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esclavo terrestre
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Este domingo decidí aplicarme al aseo de la casa ya que después de bastante tiempo de dejarla ya se nota el abandono, en fin es parte de retomar el control de las cosas, bueno el cuarto de huésped estaba atiborrado de todo aquello que no deseo ver y no encuentro un lugar donde ponerlo, los libros de este periodo escolar que termino la niña igualmente se quedaron ahí botados, así que me di a la tarea de hacer un espacio en el librero para guardarlos, y me encontré libros que leí cuando iba a la prepa.
De los que encontré en ese peldaño saque dos que no pude resistirme a releer, el primero, que además es de pocas hojitas y pequeño, se lo lleve a mi padre porque quizás pienso que de alguna forma es algo que el vivió con el suyo, Carta al Padre de Frank Kafka, uno de los tantos libros que marco mi vida El Libro Negro de Giovanni Papini, aquí un fragmento de una de mis historias favoritas:
Hace dos días conocí al famoso “navegante aéreo solitario”, a quien un fallo del motor obligó a detenerse, sólo por un día, en esta Ciudad del Cabo. Es un individuo de unos veinticinco años, tiene un hermoso rostro oval, moreno, de mujer o de poeta, y ojos almendrados y opacos, de enamorado o de santo. Se llama Udai Singh, y desde hace ya tres años vive casi siempre en el cielo. Viaja de un continente a otro, pasa de un océano a un desierto, con un aeroplano privado; tan sólo lleva consigo a un mecánico ayudante, obediente y callado.
Tan sólo soy feliz cuando me libero, solo en el cielo libre: el sol es mi compañero fiel, las nubes son mis islas y mis etapas de viajes, las brumas mis lugares de ocultamiento, el viento es mi música. Cuando estoy a varios miles de metros por encima de la dura corteza habitada, me siento dueño del mundo y sobre todo me siento propietario único e imperturbable de mi alma. Usted, esclavo terrestre, no puede imaginar la ebriedad pura y alocada de los navegantes del cielo. Los pensamientos son más lúcidos y serenos, la mente está más libre, el corazón más seguro, el alma es más divina.
Debo descender frecuentemente a la tierra para reaprovisionarme de alimento tanto para mí como para mi motor. Pero todo descenso entre vosotros es para mí humillación y angustia, y procuro que dure tan sólo unos pocos minutos.
Estos son fragmentos de la historia de “El Aviador Solitario” tiene otra que quizás son mejores que esta, pero en aquel entonces que leí este libro fue una de las historias con las que me sentía identificada. Por aquello de que a veces uno esta mas acompañada sola que con alguien al lado, cuando no soportas a la gente, y es que en ese entonces la mentalidad plástica estaba en su apogeo en la prepa, realmente yo no tenia muchos amigos ahí ahora que recuerdo mis amigos eran gente que ya iba en las universidad, en fin les dejo la recomendación de este libro, empieza la semana….
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