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El Ángel y la Demonia

mié 13 de junio, 2007 - 00:56 Estado de ánimo: Indiferente
Seguridad de esta entrada: PUBLICO
Música actual: Senzafine - Lacuna Coil

Tirada en un rincón, la demonia perdía los días contando hasta el infinito de ida y vuelta, desvariando con ideas que ninguna imaginación mortal puede ni quiere tentarse a descifrar. La locura embargaba su ser, ese estado en que cada palabra se matiza con diez mil significados y resonancias que al final llegan mudas a una mente que se niega a oírlas, hundiéndolas en el vacío.

Desde su último encuentro con ese ángel había caído en aquel estado, y es que las distancias ofensivas que marcaba el raciocinio se convirtieron en su perdición, porque a pesar de su inevitable separación, la pasión que unía al amor y el odio manteníase ardiendo, quemando su ser desde el más recóndito espacio que aquella flama llenó y calentó para convertirla en sus propias cenizas.

El ángel y la demonia se conocieron no mucho tiempo atrás en el campo de juegos de la divinidad, donde las únicas reglas eran las que la propia conciencia imponía: el mundo de los mortales. Pelearon en su momento por el alma de un pobre empresario: ella, camuflada como prostituta, él; disfrazado de religioso. Al principio cada quien cumplía con su trabajo, aunque poco a poco se tornó en un reto, una competencia personal.

La demonia era una auténtica representante de su especie. Si alguna vez tuvo una vida mortal, eso era algo que había quedado olvidado. En el presente era una dómina seductora, siendo en ella la pasión su mayor virtud y defecto. Orgullosa, altanera, comprometida con nada y dispuesta a todo, la vida misma había ido agotando sus escrúpulos e ilusiones y con el paso y peso de las noches su interior se derrumbaba poco a poco, vaciando las ganas de existir.

El ángel, por el contrario, era aún un ser puro y sin la corrupción de los años: un alma recién muerta que a falta de pecados adquirió las alas y con ellas un motivo para vivir, para ayudar, para ver por otros más que por sí mismo, regalando en el mundo la virtud que con la demonia compartía: una pasión, aunque centrada, dedicada al amor por la vida y al deseo de hacer el bien.

La demonia se olvidó del alma del empresario con el capricho para dedicarse a un pasatiempo más pretencioso y por lo tanto más emocionante: la seducción. De uno y mil métodos trató de acercarse al ángel y de obligarlo a ceder por ella toda su buenaventura. Difícil tarea, la de mantenerse estoico ante una mujer así.

Porque dicen que polos opuestos se atraen, pero el alma del ángel y de la demonia estaban hechas del mismo material y eran en el fondo iguales, la diferencia era solamente la erosión del tiempo sobre la materia y la esencia: ingenuidad en el ángel, ruina en la demonia.

Tal vez fue la curiosidad o la tentativa ante lo prohibido, pero llegó su momento cuando el choque de las dos placas fue inevitable: Había nacido entre ellos una necesidad que primero fue costumbre, un cariño que primero fue coraje, un amor engendrado por el odio en un campo de sentimientos cuyas flores eran de todo tipo, enriqueciendo y matizando cada instante que era de los dos, cada segundo en el que no existía nadie más que ellos, decididos a amar a su rival sin ceder, sin embargo, ante su propio carácter.

Las sonrisas que al principio guardaban ironía comenzaron a irradiar verdadero placer, los encuentros que eran obligados pasaron a ser citas mutuas donde se veían para hablar de muchos temas, para discutir de sus razones y sus pretextos, dejando bajo tierra todas aquellas cosas que no se decían en palabras pero relucían en miradas, en sentimientos y acciones.

Para la demonia la idea del capricho se había esfumado de un tiempo atrás, terminó siendo en su lugar un calor del que comenzaba a depender, el bienestar que quiso y nunca tuvo… en la luz del ángel resguardaba sus sentimientos, esperando que aquella sonrisa tan pura que poseía el aliado de dios curara sus viejas heridas y saciara su sed de vida, de cariño, dándole razones para apreciar la belleza entre ese altibajo de luz y oscuridad, brillos y sombra, bien y mal; eran precisamente estas diferencias las que la aterraban pero la embelezaban a la vez. A veces ella lo envidiaba, envidiaba sus alas blancas y su sonrisa radiante, sus ganas de vivir y su juventud; comparándolas con la podredumbre que ella poseía por corazón, el manojo de muerte que tenía por ilusiones y otras muchas pertenencias que colocadas junto a las del ángel eran impuras e innecesarias. El ángel y la demonia eran contraste en el que el uno remendaba con lo que poseía el corazón del otro, no importaba el material o el relleno que pudiera darle, después de todo, se habían entregado mutuamente. A pesar de ello, la demonia, obstinada como era, se aferraba a la negación de todo aquello que la llenaba… no podía aceptar el querer lo que en el fondo sabía que nunca poseería.

Cada encuentro agridulce le clavaba una estaca en el corazón, aunque a cambio le sacaba diez espinas. Pasó las noches contemplando el cielo en busca de razones para no maldecir su acostumbrada existencia pero sin mucha suerte, porque el refugio que le otorgaban las estrellas era sólo momentáneo e incluso en ellas podía ver dibujadas esas alas que anhelaba y que no podría arrancar.

Para el ángel la preocupación se volvió un sentimiento cotidiano, porque a él le importaba ella, porque él quería ayudar. Ayudar a la demonia, ayudar a las personas… ¿cómo podría ayudarse él? Su conciencia hacía estragos al salir de la luna… él no podía permitirse algo así, de él dependían muchas almas que se ponían en juego por culpa de su… si, sabía que debía aceptarlo. De su devoto amor.

El ángel sabía amar. Amar era su naturaleza, nunca tuvo problemas para ello. La pureza lo hacía entregar todo su ser en el amor que regalaba, pero esta vez algo era diferente. Él esperaba algo a cambio. Él sacrificaba más de lo que poseía y de lo que era suyo por ese amor. Cuestionó mil y una veces el por qué un cariño se le había vuelto egoísta, ¿acaso era un deje de sentimiento mortal?

Decididos a olvidarse, ambos trataron a adoptar la salida alternativa, era que calma la tempestad pero no resuelve el problema. Optaron por no verse, por evadirse… pero bien se dice que el destino es grande y el mundo pequeño, donde quiera que el ángel fuera, se topaba con la demonia.

El juego del olvido tiene reglas incomprensibles para ningún ser, sea mortal o inmortal. Conforme más se aferraban a la idea, más se avivaba el recuerdo: el ángel en las estrellas, la demonia en las nubles. El llano comenzó a hacerse tradición para los dos pares de ojos, por esa historia que pudo ser y nunca fue.

Y pasaron los días, y pasaron los meses, y la flama que ardía en los corazones de la demonia y el ángel mantenía encendidas sus brasas, quemándolos por dentro a los dos.

Aquella noche en particular la demonia ya no pudo más. Armándose de todas sus fuerzas robó las alas a un ángel cualquiera y subió al cielo, decidida a encontrar su perdición o su triunfo.

Cuando en ángel vio a la demonia, la sorpresa fue la reacción que en sí predominó. Corrió él a sus brazos y ahí se mantuvo. Fueron pocos minutos, segundos quizá, pero en ese abrazo ardió una eternidad de preguntas sin respuesta y problemas sin solución, de sentimientos, de pasiones, de miedos, cariños, deberes y amores que se consumió en dos palabras pronunciadas entre lágrimas: “te amo”, selladas por un beso, el pacto más fuerte que ambas almas atormentadas conocían.

Las reglas de todo mundo son pilar y derrumbe, el ángel y la demonia fueron separados por arcángeles y almas buenas que nunca se esmeraron en entender. Y era comprensible, ¿qué bien podría nacer a partir de una fuente de sufrimiento y odio? Pero olvidaron que incluso de una semilla aparentemente podida puede crecer una planta…

El ángel y la demonia fueron distanciados. Ella, entre gritos, alaridos, amenazas y lágrimas fue enviada de vuelta a su infierno. Ahí, fue castigada y despreciada por los suyos, quienes una y otra vez se mofaron de sus vanas ilusiones. La demonia fue destituida de su cargo y presionada para abandonar aquello en lo que después de tanto tiempo había aprendido a refugiarse, en sus sentimientos. La imagen de su ángel y de su último encuentro la atormentaban día y noche, haciéndole imposible seguir en su realidad. Poco a poco, la cordura fue abandonándola para permitirle esconderse en el falso mundo de la ilusión, para poder vivir en todas aquellas historias que su corazón aún albergaba como esperanzas. Dejó de luchar, dejó de hablar, dejó de oír… sólo continuó viviendo sin vida y estando sin estar.

El ángel por su parte fue severamente sermoneado y reprendido. Una y otra vez se le repitió la inconsciencia de sus acciones, la falta de nobleza y el egoísmo que éstas albergaban… pudo sacrificar muchas almas inocentes por tratar de salvar a una esencia perdida quien por voluntad había elegido el camino del mal. El ángel trabajó más arduamente, doblegó su propio bienestar y ofrendó su corazón lleno de cicatrices para poder redimir un pecado del que no estaba sinceramente arrepentido. Fue incluso amenazado con perder sus alas si no lograba apagar su cariño. A pesar de ello, pensaba jornada tras jornadas en la demonia: en qué estaría haciendo, en sus ojos, en sus labios…

Llegaron a oídos del cielo rumores del próximo exilio de la demonia. Habíase vuelto loca, ya no le era en nada útil a los reinos de la maldad y planeaban deshacerse de ella, enviarla a una tierra vacía que se encontraba en algún confín de la nada para esperar a que pasara la eternidad ahí hasta su muerte.

El ángel no podía aguantar el suplicio del futuro. Sabía lo que era, pero también sabía lo que sentía y eso era algo que tampoco se puede cambiar. Se presentó pues ante su creador y le explicó la situación. Él no hizo más que reiterar su advertencia: un pecado más por la demonia y perdería sus alas y su condición de ángel para siempre. Todo el amor por la vida que tanto había respetado se desperdiciaría en algún lugar hasta el fin de los tiempos, condenados a no poder morir y sin pertenecer a una historia, sin tener a donde ir o regresar. Sólo una sombra más entre miles existentes en el contraste entre luz y oscuridad al que muchos llaman vida.

El día de la sentencia de la demonia llegó y sin más fue enviada a pudrirse eternamente con su locura a la nada, un lugar donde todo existe menos el mundo, lugar que jamás he visto pero sé que ni diez mil palabras mortales podrían describir.

La tortura del tiempo es la peor, pues es ésta la única indefinida y etérea, cada segundo es una punzada muerta de dolor, cada nuevo instante es agonía presente y el ardor de la conciencia es mayor al saber que también es igual el futuro.

El ángel no pudo más. Tomó una daga y con sus propias manos, manchadas de lágrimas, se cortó las alas. Una eternidad sin ella era peor que la misma muerte. El ángel dejó de ser un ángel, siendo ahora sólo un desterrado de lo que alguna vez fue. Marchó con el signo de la humillación y la habladuría del cielo al lugar de la Nada. Encontró ahí a la demonia sentada, perdida, ausente, viva pero muerta, suya pero enajenada. Y entonces lloró, lloró amargamente por la crueldad y fatalidad del destino… hasta que la demonia de pronto posó los ojos en él.

Vivieron la eternidad juntos, solos, en un mundo donde por fin no existía nada más que ellos y donde ellos eran los amos de todo y de nada. Consagraron sus días el uno al otro, habiendo dejado todo pasado atrás, habitando un presente lleno de pasión y esperanzas, con la seguridad de un futuro en el único lugar donde cada uno quería pasar el resto de su vida: los ojos del otro.

Y así comenzó la historia entre el ángel y la demonia. Así comenzó la historia entre tú y yo.



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Han escrito 6 comentarios de «El Ángel y la Demonia»

foto elosodelpan
Miércoles 13 de junio, 2007 01:07.

hola, espero no te moleste que te diga que pongas la etiqueta () en tu post para que no salga todo en portada, por favor.
saludos

foto merline
Miércoles 13 de junio, 2007 01:23.

Bueno , en teoría ^^ ya lo acomode , disculpa las molestias , no sabía que se tenía que hacer eso .. en fin , gracias por la obervación . Adeucin ! Ah , y gracias tambíén por el comentario , pollo666 =) .

foto elosodelpan
Miércoles 13 de junio, 2007 01:34.

a excelente historia, la verdad escribes muy padre, he leido varios de tus post y wow que buenos son eh!
saludos y disculpa la lata!

foto merline
Miércoles 13 de junio, 2007 01:38.

Ahhh ____< ando mue tonta hoy .. gracias osodelpan (( xDDD Bimbo ? )) por el comment ^^ aioz !

foto pollo666
Miércoles 13 de junio, 2007 01:40.

y si me vendes o regalas tantita inspiracion pa seguir con mi historia??

kreo k las ondas infernales andan bajas o soy yo el ke no las kapto =s

foto merline
Miércoles 13 de junio, 2007 01:43.

Sí ando muy tonta .. no me dpi cuenta que la mitad de lo que dije no salió por los signos .. yo decía que perdón pollo666 por queeee sin querer borre tu mensaje anterior o__o le di click a borrar comentario sin querer .. y también dije que ando muy tonta . La inspiración es rara .. pero si quieres xDDD te puedo regalar inspiración divina (( me mandaron un mail con un poco hace tiempo =P )) .. aioz !

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