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Así es la vida, guapa.
viernes 08 de febrero, 2008 - 16:36:32
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...ella vive una falsa realidad. Me sentí culpable por no tener complejo alguno con mi excesiva voluptuosidad.
A los cuatro años de edad, ya era yo un problema para mi abuela. Razón por la cual, me mandaron a estudiar la cartilla con una profesora jubilada. No hice primero de primaria. Las maestras consideraron que sabiendo leer y escribir, sumar y restar ¿qué diablos me tendría quieta y entretenida? Así que me mandaron con las grandulonas.
No me permitieron formar parte de NADA.
Aburrida (condición que se repite en mi vida, constantemente) me entretuve leyendo cuanto libro caía en mis manos. A decir verdad, algunos no valieron la pena, pero, hubo otros que despertaron interés especial. Con los años me quedó claro que el poder tiene muchos matices. Nada peor que perder el control ¿verdad?
Si, ella vive una falsa realidad. La última vez que la vi, se esmeraba por disimular los pliegues, en el abultado vientre que le dejó la maternidad. Casi en los huesos, el exceso de pellejo del estómago, y tres pelitos teñidos, dejaba muy expuesto su problema con la anorexia y la bulimia. Me quise acercar para conversar, pero por más que intenté introducir algún tema, ella sonreía con cara de “no sé de que hablas” y hacía hincapié en la revista de moda que sostenían sus huesudas rodillas.
Nuevamente me llené de entusiasmo y le pregunté sobre algunas propuestas actuales, nada complicado, para que no se trabara su hámster. Pero citaba vestidos y peinados. Como si tuviera todavía posibilidad de escapar.
Me levanté por una cerveza, y me resigné a charlar con el barman. El desfile desde su mesa hasta la barra fue concluyente. Después de unos minutos de intercambiar puntos de vista, nos involucramos en una típica discusión intelectual. Nada relevante, pero era entretenido ese “delicioso juego” de “mi argumento es mejor que el tuyo”.
Tanta cerveza, necesita ser propiamente canalizada. El baño no me ofreció refugio, la huesuda ninfa, me alcanzó furiosa y me miró desafiante. ¡Uy! Estoy en problemas, pensé.
Pero como suele suceder, en los casos de nula habilidad verbal y deficiente práctica en los procesos mentales, solo me dijo -¿Cuándo piensas adelgazar?
A lo que yo, conmovida por la agudeza de su notable esfuerzo por encontrarme alguna debilidad, le di una palmadita en la espalda diciendo
– Querida, el día que mis senos y mis caderas tengan tanto éxito como mi cerebro, te acompañaré a vomitar.
Desde la trinchera... mis maravillosas piernas y yo.
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6 comentarios ]
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Han escrito 6 comentarios de «Así es la vida, guapa.»
limoncito
Viernes 08 de febrero, 2008 16:41.-
jajaja ya deja de pelear :D salud!!!

agonicatiricia
Viernes 08 de febrero, 2008 16:49.-
jajaja!!!!
muy inteligente!!!!
jejeje
socrates
Viernes 08 de febrero, 2008 17:12.-
saludos limoniux, no peleo…describo el entorno..ahahahaha

presu
Viernes 08 de febrero, 2008 17:20.-
Interesante socry, me recuerdas el ambiente de los bares que recorría Bukowski, hay algún lugar así en el puerto? ya se me antojó una cerveza de esa trinchera…

socrates
Viernes 08 de febrero, 2008 17:32.-
hay más de un bar…interesante

koritsma
Viernes 08 de febrero, 2008 19:16.-
ehehehhehehe esas peleas verbales donde no se dice ni una sola mala palabra pero como se defiende una, son bueniiisimas la verdad, pedazos de pimienta para la ensalada de la vida.
=:)


