
El lugar era hermoso, era un malecon único, muy diferente a todos los demas, este poseia una caracteristica magica capaz de enamorar, enviciar, entorpecer los sentidos, daban ganas de congelar el tiempo, olvidarse del presente, del todo, de la nada, navegar en un barco que no fuera a ningun lugar, solo ahi, solo estar... solo amar.
El olor del lugar era fresco, provocaba sentimientos, provocaba valentias inmensas de quererse quedar , de beberse, las horas, el momento, la vida.
A lo lejos una chica se encontraba observando el malecon, un viejo payaso hacia reir a la gente, a lo lejos, unos hombres sin alas volaban como por arte de magia, la magia de aquella playa.
No muy lejos estaba el, ojos pequeños, piel dorada, un caballero, un hacedor de magia, un momento, un solo instante.
Las miradas se cruzan solo para la gente que esta destinada a conocerse, solo para aquellos se sabran apreciar ese único instante en que el amor estalla en un alarido de placer, solo para los que quizas jamas se vuelvan a encontrar, pero que a sabiendas de eso viven la vida como una unica oportunidad... y sus miradas se cruzaron.
Se reconocieron como si fuesen dos mitades perdidas, como el mercurio que se une aun que lo separen, se reconocieron entre la multitud y supieron que su oportunidad era unica... se acrecaron, sin decir nada ella lo siguio, como si fuese una luz en la terrible oscuridad de un corazon podrido de dolor.
Se perdieron en la luz tenue de la luna que alumbraba una habitacion cuyo ambiente y clima daba la pauta para perder el pudor que dan las dudas.
Se amaron, las palabras no bastan para una noche como esa, sinceramente no se podria describir el encuentro de dos seres que sin amarse se dieron como si fuese la única vez, como si no hubiese un ayer, como si no hubiera un mañana... congelaron el tiempo y sus miradas se perdieron en una luz que ellos mismos crearon, que cegaba, la magia cego a los ojos pero abrio la percepcion de las pieles, como si hablaran con el lenguaje del tacto. No hizo tanta falta hablar, quizas rieron un poco, quizas bromeaban, quizas despues de todo eso olvidaron que se reconocieron y se dejaron ir, pero es que asi es la vida, un eterno reencuentro de los amantes, quizas en otro año, en otro siglo o en otra vida se volverian a encontrar.
Pero por el momento ambos existen en este mundo sin descubrir aun que son el uno para el otro.




