
Ayer la pase con Cesar, mi mejor amigo, tal vez mi único amigo, la idea de nuestras reuniones (cada vez mas distantes), es compartir un poco de nuestras vidas al calor de unos alcoholes, este viernes tenia varios paquetes de una cerveza argentina Quilmes la verdad bastante malita, pero después de la sexta el sabor pasó a segundo termino.
Después de hablar de la historia de sus putas tristes (me cae regordo que este hablando siempre de sus aventuras amorosas), nos pusimos a escuchar con más atención la música, (desde el primer momento en que llegué empezó a poner sus cuartetos para cuerdas), dice que el buen conocedor de música clásica debe apreciar los cuartetos como lo mas sublime de la creación en materia musical, muy por encima de las sinfonías, las operas, los ballets, la música de cámara, las arias, los conciertos, y todos los demás géneros musicales.
Al principio vaya que era difícil apreciar esa música, sobre todo porque es compleja y requiere de toda nuestra atención, pero al poco tiempo uno puede disfrutar enormemente esos monumentos a la belleza musical, una de las piezas que resulta muy atractiva para los principiantes es precisamente el cuarteto nº 14 de Schubert La Muerte y la Doncella, escrito sobre un poema de Matthias Claudius, un clérigo que escribía versos en una pequeña villa cerca de Hamburgo, a comienzos del siglo XVIII, no conozco el poema pero el tema proviene de la mitología griega.
La leyenda dice mas o menos que: «Mientras estaba recogiendo flores con sus compañeras en un prado, la tierra se abrió y Plutón, dios de los muertos, apareció y se llevó a la virginal doncella Perséfone para que fuese su reina en el inframundo. Antorcha en mano, su afligida madre Demeter la buscó por todo el mundo, y al no encontrarla prohibió a la tierra seguir creciendo. Así todo aquel año no creció una sola brizna de hierba, y los hombres habrían muerto de hambre si Zeus no hubiese persuadido a Plutón de que dejase marchar a la joven Perséfone (o Poserpina). Pero antes de permitirle marchar, Plutón le hizo comer la semilla de una granada, para que así no pudiese permanecer alejada de él para siempre. Por esto fue acordado que pasaría dos tercios (según autores posteriores, un tercio) de cada año con su madre y los dioses del cielo, y el resto del año con Plutón bajo la tierra. Como esposa de Plutón mandaba al terrible Espectro, gobernaba a los fantasmas y llevaba a cabo las maldiciones de los hombres.»
El cuarteto tiene cuatro movimientos, el primero, Allegro (en español alegre,) un tema vibrante y dramático con momentos de angustia y de tensa calma, me recuerda cuando Pluton el dios del averno saca su mano de entre la tierra para tomar el blanco muslo de la doncella y la desesperación de su angustiada madre al no encontrar a su joven hija.
El segundo movimiento, Andante con moto (moderado, tranquilo), inicia algo triste, describiendo la vida de esta desafortunada joven en las profundidades del averno y su relación con su odioso esposo, un pasaje algo tenso me sugiere las difíciles negociaciones de su padre Zeus con Pluton para devolverla a la tierra.
El tercer movimiento es muy breve, Scherzo: Alegro molto (hechizo: muy alegre, o algo así), vuelve la alegría a la pieza y se me figura los encuentros de la doncella con su madre.
El ultimo movimiento, Presto (rapidin), también muy breve pero enérgico, impulsivo y muy melódico, nos sugiere de alguna forma que la historia tiene un final feliz.
jejeje si pudiste me alegra …

Gracias, xocarpax
