Memorial De Tlatelolco
La oscuridad engendra la violencia
y la violencia pide oscuridad
para cuajar el crimen.
Por eso el dos de octubre aguardó hasta la noche
para que nadie viera la mano que empuñaba
el arma, sino sólo su efecto de relámpago.¿Y a esa luz, breve y lívida, quién? ¿Quién es el que mata?
¿Quiénes los que agonizan, los que mueren?
¿Los que huyen sin zapatos?
¿Los que van a caer al pozo de una cárcel?
¿Los que se pudren en el hospital?
¿Los que se quedan mudos, para siempre, de espanto?¿Quién? ¿Quiénes? Nadie. Al día siguente, nadie.
La plaza amaneció barrida; los periódicos
dieron como noticia principal
el estado del tiempo.
Y en la televisión, en la radio, en el cine
no hubo ningún cambio de programa,
ningún anuncio intercalado ni un
minuto de silencio en el banquete.
(Pues prosiguió el banquete.)No busques lo que no hay: huellas, cadáveres
que todo se le ha dado como ofrenda a una diosa,
a la Devoradora de Excrementos.No hurgues en los archivos pues nada consta en actas.
Más que aquí que toco una llaga: es mi memoria.
Duele, luego es verdad. Sangre con sangre
y si la llamo mía traiciono a todos.Recuerdo, recordamos.
Ésta es nuestra manera de ayudar a que amanezca
sobre tantas conciencias mancilladas,
sobre un texto iracundo, sobre una reja abierta,
sobre el rostro amparado tras la máscara.
Recuerdo, recordemos
Hasta que la justicia se siente entre nosotros.


Estela en la Plaza de las Tres Culturas, de la Ciudad de México, escenario de la matanza del 2 de octubre de 1968 con los nombres de algunas victimas de la agresión.
Monica Arriola.
Este año se cumplen 40 años de los acontecimientos acaecidos el 2 de octubre de 1968, una fecha especialmente difícil para la historia mexicana. La matanza de mexicanos y mexicanas, principalmente jóvenes estudiantes, llevada a cabo ese día, cambió para siempre el transcurso de la historia de nuestro país, cuando luego de nueve semanas de huelga estudiantil, más de 15,000 alumnos de varias universidades marcharon por las calles de la ciudad para exigir al
gobierno la derogación del artículo 144 bis y el 141, del Código Penal del Distrito Federal que era usado como argumento legal para realizar detenciones a diestra y siniestra.
Estimado lector, lectora, la trascendencia del movimiento del 68 radica principalmente en la conducta que hemos adoptado las y los mexicanos en el acontecer nacional, lo cual ha generado que la participación ciudadana en las cuestiones públicas y políticas del
país, sea hoy el capital de la democracia. A pesar de ello, 40 años después de ese trágico día no se ha esclarecido este suceso ni la manera en la que se gestó, transmitió y ejecutó, lo único claro es su propósito represivo, destinado a impedir el incremento de la protesta social.
El régimen político de 1968, ante la proximidad de los Juegos Olímpicos, tuvo que censurar estrictamente la información en los medios, quienes fueron obligados a callar de tal manera que ni los noticieros de radio y TV ni los medios impresos dijeron una palabra al respecto. El papel de la información en las sociedades se ha ido intensificando con el paso del tiempo, sin embargo, hace apenas tres décadas la información, que es uno de los bienes más preciados para las sociedades contemporáneas, podía ser controlada. Hoy en día es necesario hacer un llamado para que esto nunca vuelva ocurrir y podamos ejercer nuestro derecho a la libre expresión y a la información.
La libertad de expresión es un derecho fundamental señalado en el artículo 19º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 y en el Art. 6° de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
La lucha por la libertad de expresión nos corresponde a todos, ya que es la lucha por la libertad de expresar nuestro propio individualismo. Respetar la libertad de los demás a decir cualquier cosa, es respetar nuestra propia libertad de palabra.
Por todos esos motivos, esta fecha no puede pasar inadvertida,
no sólo para quienes participaron en la movilización social y fueron reprimidos, sino también para todos los que día tras día luchamos por que se escuche nuestra voz.
Como cada año, muchos insistimos en la necesidad de que se transparente lo que ocurrió ese 2 de octubre y que se finquen las responsabilidades correspondientes.
Probablemente a algunas personas esto les parezca una necedad, pero cabe recordar que las sociedades que no son capaces de aprender de su pasado, están condenadas a repetirlo. Por ello, y precisamente para tener un sentido de reconocimiento y para trascender, es necesario traer la verdad a la luz, aunque hayan pasado 40 años y aunque tengamos que insistir todos los años en lo mismo.Debemos vivir cada día haciendo respetar, por la vía de la legitimidad, nuestros derechos y cumpliendo con nuestras obligaciones, para que nunca más se repitan lo hechos ocurridos el 2 de octubre de 1968 en Tlatelolco, porque muchos de los elementos de ese conflicto siguen estando presentes. Por eso es necesario, más que quejarnos, hacer un acto de reflexión sobre lo que aún nos falta por hacer.
El 2 de octubre no es una conmemoración que se limita a una corriente específica o a un partido político, porque nos atañe a todos las y los mexicanos y que nos recuerda que antes, durante y después del Estado existe una sociedad civil.
Mañana 40 Años ... Por Dios 40 Años ...
Espero puedan leer un poco de esto ... si tienen algo que opinar dejare abierto el tema ... buena tarde ...
