
Justo
en el momento en que la tierra daba la cara al sol, en ese preciso
instante Liadan (mujer gris) llegaba cansada luego de una larga
batalla, desmontó a Tantano, su unicornio, fiel compañero de largas
noches; entró a su refugio, encendió el fuego y comenzó a sentir en su
cuerpo la debilidad, miró sus manos ensangrentadas, tocó su cabello
húmedo de sudor con mezcla a fuego y cenizas, y una gran pena inundó su alma y comenzó a recordar...
Alguna
vez Liadan fue llamada Aisling (la visión, el sueño) era envidiada por
las demás hechiceras de esa comarca, su poder no tenía límite, sus ojos
tocaban lugares certeros, todos aquellos que tenían un problema acudían
en busca de sus artilugios , cualquiera fuese la contrariedad, la
desdicha, la falta, Aisling tomaba sus fuerzas y lograba revertir la
situación, las demás brujas vivían lívidas cansadas de tanto inventar
pócimas y ungüentos, rimas y hechizos, mas aun Aisling sobrevivía sin
complicación alguna y cada día se hacia más fuerte.
Algunos
decían ¡practica la magia negra!, ¡no es humana! Y los más escépticos
gritaban, ¡este ser es mitad demonio , mitad mujer!, mas su secreto lo
descubrió una tarde de sol violeta, investigando , leyendo llegó a la
solución que los demás desconocían , revolvió miles de libros hasta que se
le presentó lo correcto : cada noche escribía en una hoja de papiro los
trabajos realizados en el día, con pluma de águila real y tinta de
lilas en flor, luego hacía un manojo al que agregaba una rama de
vainilla, hojas de menta fresca y lo quemaba acompañada de un canto que
sólo la lengua de su abuela conocía, luego se daba un baño de aceites
de almendras y jazmines , estaba lista para dormir, olvidando todos los
problemas escuchados en el día. Su poder crecía junto con su sabiduría,
así por eones, siendo la más admirada su día transcurría de hechizo en
hechizo, de canto en canto, y de juegos y besos con su hermosa y amada
Grania, a pesar de los que provocaba en los lugareños, no existía
reunión ni aquelarre en que ella no participara, su sola presencia era
inconmensurablemente apetecida por todos.
…
puso más leña a la lumbre, unas gotas de azahar y mientras desenredaba
su cabello, llegó a su mente aquella noche en que su vida y su sino
cambió…
Era
una noche tibia de verano, recién acababa de practicar su rito de
olvido de problemas cuando tocaron a su puerta, estaba cansada, más de
tres hechizos, cuatro pócimas, un canto de amor especial marcaban su
rostro, sin embargo, se dijo - unos centavos más no vienen mal, los
necesito para mi pequeña Grania-, Tantano replicó desde el rincón –
debes descansar, recuperar fuerzas para mañana- ya calla caballo
cornudo!! Solo atenderé si es una pócima ¿de acuerdo?
Abrió
la puerta y su rostro se volvió el más dulce desde que tuvo por primera
vez a su Grania en los brazos, era un ser alado, de esos que nacen solo
en año bisiesto, con ojos grandes y en el pecho una gran cicatriz en
forma de cruz.
-buenas
noches, soy Devnet (el poeta) ¿eres tú la bruja que todo lo logra?-dijo
el visitante con un acento que hacia notar que no era de Ulster.– he
venido desde muy lejos buscándote.
-mmm,
si, soy Aisling, noto que tienes un ala rota, y si es por eso, debes
buscar en la casa que se encuentra al centro del lago, a Cedric.
-oh! No, mi ala se repara sola, no es primera vez, es por esto que vengo.
Y extendiendo sus manos mostró su corazón latiendo.
- lo entregué y me lo devolvieron así…
Aisling pensó “esto me llevará tiempo, pero no puedo dejarlo así, sus ojos…”
-esta bien, pasa, ponte cómodo, ¿quieres beber algo?
- si, menta fresca estaría bien, adoro su aroma- contestó el joven- disculpa, olvidé decirte que no tengo como pagarte.
Y en ese mismo instante Aisling comenzó a convertirse en Liadan
-
no te preocupes , ya hablaremos de eso, necesito que me cuentes como
fue que sucedió, todo, para ver si lo arreglo con pócima o hechizo, o
tal vez ambos..
Cuando
el gallo cantaba Devnet terminó su relato, la hechicera estaba
deslumbrada, su ser sentía cosas extrañas, sus ojos se volvieron de un
verde profundo, como en los años de Herbet, no tenia sueño, pero su
mente aún no lograba encontrar la solución, Grania comenzaba a
despertar para ir a la escuela de la región, Devnet cansado preguntó
-y dime Aisling, ¿Qué debo hacer?
-disculpa –contesto ella-este es un trabajo complicado por decirlo menos, por ahora, ir a dormir, debo prepararlo todo.
El joven se marchó caminando, a cada paso que daba, movía sus alas como intentando volar, mas no pudo hacerlo.
Devnet
se marchó y la joven hechicera camino hasta su tálamo, extasiada con
ese relato, con los ojos profundos, del ala rota, del corazón en la
mano; Tantano, su fiel amigo dijo- ¿a caso no relegas el rito del olvido?
- shh, no quiero olvidar, es que no puedo, no he terminado ese trabajo aún.
- Pero mi inocente Aisling, ¡esto será tu fin! ¿Que no recuerdas a tu abuela Adelma?
- Calla Tantano ¡calla! Que no viste lo que yo vi, eso sólo esta en mi corazón.
Así
en el día Aisling realizaba los trabajos pedidos, practicaba el ritual
del olvido y Devnet por las noches aparecía, su dolor se hacia menos,
su corazón volvía a latir y su ala rota se componía nuevamente. Aisling
se sentía cada vez más atraída por ese ser, y a cada momento en que
veía que el joven mejoraba sin ella hacer nada, los demonios del miedo
entraban en su cubil. Cierta noche Devnet se vio totalmente curado, su
vida, su ala, la cicatriz en el pecho desapareció, y dijo:
-Aisling,
lo único que tengo para pagarte todo lo que has hecho por mi es esto- y
extendiendo los brazos prosiguió- es mi corazón, tómalo es tuyo.
La
mujer no cabía en si de alegría, su amor era completado, buscó el más
bello receptáculo y posó el corazón del joven ahí, sin saberlo se
habían enamorado. Luego con un hermoso beso, sellaron aquel instante en
que ninguno de los dos podía creer que existía más felicidad y ninguno
de los dos tampoco presentía lo que estaba por venir.
Devnet cada noche volvía al lugar, a reír, a beber menta, a cantar en su lengua
extranjera, de vez en vez tomaba a Aisling en sus brazos y la llevaba a
volar por Ulster, ésta le mostraba lo bello de su urbe, la hechicera
practicaba cada vez menos trabajos de día para poder prestar toda la
atención por las noches a su amado.
Pero
comenzó a ocurrir lo que el sabio Tantano predijo, en algunas noches
Devnet no llegaba a los brazos de Aisling, y los demonios Kiimaväli e
Hylkyraja , la maldad y el enojo, los que hablan en la oscuridad,
comenzaron a envenenar el corazón y la razón de la hechicera, noche
tras noche sus ojos mutaron, su sonrisa desapareció lentamente, cuando
Devnet aparecía, lograba apaciguar a los demonios, con sus palabras,
con sus besos, pero en un momento de vulnerabilidad se apoderaron de él también y todo estalló, el ser alado se marchó dando voces de maldición, pero olvidó que la hechicera todavía guardaba su corazón.
En
ese mismo instante Kiimaväli junto a Hylkyraja se apoderaron totalmente
de Aisling y la convencieron de cometer el más malévolo hechizo de la
historia, ese que no es contado por que su resultado es el peor para un
ser, Tantano intentó detenerla, mientras Grania no entendía por que su
madre actuaba de una forma tan inusual, mas Aisling gritó: ¡no! Tengo
que hacerlo, quiero que vuelva, mis demonios dicen que es sólo una
ayuda, como tantas que he prestado, ¿por qué no utilizar mi poder para
mi beneficio?, tengo su historia tatuada en mi mente, lo haré ahora
mismo!
Y
de esa forma comenzó el ritual, tomó el corazón de su amado y lo puso
sobre un paño rojo, a su lado seguían Kiimaväli e Hylkyraja indicándole
que hacer, tomo un poco de aceite de recuerdos, unas gotas de egoísmo,
un soplo de vainilla y menta, unos manojos de venganza y para finalizar
tres lágrimas derramadas con mucha tristeza, en ese instante le
indicaron que pusiese todo en la leña de roble joven cortada recién y
encendió el fuego. Ante sus ojos todo fue consumiéndose, su corazón
latía a prisa, creía en sus demonios y en que eso le devolvería a su
amado, y en el mismo instante que la última llama dejo de flamear, vio
el corazón de Devnet hecho piedra, en ese mismo minuto los demonios
entonaban un canto de victoria, en lenguas que no se pueden ni siquiera
escribir, pero decían algo así como “pobre del que cree en sus miedos,
siempre será desdichado”, Devnet volando sin ni siquiera imaginar lo
que pasaba sentía el dolor de su pecho otra vez y Aisling lloraba por el crimen cometido.
No pudo dormir aquella noche, y mil noches más, el joven no aparecía, Tantano prometió no volver a
pronunciar palabras hasta que no se supiese del paradero de aquel ser,
todo el cielo se nubló, y no volvió a brillar el sol sobre la casa de
la hechicera.
Aisling no volvió a
realizar hechizos, y cada noche se sentaba en la misma piedra roja a
esperar a Devnet, una noche de luna llena , éste apareció, sin alas,
con los ojos rojos de ira y llanto, y cayó a los pies de la hechicera,
le gritó en su cara que lo matara, que ya no
quería vivir, Aisling no sabía que hacer, tomó al joven en sus brazos,
mientras por su mente pasaban todos los instantes que habían estado
juntos , Devnet le volvió a decir
-por favor, hazlo, si ya hiciste piedra mi corazón, ahora que ni siquiera tengo alas, mátame.
La mujer no atinaba que
decir, que hacer, hasta que sintió que el cuerpo del joven no era más
que un ser inerte, sin respiración, sin pulso, sin vida. El llanto
aquella noche acompañó a todos los habitantes de Ulster, quienes custodiaron con un canto en lengua materna la tristeza de aquella mujer que en algún momento fue envidiada por su sabiduría y poder.
Como la noche llega después del día, así Aisling fue transformándose en Liadan, aparecieron los demonios Kiimaväli junto a Hylkyraja tratando de corromperla otra vez, hacerla su fiel servidora, la mujer tomó entre
sus manos el cuchillo que le servia para trozar las especies que usaba
en los ungüentos, su pecho se lleno de ira y rabia por el engaño, y
tomó a cada ser por el cuello, estos lucharon por zafarse, pero a cada
instante Aisling recordaba lo feliz que fue y el error inducido por
estos seres sin corazón y se hacia más fuerte, los apuñalo hasta que no
dio más y los dejo sin vida.
Cedric, el jefe, observó todo lo sucedido, y condenó a Aisling a cambiar su nombre a Liadan y
a vagar por la oscuridad, mas la hechicera no hizo ningún reclamo, tomó
con más fuerzas su cuchillo y planificó lo que seria su vida desde ese
instante en adelante.
-hubiese sido tan fácil hacerlo antes-se dijo- pero desde ahora lucharé porque ustedes y sus
hijos no vuelvan a matar a través de las personas, no me importa hacer
hechizos que ayudan sólo en un momento, los demonios del miedo son lo
que hacen que la gente se turbe, no logre sus metas, desde hoy mis
noches serán para desaparecerlos a ustedes- tomo su traje negro, colgó
el sombrero simpático de hechicera, tiró todas las pócimas , ungüentos y libros
de magia, le dio un beso a Grania que dormía con su cara siempre
sonriente, como sabiendo que su madre la cuidaba y velaba por ella y le
dijo a Tantano
-¿Me acompañas?-
El unicornio movió la cabeza de un lado a otro y dijo- sabes que lo haré, siempre lo haré-…
Eran
mas de las 6 de la mañana cuando Liadan dejó de pensar en su historia,
lavó sus manos, encendió el fogón y comenzó a cantar aquella canción
que aprendió de su abuela, preparó la leche de Grania y se dispuso a
pasar su día como cualquier otro, para por la noche volver a pelear
contra los demonios del miedo que todo lo destruyen.