MUY TEMPRANO EN MI VIDA.... FUE DEMASIADO TARDE.
[ Escribo sobre... ]
Audi estudia los olores en el automóvillun 07 de mayo, 2007 - 15:06 Estado de ánimo: AlegreSeguridad de esta entrada: PUBLICO
En cada modelo se analizan alrededor de 500 componentes interiores de diversa índole a través de la nariz humana. Audi se sitúa como referencia en la industria del automóvil a la hora de aplicar los estándares más estrictos en la lucha contra los malos olores. El objetivo final no es conseguir un coche que no huela a nada, sino lograr que tenga un olor neutro, que permita que el cliente se sienta a gusto. Un vehículo nuevo debe emitir un olor característico, pero nunca desagradable. El cometido de los expertos en olfato es que así sea. Los fabricantes de la industria de la automoción alemana (VDA) decidieron reunirse en 1991 para establecer un procedimiento estándar para la evaluación de olores. Hasta entonces, prácticamente todos los fabricantes seguían sus propios métodos a la hora de erradicar los malos olores. Los químicos de Ingolstadt compararon todos los parámetros de las pruebas y elaboraron un conjunto de pruebas estándar para el análisis de olores. Tal fue su éxito que en 1992 dicho método fue adoptado por todos los fabricantes alemanes. El lado bueno de ello es que los constructores pueden comparar sus resultados en este campo y los proveedores sólo tienen que validar sus componentes con arreglo a un único protocolo. El núcleo del equipo humano, compuesto por seis personas (ampliable con otras tres) está compuesto de tres “narices femeninas” y otras tres masculinas. El equipo se sitúa en el seno del proceso de validación de Audi, previo al inicio de la producción. Son ellos los que tienen la última palabra a la hora de establecer si un determinado material es o no idóneo para su introducción en un automóvil. Los materiales que no cumplen con los criterios de evaluación del “equipo nasal” de Audi son eliminados inmediatamente de la lista de provisión. No menos importante es el hecho de que el “equipo nasal” no sólo se integra en la fase más incipiente del desarrollo de cada modelo nuevo de Audi, sino que también supervisa que el estándar del olor en todas las fases de la producción. Así, diferentes unidades de la gama se sacan de la cadena de montaje a diario para someterse a exhaustivos análisis olfativos en el laboratorio de análisis. La escala de evaluación se corresponde con el sistema de grados de la enseñanza alemana. Así, por ejemplo se puntúa entre 1 y 6, donde uno sería “inodoro” y seis “insoportable”. Todos los elementos puntuados del 1 al 3 superan el estricto test de Audi, mientras que los que alcanzan valores entre 4 y 6 suspenden. La mayor parte de los exámenes se sitúan entre dos y cuatro. Por cierto, en ocasiones pueden darse también ciertas exhalaciones. Los motociclistas reconocerán esas finas películas de lubricación que se condensan después de cierto tiempo en la cara interna del parabrisas. Dichas películas se forman a partir de sustancias no volátiles que emanan del interior del vehículo al calentarse. Se trata de un fenómeno conocido por los expertos como “fogging”. En la rutina diaria habitual, todos los miembros del equipo toman caminos separados para trabajar en el laboratorio de materiales de Garantía de Calidad. La mayoría de ellos trabajan en análisis químicos. Para formar parte de ese equipo hay que estar dispuesto a hacer determinados sacrificios, dado que la sensibilidad a los olores de los probadores debe estar garantizada en todo momento. Los fumadores, por ejemplo, no serían potenciales miembros del equipo ya que sus miembros olfativos están demasiado insensibilizados. El estado de salud también juega un papel decisivo, especialmente en lo que se refiere a las vías respiratorias. Un simple catarro puede hacer que un miembro del equipo cause baja, ya que ni siquiera las medicinas pueden ayudarle. El procedimiento de test se efectúa cortando un trozo de cada componente, ya sea del habitáculo o de las juntas de goma que hay sobre las piezas de madera o los paños de puerta o incluso las costuras de los asientos. Esas “muestras de componente” se colocan a continuación en un bote con sello inodoro. A continuación, el bote sellado se calienta en un horno a 80º C durante dos horas. Ahí es cuando el examen comienza. Uno a uno, los analizadores van levantando ligeramente la tapa, huelen en el hueco entre la tapa y el bote, cierran el bote y se lo pasan al siguiente miembro del equipo para que no haya grandes diferencias de temperatura. En ese momento, cada probador escribe sus observaciones de manera confidencial en un papel. El resultado final se obtiene realizando la media de todas las puntuaciones. Después de cinco o seis pruebas los miembros del equipo necesitan tomarse un respiro de una o dos horas antes de recobrar las condiciones para realizar una nueva evolución objetiva. El análisis de los olores no se detiene, por supuesto, en esas pequeñas muestras. Para comprobar la interacción entre diversos materiales, componentes completos, como es el caso de los tableros, se analizan en una cámara calorífica especial de acero inoxidable con una capacidad de un metro cúbico. El test del olor se lleva a cabo a través de un tubo conectado a esta cámara. En el extremo del tubo hay una máscara de cristal con la forma del contorno de la nariz del probador. Es la forma ideal de que ningún olor ambiental contamine el análisis. El último paso consiste en la evaluación del vehículo completo. Para ello se calienta su interior con unos radiadores de gran tamaño. Para entender esta prueba cabe señalar que un coche expuesto de manera prolongada al sol puede alcanzar temperaturas de hasta 80º C. Esas son, precisamente, las condiciones que se intentan recrear en la prueba. Una vez alcanzada dicha temperatura, los integrantes del equipo nasal entran en el habitáculo, establecen una impresión general y también tratan de identificar piezas con olores particularmente intensos. Cuando termina esta intensiva serie de pruebas se alcanza una precisa impresión acerca del olor del coche. Hay olores que no sólo se detectan a través de la nariz; también pueden verse. Cualquier motorista ha visto alguna vez esa fina película grasienta que se forma con el paso del tiempo en el interior del parabrisas. Se conoce por los expertos como “fogging”. Esa película puede llegar a dificultar la visión, especialmente cuando entran a través de ella los rayos del sol que dan de frente al parabrisas. Las primeras quejas documentadas llegaron desde Suecia, donde el sol a menudo incide desde un ángulo muy bajo sobre el horizonte y, por tanto, acentúa ese incómodo efecto. Su causa tiene relación directa con la emisión de sustancias volátiles por parte de ciertos componentes del interior del coche. Dichas partículas se desprenden en cantidades minúsculas de dichos componentes cuando éstos se calientan por efecto del sol. Ello afecta, por ejemplo, a las sustancias reblandecedoras, estabilizadores o sustancias ignífugas o aceites que se añaden a los plásticos y a otros materiales no metálicos para mejorar sus propiedades. Esas sustancias apenas se evaporan en circunstancias normales, pero si la pieza que las contiene es expuesta a altas temperaturas sí se liberan en pequeñas cantidades. En esas condiciones de calor, dichos componentes se condensan inmediatamente en una parte fría del vehículo (la mayoría de las ocasiones en el parabrisas delantero) y allí forman la mencionada película. Cuando se pasa el dedo sobre el cristal, pueden verse huellas grasientas conforme esa fina capa queda destruida. Cuando se limpia esa película, el paño utilizado suele quedarse negro. Esto último no tiene relación con las sustancias, que son incoloras, sino con el polvo y la suciedad que se adhieren a la película. Esa suciedad contribuye a dificultar la visión a través del cristal. [ Enlace | 4 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
Autos
Entradas relacionadas: Han escrito 4 comentarios de «Audi estudia los olores en el automóvil »
|