El fabuloso y autentico mundo del Sean
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Tu dame dinero, y yo me lo gasto ….jue 07 de septiembre, 2006 - 18:45 Estado de ánimo: AgotadoSeguridad de esta entrada: PUBLICO Si le hago caso a las definiciones tradicionales del populismo, debo decir que se basa en la idea de atraer a la masa de la población —a lo que más de uno llaman “el pueblo”. Es el segmento mayor de población al que se dirige el político y lo hace en oposición a las elites de la misma nación. Se trata, por tanto, de una estrategia de campaña y de popularidad gubernamental. Siendo estricto, además, el populismo no tiene signo político. Puede ser de izquierda o de derecha. El populismo necesita para sobrevivir una persona. Es el líder, cacique, caudillo, hombre fuerte, el enviado de dios o como se le quiera llamar y quien debe tener el don de la palabra. No cualquiera reúne esos requisitos y tardan en construirse, sobre todo para lograr el engaño propio del líder para llegar a verse como indispensable, como el portavoz e intérprete de la voluntad de la mayoría. En realidad es un autoengaño mutuo: la mayoría piensa que el líder es la respuesta a todo y el líder también se lo cree. El populismo, por tanto, puede ser visto como caudillismo o caciquismo — Dice Krauze con toda la razón, “El populista utiliza de modo discrecional los fondos públicos. No tiene paciencia con las sutilezas de la economía y las finanzas. El erario es su patrimonio privado…” El populista reparte lo que no es suyo y sus partidarios lo reciben, en un juego artificial en el que nada se crea, todo se distribuye… La realidad cobra su factura y los repartos no crean riqueza —al contrario, la acaban. La pobreza crece, la economía cae y eso es un peligro que el populismo enfrenta cuando crea enemigos, cuanto más oscuros y poderosos mejor. Ahora el mutuo engaño se enriquece con un poderoso elemento de la imaginación: los opositores ocultos, las confabulaciones secretas, los enemigos del régimen a quienes se puede culpar de los fracasos notorios para todos. Se toman por eso medidas de emergencia —más confiscaciones, más opresión, más cárcel, más represión. Se trata de defender a la voluntad soberana del pueblo que sólo el líder es capaz de entender. La división interna es necesaria para que el populismo viva. Hay enemigos internos y externos, se necesita hacerles frente y movilizar a la población engañada: marchas, reuniones, discursos o interrupciones por TV, Campañas nacionales, movimientos de rechazo, marchas de apoyo —cuanta más actividad mejor. Las leyes existentes no pueden ser freno a la voluntad del populismo y que el líder encarna. El líder está por encima de la ley y así la democracia muere cuando se extingue lo más importante de ella, la división de los poderes y la independencia de las instituciones. El populismo, además, no puede estar sujeto a los periódos democráticos de elecciones periódicas. Con tantos enemigos, con tanto que hacer y con la voluntad del pueblo, nada puede obstaculizar al populismo —esa fantasía mutua que viven el líder y sus partidarios. Porque el populismo, al final de cuentas, es un problema de miopía colectiva y de engaño auto inducido. [ Enlace | 4 comentarios ] del.icio.us Estrella este post
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