
-¿Sabes que te amo?
-Poquito.
-No es cierto, te amo más de lo que pudieras imaginar.
– Yo quiero todavía más…
-Déjame explicarte, te amo porque de tu amor a mi amor encuentro tus labios, promesas que a mi juicio despejan incógnitas que juzgan mi cordura, llámame loco, mi juicio y mi verdad pertenecen a tus labios, invítame a la cordura después de besarte, no acudiré si no es a repetirme en tus labios, vuélveme a llamar a la claridad de pensamiento, pero esta vez hazlo con una sonrisa de triunfo, si te hace falta me declaro derrotado, no podría batallar contra agonía tan dulce. Si te parece mejor, te propongo una tregua, una en la que habite en ti después de cada beso, una tregua donde seas siempre la conquistadora de mis sentidos y yo no pierda proximidad con tu boca, un trato, si un trato, donde tú siempre ganes y yo no dilapide ni un solo milímetro de ti, un pacto donde no me permitas volver a otro lugar que no sea cerca de ti… ¿Ahora te das una idea de cuánto te amo?
-Yo quiero más…
-Te amo por la distancia que existe entre tu amor y mi amor, misma que yo ilógicamente mido por proximidades, porque entre tú y yo está la cercanía, porque entre nosotros esta tu piel y mi piel, porque lo que siento por ti es, existe, por que el trecho desde ti hasta mi es cada vez más corto, te quiero por tu contacto y por la disponibilidad que tienes para que ese mundo que va desde tu pecho al mío sea cada vez más pequeño, te quiero por la sencillez de tu tacto, por la complejidad de tu respuesta, porque me haces temblar cada vez que me tocas y porque haces lo propio cuando mis manos profanan tu espacio, te quiero por tu respuesta a mis manos, porque haces de ellas esclavas de mis pasiones, te amo porque tu piel es la trinchera, el refugio, porque es lo único que me puede salvar de mi mismo cuando no te siento en la más inmediata de las cercanías…
– ¿Quieres aún más razones?
-Más.
-Te amo porque son tus ojos dos abismos y tu mirada es vértigo puro para mí, porque mi ambición ha de llevarme cada vez más cerca de ese par de brillantes, destellos que solo son artificios de su verdadera belleza, porque busco dentro de ellos lo que de mi queda después de que me miras, porque a través de ellos solo veo que puedes convertirme en vehemente seguidor de tu persona. Vivo solo por verme reflejado en ellos, por que se que de vez en vez me regalaras una mirada y yo no derrochare ni un solo momento el contacto de tus ojos con los míos…
-…
-Nunca dejes de mirarme como lo has hecho hasta hoy; conviene a mi amor que tu siguiente mirada sea de complicidad, con esa que solo tú y yo sabemos significa mi rendición voluntaria, déjame sentirme habitante de tus ojos, sin en cambio yo nunca me opondré a dejarme llevar hasta ellos, mi resistencia cederá de un tajo siempre ante el brillo de tus ojos…
-¿Siempre?
-Sí. ¿Sabes porque?… porque te amo desde tu amor a mi amor y viceversa, te amo porque eres tú, te amo en cantidad, en paciencia, te amo hasta enfermarme de ti, hasta la intoxicación de ti, te amo desde mis venas, desde lo más extenso de mi sentir, te amo sin explicación, te amo por locura, te amo por la fuerza de tu ser que ansió mío, te amo hasta el hartazgo, desde el sinrazón, te amo desde ti hasta tu sombra, te amo de verdad y en verdad, te amo sin conocimiento de causa, te amo por pasión, por locura, te amo por ternura y hasta porque mis impulsos me lo dictan, te amo conscientemente, consistentemente, te amo…
-…
– ¿Ahora sabes porque, como y cuanto es que te amo? – Aún no, quiero más…
-¿Y si te doy mi vida?
-Más…