¿Quién quiere estudiar Filosofía en la U.N.A.M.?
Por sorprendente que parezca no había leído la nota que escribió Carlos Mota en su sección del periódico Milenio, supongo que muchos de ustedes ya la leyeron, para los que no lo han hecho aquí les pasó la nota.
¿Qué perspectivas profesionales tiene un joven que estudie en la Facultad de Filosofía y Letras o en la de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM? ¿Podría ser contratado en empresas como Unilever, Nokia, Sony o Cemex? ¿Querría? ¿Está preparado para agregar valor económico o para generar empleos?
Durante la única conferencia que dicté en uno de los auditorios de la UNAM, años atrás, recuerdo que los estudiantes me escuchaban con cara de no entiendo nada, como si les estuviera hablando de otro planeta. Yo les hablaba de liderazgo empresarial, y les puse ejemplos de Bimbo o Sabritas. Yo he dado clases por años, y no tengo problema para comunicarme en un lenguaje claro con quien no domina la materia de negocios. El problema estaba del otro lado.
Los numerosos ejemplos de estudiantes de esas facultades, empezando por El Mosh y aderezado esta semana por Lucía Andrea Morett Álvarez —la 'estudiante' mexicana herida en el campamento de las FARC en Ecuador—, deberían merecernos reflexiones serias sobre los programas académicos, las habilidades conceptuales y —en todo caso—, el adoctrinamiento de que son sujetos algunos jóvenes en esas aulas.
Ojo. El problema no está en la disciplina, pues hay exitosos egresados de licenciaturas afines que se emplean en agencias de investigación de mercados o que se insertan en procesos creativos en corporaciones que gustan de nutrirse de talento diverso, multiplicando las posibilidades que les brindan los egresados de las facultades de negocios o economía.
No. El problema está en la intención profesional con la que egresan varios jóvenes de esas facultades. Quieren romper el mundo, no construirlo. Uno, que está en el mundo de los negocios, se puede topar con un dentista transformado en publirrelacionsta teniendo éxito, prosperando, aunque no fue en lo que originalmente estudió. Pero no es común hallar un filósofo de la UNAM inserto en el mundo de los negocios. ¿Por qué será?
En Estados Unidos es numeroso el grupo de filósofos o egresados de escuelas de arte que luego estudian un MBA. ¿Su propósito? Hacer negocios. Prosperar. Aquí, sin embargo, los exportamos a los campamentos guerrilleros latinoamericanos. ¿Por qué es ese su destino?
Carlos Mota (motacarlos aol.com)
Okay... estoy de acuerdo que es una opinión vertida en un periódico de dudosa objetividad y que este tipo es un columnista de negocios que, supongo estudió en una de esas universidades "globales" (digo, si es que estudió).
Yo no soy de la UNAM pero la Facultad de Filosofía y Letras merece todo mi respero (yo mismo no logré entrar jajaja), para empezar hay muchas otras carreras en estas facultades de Filosofía y Letras y Ciencias Politicas y Sociales además de Ciencias Políticas y Filosofía, están además Letras, Geografía, Historia, Arte dramático, Pedagogía, Comunicaciónes, Sociología y demás...
Luego, con que clase de soberbia e ignorancia escribe este tipo, osea ¿quiere que estudiemos en "universidades globales" para que nos enseñen a ser unos empresarios rateros y sin escrupulos como todos los "admirables" empresarios de este país. Digo, ¿de verdad pensó que a los estudiantes de la UNAM les iba a interesar trabajar en Bimbo y Sabritas? ¿De verdad pensó que les iba a interesar una conferencia de liderazgo y esas pendejadas para empresarios pendejos?
Yo prefiero mil veces los valores que inculcan las universidades públicas como el libre pensamiento y, digo, si quieres el idealismo pero tratamos de hacer una mejor sociedad basada en la tolerancia, la libertad de pensamiento y la cultura y no como este tipo lo piensa en la superficialidad y el materialismo.



