Sobre los perros y los hombres

Despreciamos al perro por dejarse domesticar y ser obediente,
llenamos de rencor el sustantivo “perro,” para insultarnos. Y una muerte
indigna es morir como un perro, sin embargo, los perros miran y oyen lo que no vemos ni escuchamos. A falta de lenguaje, o eso creemos, poseen un don que ciertamente nos falta y sin duda piensan, saben, en consecuencia resulta muy probable que nos desprecien por nuestra necesidad de buscar amos y nuestro voto de obediencia al mas fuerte.
Escuchando: ahora un poco de trova cubana


