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Generar más odios que simpatías
Mis vecinos me odian. Siempre me miran feo, con recelo, acaso porque no soportan mis borracheras de fin de semana o las reuniones que acaban en la madrugada.
Es lo malo de vivir en condominio. Todos contra todos. No hay sitio para la cordialidad. Cada quien fijándose en el auto del otro, en la mujer del prójimo. Presumiendo en calcomanías que votaron por el PAN, mientras el Presidente recorta el presupuesto a las universidades y permite el alza de los productos básicos. No es que los quiera en mis círculos habituales, pues la mayoría son unos resentidazos sociales, pero al menos deberían concentrarse en invertir bien su vida y que se despreocupen de cómo malgasto la mía.
Algunas señoras me miran feo y sus esposos lo hacen con recelo. Yo sé lo que les pasa. Su vida sexual es monótona, su alma está agrietada y su corazón es igual de expresivo que una muñeca inflable. Casi puedo ver sus jetas de ardor, barnizadas por esa obscena envidia que les provoca escuchar los gritos de placer que algunas mujeres han dejado resonando en mi recámara.
Pero no es nuevo. En todos lados sucede lo mismo: en la escuela, en el trabajo, en el metro, en el cine. La gente pierde mucho tiempo envidiando al de un lado, reprochándose por qué aquella vieja está más delgada o que un wey trae mejores tenis, o porque una viejita maneja una Ford Explorer y hasta porque el iPod de su cuate tiene un color más bonito aunque sean igualitos.
Por tanto, no me extraña cargar con un fardo de envidias y maldiciones. A mucha gente le parezco antipático, quizá hasta mamón, pero es porque no saben que en realidad me da flojera hablar de la película de moda, del chisme en boga, de la música que suena en la radio, ni de la nota ensangrentada del periódico Metro. Algo sí es verdad, soy arrogante y con actitudes de canalla, pero tampoco voy por la acera escupiendo a los indigentes. He generado mucho odio y algo de amor. Pocas son las personas que realmente me quieren. No creo tener muchos enemigos, pero sí un cúmulo de rencores.
Tomado del articulo que publica en el universal, Manual para canallas, Roberto G. Castañeda,01 de febrero de 2007
Fragmentos
Un miserable comentario :( ]
del.icio.us Estrella este post
Han escrito 1 comentarios de «Generar más odios que simpatías»
pollencio
Jueves 01 de febrero, 2007 11:41.-
Que onda mi estimado! estuvo bueno el escrito, hasta pense que era tuyo, pero cuando llegue a la parte de las chicas dije naeeeeel el no es presumido en ese aspecto xD
jajajajajajajaja
Saludos y buen dia!
