
De tus senos bajando a tu cintura,
por esa suave curva en tu cadera,
acaricio, con seda, por doquiera.
Se disuelven mis ansias con premura.
Mi latido en el tuyo se apresura,
te pasea mi lengua toda entera
y el ritmo de mis manos se acelera
buscando con mis dedos tu espesura.
Tu cima ya se siente extremecida;
se disuelve tu nódulo candente,
mi cuspide prepara la acogida.
Gimiendo, mi pasión es un torrente
que estalla en el contacto, transferida;
se acopla y me deslizo suavemente.
Para amanecer
teniendote, poseyendote
con esta locura existente.