Yo no nací para reír; en vano
El Sol baña en sus oros mi cabeza.
Soy gentil hombre del dolor humano,
Y envuelto voy al insondable arcano
En el manto imperial de mi tristeza.
Nunca supe de bien: supe de dolor,
De frío y de soledad. Mi ser remeda
La noche pertinaz que cubre el polo.
Dejadme con mi angustia: estoy tan solo
Si me quitan mi angustia,!qué me queda¡
Me quieres, bien lo sé. Piadosa y franca
Desciendes a mi mal con heroísmo,
Y de donde todo es negro tú eres blanca:
Florecita de nieve en la barranca
Y estrellita de paz en el abismo.
Me quieres, bien lo sé; pero me espanta
pensar que mi existencia es tan oscura,
que tu almita de luz, tu almita santa,
negra se volverá con sombra tanta
por querer que amanezca en mi negrura.
Y el cielo prueba nuestro amor: el gozo
Se alejó, gorjeando, de la reja
Donde el Sol alumbro tanto alborozo,
Y hoy tu no eres nada más que un gran sollozo
Y yo no soy más que una gran queja.
¡Cuantas dichas ayer en nuestra escena¡
Pero el ala de Dios cubrió el santuario,
Y sin piedad de ti que eres tan buena,
te clavó en el madero de la pena,
Te trocó en virgencita del calvario.
Más ¡que importa¡ El dolor es soberano
Dispensador de gloria y de nobleza.
¡Mi estrella, mi flor, dame la mano,
Y vallamos envueltos al Arcano
Y en el manto imperial de mi tristeza¡
Escuchando: Te quiero dar--N.L
Sin comentarios :'( ]


