Benditos sean aquellos, que entienden lo torpe de mi caminar y la poca
firmeza de mi pulso.
Benditos sean aquellos, que comprenden que ahora mis oídos se esfuerzan
por oír las cosas que ellos dicen.
Benditos sean aquellos, que parecen comprender que mis ojos están
empañados y mi sentido del humor es limitado.
Benditos sean aquellos, que disimulan cuando derramo el café sobre la
mesa.
Benditos sean aquellos, que con una sonrisa amable se detienen a
charlar conmigo por unos momentos.
Benditos sean aquellos, que comprenden mis fallas de memoria y nunca me
dicen “ya has repetido la misma historia dos veces”.
Benditos sean aquellos, que saben despertar historias de un pasado
feliz.
Benditos sean aquellos, que me hacen saber que soy querido, respetado y
que no estoy solo.
Benditos sean aquellos, que saben lo difícil de encontrar fuerzas para
llevar mi cruz.
“BENDITOS SEAN AQUELLOS, QUE CON AMOR ME PERMITEN ESPERAR TRANQUILO EL
DIA DE MI PARTIDA”.
muy muy bueno hay que ser paciente con los ancianos, yo en particular adoro estar con mis abuelos

Si es verdad!!! hey que buen fondo tiene tu blog!!!

esta padre
