SEÑORA QUIETUD
Eran aproximadamente las 4:00 pm y en casa de Iván la guerra de palabras de nuevo se hacia presente; pero hoy no era Vilchis el culpable de los gritos e insultos, tampoco ingles ni ecología, no, hoy, no; las discusiones llegaron al colmo de las estupideces: el sabor de una pizza.
El guión era el mismo: los dos clásicos y antagónicos bandos formados por Iveth y Lorena, y el otro Iván e Israel, y clásico mientras Iván e Iveth se decían y deshacían, se insultaban y demás, Lorena cumplía a la perfección su papel de apoyo moral y psicológico de su bando. Israel se dedicaba al contraataque con un cargamento fatal de insultos y una que otra seña obscena, y mientras la peculiar guerra se llevaba a efecto, me dedicaba únicamente a hacer comentarios sarcásticos (algo difícil de creer de mi) me divertía la ver como cuatro adolescentes en la plenitud de su vida, se peleaban entre una “deluxe” o una “stravaganssa”.
Recargado en el barandal de la escalera observaba la cómica escena, y en un pestañeo, encontré al último protagonista de las típicas reuniones en casa de Iván. Se encontraba tendida en el sofá, con la columna haciendo un arco y las manos entre sus piernas, mirando hacia el suelo y esperando su entrada al show; si esa es Nidia.
Con una sonrisa en el rostro observaba a la actriz; quería imaginar lo que cruzaba por la cabeza de esa niña. Seguramente estaría ensañando su frase celebre “lo que ustedes quieran” o “como quieran”, o quizás su no menos conocido slogan “pues como…Iveth”. Era predecible, su timidez la hacia ensayar sus máximas antes de entrar a escena.
Regrese mi atencion al “show de las peripecias” para captar la escena de los almohadazos; reí y dije una tontería , nadie me pelo y volví con la señora quietud a contemplar como columpiaba su vista por el suelo y cambiar de pronto a su pose de niño autista; era genial, sus dedos reflejaban el nerviosismo, el cual quería matar mordiéndose las uñas, cruzaba las piernas y se acercaba a ella los CD´s de Iván, y pasaba desde Charlie Sa (o Za) hasta REM, los dejaba en su lugar y el proceso se repetía.
La curiosidad me hizo olvidar es espectáculo comico-magico-musical del cuarteto morza y centrar mi atencion en Nidia, nunca me había fijado tanto en su papel, y para ser honesto lo representaba a las mil maravillas.
Cambio su postura, buscaba nada en su mochila, se ato las agujetas, saco un espejo y contemplo sus barros, se “clavo” en el vidrio de la mesa de centro y se quedo asi un buen tiempo, tal vez repasaba sus locuciones, o tan solo miraba el vidrio, pero no, era una posición clásica.
Sin dejar la discusión, Iveth puso a cantar a Mónica Naranjo y regreso a la escena del crimen… El show continuaba, los del pleito seguían y Nidia tarareaba la canción; el único que no cumplía su papel fui yo, pero estaba tan admirado con la actuación que no podía despegar la vista de la actriz; miraba como aquella dama olvidaba su problema y se hacia presa de los medios cantando la boba canción, cambio del suelo al techo y tomaba la postura de quien exhala el humo de su cigarrillo.
Deseaba desmesuradamente el clímax y desenlace de la actuación. Esperaba ansiosamente la entrada de Israel con un ¿Qué opinas Nidia? Y asi ella concluiría si apotencia actuación, pero tardo, las fuerzas antagónicas seguían su lucha. La espera se hizo prolongada e improvise en la obra, la espera me mataba y dije: ¿Qué opinas Nidia?
El giro de cabeza actuó rapidísimo, casi instantáneo, y clavo sus ojos en los míos, brillaban de una forma muy singular, su cara seria me impacto, el acto duro fracciones de segundo, aunque se me hizo eterno, y por fin dijo: “hawaina”.
Un balde de agua fría cayo en mis entrañas, rompió el esquema y dejo a un lado la obra clásica, su cabeza regreso a la posición original, y yo aun en shock le arrebate el teléfono a los dos principales gladiadores y dije: “una hawaina a la dirección dicha, nada mas” colgué el teléfono…
PARA TI, DONDE QUIERA QUE ESTES...
quien diria que una pizza puede provocar conflictos jajaja
esta frase me latió
Regrese mi atencion al “show de las peripecias” para captar la escena de los almohadazos; reí y dije una tontería , nadie me pelo y volví con la señora quietud a contemplar como columpiaba su vista por el suelo y cambiar de pronto a su pose de niño autista;

=0…
...saludos
