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@mores virtu@les

14 de noviembre, 2005 - 14:28

. .Una disculpa a todos mis sufridos lectores, y una disculpa doble primero porque mis tareas no me han permitido escribir algunas palabras propias para compartir con ustedes y segundo porque la lectura que a continuación les comparto será inusualmente larga para los lectores de esta comunidad lo pensé dos veces créanmelo antes de subir esta extensa disertación sobre los amores virtuales, intente resumir, extractar, mutilar el articulo o incluso enviarlo en entregas como lo he hecho anteriormente pero ninguna solución me fue satisfactoria así es que si el tema o el texto no consigue atraer su atención les suplico cambien de bitácora habrá muchas mas mas breves e interesantes que leer. Como comentario al margen conservo el nombre original por su significado expresivo pero no comparto (y su autora me da la razón en alguna parte de su escrito) la virtualidad de estos amores cultivados por computadora, pues son tan reales como las personas que los sentimos y los vivimos. Un beso a todos mis amores virtuales que tan divinamente me han enseñado como se debe de amar, AMAR con mayúsculas, a pesar de todas las adversidades, las limitaciones, las distancias, las carencias, en medio de la sordidez de la vida real aun podemos encontrar un oasis de paz y de convivencia amorosa en el ciberespacio, un alma vivamente real y enamorada esta siempre presente en estas relaciones.

. .Susana Finquelievich es psicóloga y trabaja en el Instituto Gino Germani en la Universidad de Buenos Aires. Es autora del libro ¿Ciberciudades? Informática y gestión urbana, editado recientemente en la capital argentina.

. .La virtualidad real

. .“Jamás tanto de cerca arremetió lo lejos”. Este verso de César Vallejo parece escrito a la medida de la forma de amor más (aparentemente) novedosa: el amor virtual; el amor entre personas que jamás se han encontrado cara a cara o que, aun conociéndose personalmente y limitados por la distancia u otras circunstancias a encuentros esporádicos mantienen viva su relación por medio de la comunicación mediatizada por computadora, o CMC.

. .Los amores virtuales están de moda, no sólo entre los adolescentes que navegan el ciberespacio con mayor facilidad con que los adultos entramos a un café. Quien no los practica tiene amigos o parientes que mantienen relaciones computarizadas o ha leído sobre parejas que se conocieron en la Internet. Los foros de encuentro abundan pero no son los únicos lugares para conocer almas afines. Cualquier BBS (Bulletin Board System, o grupo de interés sobre un tema determinado) puede ser la puerta que facilite el encuentro con alguien cuya manera de pensar y de expresarse nos interese sin importar, al menos al principio, su edad, estado civil o sexo.

. .El auge de este tipo de relaciones es tal, que ha originado nuevos mercados en la Internet. Los amantes virtuales con problemas pueden acudir a un consultorio sentimental especializado donde una Tita Merello postmoderna aconseja cómo asegurar la continuidad de un romance electrónico o romper otro sin más consecuencias que cambiar su dirección de E-mail. Para quienes no son duchos en la seducción escrita se ofrecen “Cartas de amor en las que usted sólo tiene que llenar los espacios en blanco”. Otros servicios, tanto pagados como gratuitos, proponen amores virtuales entre personas del mismo sexo, imágenes eróticas o pornográficas, agendas de encuentros electrónicos, envío de postales animadas y cantadas al objeto de los desvelos, envío de ramilletes de flores virtuales, y hasta videntes online para predecir el porvenir de las relaciones en el ciberespacio.

. .Pero, ¿puede uno enamorarse y sostener una relación de meses o años con alguien que nunca ha encontrado en persona? ¡Imposible!, afirman algunos. ¿Cómo amar a alguien que uno no reconocería en caso de verlo en la calle? ¿Cómo puede construirse y mantenerse una relación a través de un solo medio: la comunicación por CMC?

. .Muchas de las personas que se han encontrado y sostenido relaciones por medio de la Internet u otros canales de CMC otorgan gran valor precisamente a las ilimitaciones de este espacio imaginario. “Nos parece hermoso lo que nos es bastante indiferente como para permitirnos ver lo que queríamos ver en su lugar”, escribía Boris Vian. Los amantes virtuales pueden encontrarse en teleconferencias, páginas especiales (hay infinidad de “sitios” que prometen desde la posibilidad de encontrar la pareja romántica soñada hasta “Cibersexo caliente Ahora!”, pasando por todas las variaciones imaginables), grupos de interés o espacios de “chat”.

. .Por lo demás, las relaciones electrónicas no comienzan siempre en el espacio virtual. Muchas personas que las viven han encontrado a sus parejas en la llamada “vida real”, en viajes, vacaciones, encuentros profesionales, reuniones de negocios, congresos, etcétera, y sostienen la relación por medio de la CMC en los casos de lejanía geográfica, en que uno de ellos, o los dos, tengan parejas previas, o cualquier otro tipo de obstáculo que se opongan a las pasiones “cara a cara”.

. .Pero, ¿qué queremos decir cuando afirmamos que estas relaciones son “virtuales”? Según el Diccionario de la Real Academia Española, real significa: “que tiene existencia verdadera y efectiva”. Por el contrario, virtual se define como: “que tiene existencia aparente y no real”. Sin embargo, los amores electrónicos se despiertan y mantienen entre personas reales (aun cuando, en muchos casos, éstas transvistan su apariencia física, su edad y/o su género… no pueden disfrazar sus personalidades durante largo tiempo). Estas personas, sumamente físicas, que comen, duermen, sufren, se ilusionan y aman, proyectan sobre el amado, a través de la CMC, las fantasías que lo hacen coincidir con el ideal que buscan. Pero, ¿acaso el hecho de proyectar sus fantasías o su narcisismo en el objeto de amor no es una característica de todo enamoramiento? No nos enamoramos de la persona conocida sino de la que imaginamos, aun si está físicamente presente. Usamos su cuerpo para vestirlo con las imágenes que nos lo hacen deseable. En cierta forma, nos autoseducimos. ¿No podría decirse que todo amor comienza en las complejidades de la realidad virtual?

. .Quizá convenga recordar que la realidad, tal como se experimenta, siempre ha sido virtual, porque se le percibe a través de símbolos que enmarcan las prácticas con significados que escapan a las definiciones estrictamente semánticas. Es precisamente esta capacidad que poseen todas las formas de lenguaje, de codificar la ambigüedad y de abrirse a una multiplicidad de interpretaciones, lo que hace que las expresiones culturales difieran del razonamiento de la lógica matemática formal.

. .El sociólogo español Manuel Castells afirma: “Es a través del carácter polisémico de nuestros discursos que se manifiesta la cualidad compleja y a veces contradictoria de los mensajes del cerebro humano. Este rango de variación cultural de los significados de los mensajes es lo que nos posibilita interactuar con los demás en una multiplicidad de dimensiones, algunas explícitas, otras implícitas.

. .Por esto, cuando los críticos de los medios electrónicos argumentan que el nuevo espacio simbólico no representa la ‘realidad’, están refiriéndose implícitamente a una noción absurdamente primitiva de experiencias reales no codificadas que nunca existieron. Todas las realidades se comunican a través de símbolos. Y en la comunicación humana, interactiva, independientemente del medio, todos los símbolos están en cierto modo desplazados en relación con su significado semántico. En cierto sentido, toda realidad es percibida virtualmente”.

. .¿Cuándo puede decirse que un sistema de comunicación genera la virtualidad real? Cuando ese sistema captura la realidad (es decir, la existencia material/simbólica de las personas) y la sumerge en un encuadre virtual, en el cual las apariencias no son sólo imágenes o símbolos en la pantalla a través de los cuales se comunica la experiencia sino que devienen de la experiencia misma.

. .Encontrémonos F2F, amor

. .La mayoría de las parejas “reales” que se han encontrado o han sostenido una relación amorosa a través de la CMC se quejan de que la distancia física es el mayor problema que se les presenta. Una vez que dos personas se han encontrado y comienzan a enamorarse, es natural que quieran ver al otro en persona, oír su voz, tocarlo. Las experiencias recogidas demuestran que una abrumadora mayoría de las relaciones no permanecen eternamente online. Los amantes tienden a reunirse. Los tiempos varían, pero más tarde o más temprano se organizan encuentros cara a cara, o F2F (face to face) en el lenguaje codificado del ciberespacio, a partir de los cuales se define la continuidad o no de la relación.

. .A menos que vivan en la misma ciudad o región, los encuentros implican el recorrido de distancias considerables y gastos de pasajes y teléfono. Para aquellos que tengan la suficiente disponibilidad económica y puedan organizar sus actividades para dichos encuentros, éstos compensan en parte las desventajas de la comunicación electrónica. Pero los desafortunados que no pueden implementarlos están condenados a la comunicación casi exclusivamente electrónica, o enfrentan una serie de inconvenientes e insatisfacciones que con frecuencia erosionan la relación.

. .Un debate muy actual sobre las relaciones por CMC es: ¿la presencia física del compañero(a), es realmente relevante? En la vida cotidiana “real”, la apariencia física y los factores relacionados con ella (vestimenta, adornos, joyas, todos ellos cargados de significados que expresan la pertenencia a una clase o grupo social, preferencias y cultura) toman un lugar de suma importancia en la elección del objeto amoroso. La mayoría de las personas eligen a sus amados basándose, al menos en los primeros momentos, en el aspecto físico. Este preconcepto desaparece en los encuentros cibernéticos. La CMC vuelca la importancia de la primera impresión, de la apariencia física, a la capacidad de comunicación.

. .Con frecuencia, las parejas que se forman compensan esta brecha física enviándose fotos a través del correo tradicional o de programas informáticos que lo permiten, pero a menudo este intercambio de imágenes sólo tiene lugar luego de semanas o meses de comunicación por escrito. Por lo demás, el envío de fotos plantea nuevos problemas: cuando uno se ha pasado horas comunicándose con otra persona, frecuentemente de manera profunda e íntima, es inevitable que se forme una imagen física del interlocutor. ¿Qué ocurre cuando la imagen “real” de esta persona no coincide con la imagen preconcebida? El debate continúa: ¿cuán importante es la apariencia física en una relación? Obviamente, ésta es una cuestión de peso, o no adquiriría tanta importancia en los diálogos de las parejas electrónicas. Si una pareja electrónica desea mantener su comunicación exclusivamente a nivel informático, ¿esto significa que la apariencia física no tiene importancia? Sin embargo, sí la tiene. Las relaciones electrónicas son más que el intercambio de mensajes textuales, y este medio permite que uno se sienta físicamente atraído por otra persona a pesar de no haberla visto nunca.

. .Si uno se forma una imagen mental de alguien y ésta es alterada por una foto, la atracción hacia la persona también puede cambiar. Por lo tanto, la apariencia física puede ejercer efectos importantes en las relaciones online, aun en los casos en que no existan encuentros cara a cara.

. .Quien me ama, ama mis palabras

. .Es muy posible que los amantes virtuales estén tan enamorados de las palabras como del compañero amoroso. Cuando la escritura es el único medio de seducción, la comunicación se vuelve arte. Para mantener interesado al otro, no basta con contar los pequeños hechos de la vida cotidiana; se buscan ángulos inesperados para describir la realidad, se relatan fantasías, se apropian textos ajenos, citando o no las fuentes (de todos modos, como decía el personaje de la película Il postino, la poesía pertenece a quienes la necesitan). La escritura vuelve a adquirir la importancia que tenía en el siglo XIX, cuando florecían los romances epistolares.

. .En nuestro siglo y país son conocidos el romance epistolar mantenido a lo largo de 20 años entre Adolfo Bioy Casares y Elena Garro, o el más prolongado aún entre Victoria Ocampo y Roger Caillois.

. .Sin embargo, la escritura presenta limitaciones en las relaciones virtuales. La ausencia de tonos de voz que indiquen cuándo un comentario es afectuoso o irónico, o del lenguaje corporal que pueda suavizar una crítica con una sonrisa, pueden acarrear malentendidos. El sarcasmo o la ironía se malinterpretan fácilmente. Estas carencias han sido compensadas en parte por los emoticones, por el uso de mayúsculas, signos de puntuación, o por los códigos que cada pareja va desarrollando a lo largo de la relación. No obstante, estos signos son escasos, pobres y primitivos cuando se los compara con los millones de claves visuales, táctiles y auditivas que se encuentran en la vida “real”. Muchas peleas entre parejas electrónicas ocurren precisamente a causa de párrafos escritos que son malinterpretados por el interlocutor. A pesar de esto, algunas personas afirman tener menos problemas de malentendidos en sus relaciones virtuales que en las reales y lo atribuyen a la posibilidad de tomarse un tiempo antes de escribir, de reflexionar lo que se va a expresar y poder releer una y otra vez los mensajes confusos hasta captar el verdadero sentido.

. .Tecnología y amor

. .A pesar de los problemas que rodean a las relaciones amorosas por CMC, miles de personas aseguran que éstas funcionan y se mantienen. ¿A qué se debe esto?

. .A menudo se elige continuar una relación virtual a causa de la fuerte comunicación que se establece entre los amantes. Muchas de las relaciones que se establecen a través de la Internet comienzan como amistades o contactos profesionales, y se basan completamente en la comunicación escrita. A medida que las conversaciones se desarrollan, se produce una comprensión profunda de los pensamientos y sentimientos de la otra persona, lo que algunos llaman la parte más importante de una relación. Lo que establece la diferencia fundamental entre las relaciones tradicionales y las electrónicas es que estas últimas se basan casi exclusivamente en la comunicación.

. .Los críticos de este tipo de relaciones argumentan que sus practicantes están tanto o más erotizados por la tecnología informática que por sus compañeros de aventuras. Esto es tan absurdo como suponer que Georges Sand mantuvo amores epistolares con diversos hombres porque estaba erotizada por el papel y la pluma. Es necesario recordar que a pesar de que la informática, como medio, presenta tantas atracciones como limitaciones, las relaciones amorosas por CMC se basan en la interacción entre dos personas. Lo que resulte dependerá no de la tecnología sino de los individuos que se implican en la relación. Es probable que las personas que necesitan de la presencia física cotidiana no mantengan relaciones por CMC, pero también es cierto que si en una relación de pareja “real” no existe una buena comunicación, la pareja terminará posiblemente por separarse. Para que cualquier relación sea exitosa, ya sea en el ciberespacio o en la vida “real”, es exigente que las necesidades de sus integrantes sean satisfechas.

. .Muchos amores electrónicos derivan en relaciones “reales”, demostrando así que la comunicación por CMC está hecha de interacciones extremadamente efectivas. Por su parte, el psicoterapeuta Miguel Huertas opina: “Cabe pensar que la tecnología en general no es, en muchos aspectos, opuesta al ideal romántico del siglo pasado. No lo ataca; por el contrario, es solidaria con él. Ambos tienen un objetivo en común, la fusión ideal con lo perfecto”.

. .Comunidad virtual, comunidad real

. .Pero las relaciones por CMC no se limitan a los vínculos románticos. Muchas personas frecuentan comunidades virtuales o electrónicas que forman una parte importante de su vida de relación. Howard Rheingold (1994), quien ha pasado los últimos diez años estudiando y experimentando sobre las comunidades “virtuales” (y prácticamente viviendo en una de ellas, The Well), las define como “conformaciones sociales que emergen de la red cuando un número relativamente elevado de personas mantienen estas discusiones durante un tiempo prolongado y conforman redes de amigos personales y profesionales en el ciberespacio”.

. .Las comunidades en CMC han sido definidas como “un conjunto de relaciones sociales unidas por un interés común o circunstancias compartidas”;se entiende que la comunidad electrónica ayuda a las personas a crear varias clases de productos y bienes colectivos: capital social en la red, capital de conocimientos y comunión (Michalski, 1995). El capital social en la red se refiere a la red de contactos de los participantes. El capital de conocimientos refleja el modo poderoso en el que los sistemas online pueden incrementar, agudizar y difundir informaciones y opiniones. La comunión puede describirse como un capital emocional pero también implica fuertes sentimientos personales, como la confianza y el compromiso. No es fácil y puede resultar tan productiva como adictiva.

. .Barry Wellman y Janet Salaff (1996) aportan su definición de las comunidades online: “Cuando las redes informáticas unen a las personas tanto como a las máquinas, se transforman en redes sociales, a las que llamamos redes sociales sostenidas por computadoras”. Existen al menos tres tipos de comunidades electrónicas que están creciendo rápidamente, cada uno con sus propios deseos y objetivos de búsqueda:
• Miembros de comunidades virtuales que quieren relacionarse a nivel global con almas afines para obtener compañerismo, erotismo, espacios lúdicos, información y apoyo social desde sus casas y sus terminales de computación.
• Empleados jerarquizados que desean una forma de trabajo cooperativo apoyado por las computadoras (TCAC), sin ser molestados por la distancia geográfica y los desplazamientos obligatorios, así como organizaciones que perciben los beneficios de coordinar complejas estructuras laborales y al mismo tiempo reducir los costos de administración, los espacios de oficinas y los tiempos de viaje. Algunos trabajadores quieren teletrabajar desde sus casas, combinando sus empleos con retiros bucólicos, mientras que los empresarios se entusiasman con la posibilidad de disminuir sus costos inmobiliarios y sus gastos de funcionamiento y de obtener al mismo tiempo un incremento de la productividad.
• Las organizaciones comunitarias o intermedias, que obtienen información, dan a conocer su trabajo y adquieren fuerza social por medio de las redes informáticas, fundamentalmente la autopista electrónica o Ia Internet.

. .Dado el incremento de participantes en estas comunidades, cabe formularse las siguientes preguntas: ¿satisfacen estos grupos “virtuales” la necesidad de pertenencia y sociabilidad inherentes al ser humano? ¿Estos tipos de vínculos, reemplazan los de las comunidades tradicionales (barrio, plaza, club, café, grupo de amigos) o las complementan, añadiendo una nueva dimensión a los lazos sociales? Y finalmente, ¿qué relaciones se anuncian entre estos vínculos desterritorializados y la percepción del hábitat urbano?

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Escuchando 21st. Century Schizoid Man de King Crimson , me siento Apenado
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Han escrito 8 comentarios de «@mores virtu@les»

foto pollencio
Lunes 14 de noviembre, 2005 14:55.

pues yo no se pero el amor de mi esposa es mas real que nada :D digo el gusto se rompe en genero. . . . . y en discusiones hocicos! jajajajaja
:)

sin foto lunadepapel
Lunes 14 de noviembre, 2005 15:10.

ustedes son la prueba viviente de la realidad de estos amores ciberneticos (como lo exprese no me gusta el nombre de amores virtuales porque virtual es lo que no es real), saludos a ambos:

l u n a d e p a p e l
foto lormi
Lunes 14 de noviembre, 2005 15:16.

pues si son un ejemplo pero si hubiera pasado mas tiempo sin conocerse en persona seguramente eso se hubiera enfriado, asi que las relaciones virtuales no funcionan si noconoces ala pareja por lo menos en el primer año de conocerlo virtualemente, siempre hay que dar el suuiente paso :S ;)

foto OakLey
Lunes 14 de noviembre, 2005 15:53.

Un Amor no se puede mantener de manera virtual, necesita alimentarse en el Mundo ReaL, conozco casos muy cercanos en donde se han construido solidas parejas que se conocen por Internet y tiene años de feliz matrimonio o de ser pareja, aunque me imagino que el AMor Virtual es desesperante, frustrante, te deja con una ansiedad tremenda el no poder tener a tu chica a un lado…Pero bueno, se vale de todo…a echarle ganas esos que estan en una Cyber relacion…Saludos lunadepapel

foto _cafe_au_lait_
Lunes 14 de noviembre, 2005 16:10.

Asi es.. si el ‘amor virtual’ no pasa a ser ‘real’.. F2F como decia tu entrada, se enfrian las emociones, se pierde el interes. Y es verdad, es un medio frio que no alcanza a demostrar las emociones, pueden darse malentendidos, si no tienes habilidad escrita ni rapidez al teclear.. es frustrante no?

En lo personal confieso que si tuve en el pasado relaciones importantes de AMOR derivadas del ciberespacio. Lo considere solo un lugar donde conoces gente, como puede ser una libreria, el camion, un cafe, etc. No buscas que pase, solo lo encuentras y ya.

Pero veo que ahora es como un deporte, de entrada te abordan con intenciones de cibersex o en plan de ligue antes de conocerte como persona. O es tipico el tipo que te dice que “bonitos ojos tienes” mientras le dice lo mismo a otras 3 chavas a la vez, y viceversa. Atiendo un cibercafe, se de lo que hablo!

Como TIP a la hora de intentar una relacion “cibernetica” sugiero precaucion: Si una persona no se muestra transparente en TODOS los aspectos de su vida y pretenden mantener algo de “misterio”, aguas! No te da su telefono, te dice que el te llama, te habla de amor pero es incapaz de decirte cosas de su vida, es mejor alejarse, puede tratarse de alguien que: usa internet como una fuga (tal vez es casad@), que es una persona incapaz de tener relaciones interpersonales sanas en la vida real, con problemas de autoestima que busca quien le de “seguridad” o es un adict@ a los romances virtuales.

Sé de casos serios de acoso por internet de amantes despechados, persecusion, spam, te investigan por todo internet para conocer tus movimientos, tus cuentas, roban contraseñas, se crean todo un mundo enfermo de amor-odio contra la persona que no acepto su “amor” etc.. es traumatico porque en el momento no sospechaste que algo asi te pasaria, pero es que no sabes la clase de problemas o traumas que pueda tener la otra persona detras del monitor. Despues de todo no es tan inofensivo esto de los “amores virtuales”, verdad! jajajaja :D

Saludos LUNA DE PAPEL ;) Excelente entrada!

sin foto lunadepapel
Lunes 14 de noviembre, 2005 16:15.

lo unico que no podemos negar es que debemos agregar a nuestro diccionario de afectos una nueva expresion “amor cibernetico” (no me gusta “amor virtual”), saludos preciosa:

l u n a d e p a p e l

P. S. no pense tener tantos lectores para una entrada tan larga eso es sinonimo de que estamos aprendiendo a leer, bien por todos

foto fuser
Lunes 14 de noviembre, 2005 18:28.

Comparto algunas ideas.
Aunque el objetivo no sea enamorarse precisamente, puesto que para amar debes conocer la realidad y no supuestas imagenes que emite el subconciente a traves de las palabras.

Que buen post, permiteme felicitarte.

foto _cafe_au_lait_
Lunes 14 de noviembre, 2005 18:54.

P. S. no pense tener tantos lectores para una entrada tan larga eso es sinonimo de que estamos aprendiendo a leer, bien por todos

No LUNA.. es que el sexo vende y tu imagen capto la atencion y dijeron pues ya estoy aqui vamos a leer jejejeje… buena tecnica de mercadotecnia :D

NO TE CREAS! NO TE CREAS! JEJE :D
Era broma, te quedo muy bien.

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