‘Ella era mi salvación y mi perdición. Mi locura… mi deseo, el aliento de mi vida, un soplo de aire fresco…’
El escritor soltó su pluma, se quitó las gafas y se restregó los ojos con la mano derecha. Miró al techo, recostándose en su butacón.
- Ella era… ella era…
A su lado reposaba la vieja Olivetti azul, que le miraba ofendida porque se había pasado de nuevo a la pluma y el papel. Por la ventana abierta entraba el murmullo de la calle, distante pero contínuo.
- Ella era mi salvación.- resopló. – Pero me abandonó cuando se cansó de esperar a un viejo cascarrabias.
El reloj de cuco dió las seis. Una sirena de bomberos dejó que su melodía escalara la pared, se metiese en la habitación y rebotáse en las paredes. Era demasiado ruido para alguien que no sabe qué escribir.
El escritor salió de la habitación con un bloc bajo el brazo, tomó las llaves de la repisa y salió a la calle. Caminó diez minutos y llegó a un viejo edificio de piedra, de gruesas paredes cubiertas de libros y luces artificiales.
– Buenas tardes Don Gabriel. – le dijo una voz femenina muy dúlce – ¿Escondiéndose otra vez de la ciudad?- Éste es mi único refugio. dijo con aire misterioso
Tú eres mi salvación..
Este texto es muy bueno, es de lo mejor que te he leido, me gusto y no quise desaprovechar la ocasion para felicitarte.
Recibe un sincero abrazo de:
l u n a d e p a p e l
wow!! me encanto!!!!!! saludos maggy!

Muchas gracias luna =) x tomar tu tiempo en leerme.. me alegro ke te haya gustado..
Un saludito.. y buenos dias! ;)

Osito .. osito =** Grax ;)
