Haciendo el amor yo trato de escuchar esa música del cuerpo que me dice con involuntaria certeza el efecto que van teniendo mis besos o mis caricias. Todo lo que haga, si es movimiento afortunado, acelera el corazón. Luego hay que tener la paciencia de que el cuerpo amado se recupere y establezca su ritmo, y su respiración, pero no retrocediendo sino estableciendo su paso en esa alegría ganada. Para comenzar de nuevo a acelerar la música de la amada.
El camino es infinito, como puede serlo el goce. Pero quien no se de cuenta de que es un camino donde son los tambores de la otra tribu los que nos guían puede perderse en el camino aturdido por sus propias percusiones. Cuando mi cuerpo recorre el cuerpo desnudo de una mujer llenándola de besos y caricias busco sobre todo que el ritmo de su corazón y el mío viajen paralelos.
Toda la mitología del orgasmo simultáneo me parece muy burda y aburrida. Que los tambores de nuestros cuerpos puedan tocar juntos es mucho más interesante. Puede llegar a ser más intenso y puede durar mucho más tiempo. Como en esas improvisaciones extremas que en el Jazz llaman descargas, dos tambores acoplándose en sus despegues y sus descargas hacen que cualquier experiencia musical de nuestros cuerpos, de nuestros corazones, sea única, irrepetible y, siempre, una maravillosa aventura.
Uno de los atractivos más fuertes de una vágina es su suave cualidad de caja de resonancias donde el corazón se escucha grave. Siempre me ha parecido interesante que los dedos, cuando entran suavemente en esa cámara secreta, me dan la sensación de ver cómo es aquello por dentro. Siempre busco y obtengo imágenes muy precisas de la caverna prodigiosa y son las que me dan los ojos del tacto. Pero los dedos también escuchan y sus oídos perciben sobre todo al corazón retumbando allá adetro con más fuerza y profundidad sin duda.
El sexo masculino está muy lleno de sangre para escuchar con calma pero puede hacerlo. Tenemos que educarlo a la calma y a sentir mucho más que sus propios latidos. Tiene tanta sangre alebrestada que es como otro corazón, otro tambor de descargas.
Cuando ese otro falso corazón logra desplegar su música y doblegar su terquedad rítmica hasta convertirse en un corazón que escucha todo lo que sucede en ese ámbito de músicas sorpresivas y ecos que es la caverna de los prodigios, el concierto de la vida de verdad merece llamarse concierto.
l u n a d e p a p e l
Mar adentro



Haz de saber que soñé que me besabas y que con besos me cerrabas los ojos, entonces no encontraba tu cuerpo con mis manos, subías por mi espalda como una marea, como un brazo de mar me recorrías.

Tus besos fluían veloces como una catarata, tus manos invadían mi rostro como parvada de gaviotas buscando la humedad de mis labios.

Olías a mar y tu oleaje me arrullaba, hacías tus manos caracoles para que oyera en ellas murmullos marinos, con tu lengua robabas los secretos de la mía.

“Solo un cuerpo dócil y quieto puede aprender a ser agua” susurrabas en mi oído, “solo así nos navegaremos agua sobre agua, piel sobre piel”.

Tu eras mar yo un río caudaloso, con toda la potencia de mi cauce penetraba profundo entre tus aguas, tu sudor se mezclaba con el mío, y en silencio... mar adentro...
me sumergias en tus abismos.
l u n a d e p a p e l
fotografias de Karin Rosenthal


Palabras Prestadas
notas tomadas del post: Jóvenes Mexicanas de Hoy… que aparecio en el Cuaderno de Silicio de IxcheL el 21 de Octubre de 2005
(Ixchel mudo su bitacora a este site http://cuadernodesilicio.wordpress.com/)
MUJER
“Amo el trozo de tierra que tu eres…”
Neruda
Pienso que cada hombre es habitado por figuras femeninas, las tenemos pegadas al alma, nos inspiran, nos fortalecen, nos conmueven. Y no solo me refiero a la mujer como objeto de culto erótico, la mujer es mucho mas que eso, yo en lo personal he recibido lecciones conmovedoras de mujeres ilustremente desconocidas, ya te había mencionado en un comentario anterior, que mis cien mujeres mas queridas no figuraban en los libros ni en los anales de la historia, son mujeres muy cercanas a mi, que han iluminado una parte de mi vida, que me han acompañado en el amor y en la locura, algunas de ellas ni su nombre puedo recordar, pero sus vidas son tan inspiradoras que las llevo en el alma como un tatuaje, ¿que seriamos sin ellas? nada. No existe un hombre que sobreviva ni un segundo, sin un recuerdo femenino, así sea solo una imagen, un aroma, una voz, una caricia, un beso.
La primera mujer en nuestra vida es nuestra madre nos da el ser y parte de su vida, no hay pagina que contenga el significado profundo de la maternidad, y son precisamente las madres las que mas lecciones de amor me han compartido. A lo largo de toda la historia han sido los hombres los villanos de cada tragedia individual, madres golpeadas, abandonadas, engañadas, mal amadas, no es la ocasión de hablarte de ellas, pero de su fortaleza, de su entereza, de su enorme fuerza interior para atender a sus hijos y para llenarlos de amor, me he alimentado, (una madre es antes que nada alimento), han forjado golpe a golpe, como se forja un metal al rojo vivo esta alma en que habito y desde la cual te escribo estas palabras.
Pero habitan mas mujeres en el alma de un hombre, sábelo somos polígamos por naturaleza, una mujer se cierra como un capullo cuando encuentra a su hombre y no ve mas, un hombre no, siempre deja abierta una rendija, a la compañera, a la amiga, a la confidente, a la amante, y a todas las demás mujeres que comparten con nosotros sus minutos, sus sonrisas, sus anhelos, su encantadora figura y hasta sus temores, miente el hombre que niegue sus afectos secretos hacia “la otra” la inconfesable, la que habita en secreto en nuestras mentes, en nuestras recurrentes fantasías.
Pero no estaría completa esta breve página si no hablara de la imagen principal de la mujer, la mujer-manzana, la mujer-pecado, la mujer-orgasmo, sí, ellas son nuestra eterna prisión, nadie puede escapar a sus encantos. Rendimos culto a la mujer diosa, esa que nos convierte en hombres verdaderos, esa que nos conduce a la gloria y al infierno, esa que abruma nuestras mentes y nuestros cuerpos, esa que comparte con nosotros su suave piel, su tierna voz su perfume, sus delirios, sus talentos, sus fantasías, su entero ser, esa que se ofrece como el cáliz a los labios en la ceremonia mas antigua y mas secreta, que nadie se entere de lo que ocurre entre las cuatro paredes del encuentro, entre los tantos minutos del contacto, solo dos deben saber lo que ocurrió, y a nadie se lo contaran mas que a ellos mismos, ese es el secreto del amor, un secreto que solo dos deben saberlo, no me preguntes mas, debo guardar silencio, para que la magia se realice para que los sueños se eternicen, para que las mujeres en silencio, como cómplices de amor nos acompañen siempre.
Y de ti princesa debo decir algo mas, es un privilegio que a través de estas letras en una pantalla de cristal liquido, en tu cuaderno de silicio, aprovechando este mágico medio cibernético, sin conocerte, sin haberte visto nunca, me permitas compartir contigo pensamientos, opiniones, sentimientos, eres una mujer excepcional (debes saberlo), te quiero preciosa, me haces vibrar con tus escritos, haces que renazca cada día, acompañas a mi alma solitaria, y me pones a escribir (contra la mas lógica de mis pulsiones) en esta tarde. Por la ventana de mi oficina se asoma mi mejor amiga, otra mujer también, la luna de día, esta bellísima deberías verla, lejana, transparente, enamorada, es la luna de papel que me contiene.
l u n a d e p a p e l

El sacrificio de la bruja
para una amiga
Hubo de pasar algunos días (tal vez demasiados), para que yo tomara de vuelta el lápiz, hubo de insistir la joven bruja en compartir conmigo su desesperanza, para inquietar a fondo mi conciencia, hubo de encontrarme mi amigo Cesar, para sacarme a la noche de las pasarelas y los bailes en penumbra, hubo de hacer su efecto el licor y los afectos, para empezar a escribir estos laberintos obstinados.
Que sucede detrás de ese baile de la piel desnuda y las miradas sucias, quien orillo a la hechicera a convertir la pista en un conjuro contra nuestras desgastadas vidas, nadie pregunta quien le dio su primer beso, quien escondió su mano entre sus ropas para hurgar donde nunca nadie había llegado, como fue en su niñez la diosa del baile y los aplausos.
He de confesar que nunca me sentí tan solo entre la gente como esa noche en especial, la música llenaba mis oídos y apenas permitía una escasa comunicación vacía, el silencio toma a veces disfraz de estruendo. Fue entonces que vinieron a mí tus últimas palabras “solo abrázame”.
Fue entonces que cayo sobre mi toda esa culpa acumulada por siglos de silencio y de desprecio, todos somos culpables, todos, los que miran con lujuria a un tembloroso cuerpo desnudo e indefenso, los que sirven las bebidas, el portero y el disc jockey, todos los presentes y los ausentes, y luego Cesar con su curiosidad de niño travieso y cruel “ya déjala yo no quiero oír historias, hay historias que no deben de contarse” le espete al oído.
Vuelven otra vez a mi tus palabras “no se quita, no se olvida, no se cura”, debe de existir una esperanza a partir del olvido necesario, no es el olvido fácil de la culpa, no es el olvido hueco del descuido, no es el olvido vano de los días y de las horas, es el olvido inevitable de las almas tristes que buscan redimirse del pasado, que buscan salvar parte de sus saqueadas vidas, rescatar del fondo del abismo sus escasos recuerdos felices, el olvido profundo y sabio de los locos.
Si hemos de salvar nuestras conciencias, si hemos comprendido el mensaje de los cuerpos martirizados por las miradas perdidas, si hemos de aniquilar los viejos moldes, debemos volver a vestir ese cuerpo que es nuestro cuerpo y todos los cuerpos y aprender a amarlo de nuevo desde otro inicio, desde otra libido, desde otro sistema de la sangre y los valores, desde el mas profundo acto de amor, antes que la hoguera consuma su ultimo aliento.
l u n a d e p a p e l


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Tus Silencios.
Todo silencio esta hecho de palabras que no se han dicho.
Pero tus silencios son distintos, están hechos de suspiros, de perfumes, de rumores, su pálida ausencia ilumina mis abismos, cuando acallas tu voz tus manos toman la palabra, cantan tus ojos susurra tu piel, entonces una mirada, una sonrisa, un roce y se todo de ti, lo se todo.
Mi memoria enamorada te trae a mi presencia, tu espalda calla contra mi vientre en un abrazo que abre mis manos a tus pechos, entonces… te imagino de bronce, te imagino de mármol, con el silencio vivo de la rosa.
Shhhhh! no digas nada, no rompas el silencio que nos une, quiero escuchar tus pensamientos, congelados en el mármol de la ausencia, siempre he pensado que las esculturas piensan, (Rodin lo sugirió con su pensador de bronce), y yo lo sé desde que aprendí a escuchar los silencios de piedra que escapan a escondidas de tus labios.
Cuando bailamos sin música sin zapatos sin recuerdos, en la alfombra tibia de nuestras fantasías, esas caricias lentas que nos damos, en los contactos torpes de nuestros cuerpos mudos, me regresan como ecos de lejanas voces, a los abrazos febriles, la respiración agitada, y las revueltas sabanas de nuestras explosiones
Mis manos hambrientas de ti te visten de caricias, te recorren veloz y vorazmente, se esconden en tu pelo, se pierden en tu piel, buscan tu sexo y en silencio abren sus pliegues a mis ansiedades
Tus silencios están hechos de distancias de miradas de reproches… de vientos invernales, de hielo que resbala lentamente, de complicadas redes, de inmóviles paisajes, de lagrimas de vidrio suspendidas, de palabras que no dije y que has oído, de lo que ambos callamos por vergüenza, de locuras de ansiedades de desvelos, pero sobre todo…., pero sobre todo…, pero sobre todo…, tus silencios están hechos de besos.
De breves besos de terciopelo azul.
l u n a d e p a p e l
texto tomado del clan sonambulos
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uno
Ebrio de ti…, el insomnio me arrebata,
recorro tu cuerpo tendido junto al mío,
mapa de piel repleto de caminos, de parajes
atrapado entre las blancas sabanas de seda,
una luna grande lo ilumina de plata,
tu belleza de diosa secuestra mi memoria,
palida luz que rompe las tinieblas
para mostrar las dunas de tu espalda
blanca como el plumaje de los cisnes
la suave brisa de abril entra por la ventana
acompañada de un concierto de grillos
que febriles nos espían. Ya no puedo dormir,
en silencio velo tus sueños,
intento en vano descifrarlos,
tu sonrisa dormida los delata.



dos
Amanece y el sol te cubre lentamente,
tu traje de plata se disuelve con la luz,
tu piel toma un brillo de bronce resonante,
veo como tu piel reacciona tibiamente,
siente la mano del sol que la acaricia,
aun dormida das un giro
ofreces al tacto dorado de sus rayos,
tu vientre, tus senos y tu faz,
abres tus piernas al calor que ahora te cubre,
veo como tu sexo se dilata,
siente unos dedos de fuego que lo frotan,
se introducen, lo enloquecen,
tu sonrisa feliz se vuelve voz, se vuelve canto,
tu piel esta despierta
mientras tus ansias duermen.

fotos de Gallery Carre
l u n a d e p a p e l
, me siento Abrumado

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Las Imagenes de mi Locura
Siempre describes tus sensaciones /me dijiste/ , lo que percibes con los sentidos; la vista, el tacto, el olfato; los sabores, los sonidos, ¿pero que me puedes decir de lo que pasa por tu mente? ¿de lo que ocupa a tu alma mientras hacemos el amor? ¿mientras compartimos estos únicos momentos de intimidad?
Mira, si las percepciones sensoriales son intimas los pensamientos y las visiones del alma lo son aun mas, y no solo eso, son tan diversas y comprometedoras que no deberías de conocerlas.
Porque, ¿acaso mientras hacemos el amor tu mente esta con otra mujer? ¿o con varias?
Es mas que eso, mientras hacemos el amor muchas cosas pasan por mi mente, y no se si algunas de ellas te molesten, por ejemplo, cuando hacemos el amor oigo música. En verdad, cuando mueves tus manos ¿te has dado cuenta de que en ocasiones no te pongo atención?, ¿y debes repetir dos y tres veces tus palabras?, tus manos tienen el sonido del piano, largos conciertos he escuchado de ellas, cuando sonríes escucho un arpegio de arpa, tus cabellos tienen el sonido del violín, tu espalda me devuelve la música de las guitarras españolas, y tus esbeltas piernas tienen el suave sonido del oboe. Todo un concierto me deleita cuando estoy contigo, pero tu piel, mas bien el contacto de tu piel es el que me trae el sonido del tambor, tu corazón marca la pauta de la dulce sinfonía de tu cuerpo, es difícil escuchar tus palabras en medio de esa música deliciosa y fascinante.
Pero eso no es todo, también mi mente me trae recuerdos de perfumes lejanos. Tu suave voz me regresa a mi niñez y percibo el aroma del pan de dulce recién horneado de la panadería de mi barrio; cuando nos bañamos juntos en la ducha el sonido del agua me devuelve el olor a tierra mojada y el olor de la humedad en las macetas de barro cuando la lluvia empieza su danza milenaria; cuando te escondes bajo las sabanas para cubrir tu pena después de hacer el amor, las blancas dunas de la tela de algodón me recuerdan el olor del agua de mar en alguna playa solitaria; tu mirada discretamente perversa que me pide sumergirme contigo bajo las sabanas, me recuerda el olor de las fotos viejas que nos mostraba mi abuela en su vieja casa.
Una serie de imágenes pueblan mi memoria al estar contigo; cuando te vas quitando tus prendas hasta quedar totalmente desnuda, es inevitable ver en tu cuerpo a todas las mujeres que he amado, no te enojes por eso, pero la visión de una figura femenina es siempre un espectáculo de una belleza tan conmovedora, que escapa a toda comprensión humana; al besarme cierro los ojos y veo al crepúsculo de mis mañanas, el mismo que me acompaña todas los días al levantarme, cuando la primera luz del día entra por mis ojos; cuando me dices en secreto que me amas, veo frente a mi un dorado campo de trigo suavemente mecido por el viento, no quisiera salir de él, una calma tan profunda me transmite, que podría quedarme así muy junto a ti, horas enteras; cuando estoy dentro de ti en la copula exacta, rítmica, profunda y vigorosa, un huracán atraviesa por mi mente, ráfagas de vértigo y estruendos de metal, toda la fuerza de la naturaleza hecha poesía, la impetuosidad de nuestros cuerpos, la violencia del contacto y el suave roce de tu piel, pienso en volcanes en erupción, en maremotos devastadores, en potentes ríos desbordados; cuando por fin llega la calma, veo pasar un suave viento sobre un valle repleto de flores silvestres.
Ves cuantas cosas haces pasar por mi memoria enamorada; eres la música de mi piel, el perfume de mis recuerdos y las imágenes de mi locura; eso y muchas cosas mas eres para mi, la complejidad del cosmos enmudece ante la poesía que guarda toda mujer enamorada, ante la belleza eterna del alma femenina, solo nos queda a los hombres pocas cosas, amarlas verdaderamente y guardarlas por siempre en nuestro corazón.
l u n a d e p a p e l
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Foto tomada de la galeria de Ixchel en flickr.com

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17 de junio
...de tierra, viento y fuego
A la princesa descalza
Cada vez que te pienso te imagino descalza… dibujando tus huellas por lejanos caminos, explorando nuevos territorios y reconociendo aquellos que alguna vez pisaste. Cada vez que te pienso te imagino distante… distante pero presente, tus letras viajeras nos llegan siempre puntuales, una por una se acomodan en nuestra pantalla para hablarnos de ti y de tus cosas. Cada vez que te pienso te imagino dormida… soñando en el amor soñando en el olvido, despertando a la luz de universos perdidos, sonámbula sensual de este tiempo nuestro, tan lleno de verdades imposibles.
Incansable caminante, contadora de historias, en tus recorridos topográficos, erográficos y fotográficos podemos leer tu adorable rebeldía. La libertad es tu signo, libertad comprometida con las causas más cercanas a tu corazón, libertad para amar, para luchar para llorar. Tengo una foto tuya pero nunca la veo, es horrible fijar en una sola imagen la riqueza de una presencia femenina y más la tuya princesa, me rehúso a ver en ella tu temple tus desplantes tus locuras, prefiero imaginarte …de tierra, viento y fuego.
Eres de barro, tierra milenaria origen de la vida, porque así fue creada la mujer en el principio, de un barro divino que no seca, siempre suave siempre tersa, hecha para las manos firmes del alfarero enamorado, que se atreva a moldear tus estructuras, barro templado en el fuego volcánico del deseo, superficie silenciosa a la espera de nuevas aventuras, valles montañas planicies, cada sentido tiene en ella sus propios recorridos, geología de colores improbables, humedales desiertos y cavernas, espacios para la exploración minuciosa de unos dedos inquietos y curiosos, epidermis del tiempo contenido, toda la emoción en forma de mujer, materia primigenia de los sueños, cuantas fabulas y leyendas se han escrito con tu nombre, imágenes fantásticas que viajan por nuestra imaginación, dando origen a las fantasías que alimentan nuestra masculina vanidad.
Eres aérea y transparente como la primavera, como la leve luz de un arco iris, estas hecha de música como la poesía, tu espíritu de diosa enamorada nos cubre con su manto perfumado, eres luminosa como la misma vida. Tienes alma de niña, suave lenta fresca, tu voz de sirena se convierte en canto en risa en llanto, eres al mismo tiempo mujer de viento huracanado y tranquila brisa seductora, déjame tocar tu alma con los dedos, descubrir su compleja geometría, déjame perderme como un sueño, en tu memoria llena de colores, debes saber que formas parte de mi vida, que amo tus silencios, tus suspiros y que desde el espacio planetario de mi infinita locura, he de regresar para besar uno a uno tus cabellos.
Eres de luz de fuego y lava, en tu mas profunda entraña arde la flama del fuego original, tu corazón se enciende al rojo vivo, profusión de emociones y arrebatos, eres una mujer que grita sus pulsiones, llora sus tristezas y explota de alegría, eres energía pura, potencia vital apasionada, tu energía nos contagia y nos incendia en una luminosa combustión de sentimientos, con firmeza apartas la luz de las tinieblas, eres como un potente faro de sabiduría que brilla entre las olas del caos, apartando la incomprensión y la malicia, déjame encenderme con tus furias, compartir contigo tus batallas, derramar tus lagrimas si lloras y guardar las cenizas de tus fuegos.
Eres… eres… eres redonda como una manzana.
l u n a d e p a p e l
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