FUEGOS segunda parte
La primer obra de Marguerite Yourcenar publicada por una auténtica editorial fue Alexis o el Tratado del inútil combate (1929), una carta de ruptura dirigida a una mujer por su esposo que confiesa preferir a los hombres. Un púdico texto corto que aboga por la libertad de las preferencias sexuales. Paradójicamente los años siguientes estarán marcados por una pasión imposible hacia un hombre que no la ama y que, al igual que Alexis, prefiere a los hombres. Fuegos (1936) es producto de esta crisis pasional. Menos conocido que las obras maestras de su madurez, este poema en prosa mezcla la vida y los símbolos del amor absoluto, la evocación de los grandes mitos de Antígona, Fedra o María Magdalena con la lamentación personal del amor contrariado. Más tarde condenará este amor basado en el deseo, sentimiento poco honorable, habitado por la posesividad y el egoísmo.
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Nunca he conocido otra cosa que no fuera la adoración o el desenfreno . ¿Qué estoy diciendo? Nunca he conocido otra cosa que no fuera la adoración o la compasión.
Cuando lo pierdo todo, me queda Dios. Si pierdo a Dios, vuelvo a encontrarte. No se puede poseer al mismo tiempo la noche inmensa y el sol.
¿Y tú te vas? ¿Te vas?.... No, no te vas: yo te retengo . Me dejas tu alma entre las manos como si fuera un manto.
Por las noches, en los tugurios a donde vamos juntos, tu cuerpo desnudo se parece a un Angel encargado de velar por tu alma.
Dios mío en vuestras manos entrego mi cuerpo.
Se dice loco de alegría. También podría decirse cuerdo de dolor.
El amor es un castigo. Somos castigados por no haber podido quedarnos solos.
Hay que amar mucho a una persona para arriesgarse a padecer. Tengo que amarte mucho para ser capaz de padecerte.
Tus cabellos, tus manos, tu sonrisa recuerdan desde lejos a alguien que yo adoro. ¿Y a quien? A ti.
¿Miedo de nada? Tengo miedo de ti.
Dejar de ser amada es convertirse en invisible. Tú ya no te das cuenta de que poseo un cuerpo.
¡Que insípido hubiera sido ser feliz!
No me matare. Se olvidan tan pronto de los muertos
Marguerite Yourcenar / Fuegos
l u n a d e p a p e l
no manches wey…
ke wueba lo ke escribes…

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