Amanda y el sexo.
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Amanda y el sexo
por: Yohan Uribe Jimenez
¡Amanda, Amanda!, el susurro de su nombre traspasó a su boca carnosa, tras la última gota de semen eyaculado que bebió su vagina esculpida de labios cherry, decorada con un pubis fascinante de castaños enrulados. Ella nada pedía a cambio, ni joyas, ni siquiera perfumes costosos, siempre así… el amor idílico. La ninfa bajo su cuerpo respiró agitada, rendida con su liguero sexy de encaje negro, que atravesaban sus tiras los muslos alargados de firmes piernas sin fin, caladas en delicado nylon francés, con sus rodillas perfectamente encajadas en la cadera de él.
La auténtica hembra que complacía todos sus caprichos sexuales sin
objeciones. Era elevado el precio de su pasión, pero bien valía la pena
pagar lo que fuera, por la demanda de sus favores. La ideal, la top
model entre todas, la fémina casi perfecta, la que había cambiado
mágicamente con su compañía sus noches en blanco, solitarias y… la qué
en la oscuridad, él con una alegría desconocida se resignaba al placer
de venerar su presencia, en donde todo y sin pensarlo, había tomado un
giro insospechado.
Mientras que ella permanece acostada boca
arriba, él, se vuelve y toma un Camel encima de la mesilla de noche, lo
enciende y entre volutas se tumba sobre su costado para contemplarla en
silencio, mientras que su nena inexpresiva, observa con sus ojos cafés
el juego de sus sombras envueltas entre nebulosa del humo que él
expira, proyectándose inmóviles en el cielo raso del dormitorio. Su
lacio cabello castaño, de la misma intensidad de sus ojos, lucía
revuelto por los devaneos de la enjundia del erotismo que él le
infundió con su boca, a cada una de sus curvas vertiginosas, cutis
suave, extremadamente terso para ser real, el que armonizaba con el
conjunto de un cuerpo esbelto de busto mediano perfectamente formado de
silicona que se alza en pico,-nada que ver con los senos naturales,
ordinarios- los cuales, estos premoldeados inmediatamente respondían a
sus estímulos orales, humectándose, los que con tal precisión
enmarcaban a su cuerpo escultural.
Igual que la gloria besaban
sus labios voluptuosos de encarnado matiz de delicioso y fresco tacto,
-él meditaba entre bocanadas- entretanto, se inclina con adoración
sobre ella e inspira la fragancia del Roché que expide su anatomía de
seda. Amanda, se mantiene callada, indiferente, ensimismada con la
vista clavada. Entonces, él evalúa su silencio; adivina en sus ojos
quietos, sin vida, que seguramente se encuentra inmersa como siempre en
su mundo irreal, de sueño profundo, largo y pleno.
Su ilusión
se contiene entre sus párpados cuando cierra los ojos imaginándose toda
la pasión que ella, emana. Inesperadamente, la figura de ella se
deforma y se desvanece ante sus ojos. ¡Maldita sea! un desafortunado
descuido surgió; una ceniza candente cayó sobre su delicada piel de
vinilo, que cubría la silueta de la muñeca inflable, y la quemó.
Ante el horror, su Amanda inerte, representante del último invento “higth-tech”, permanece desinflada sobre su cama…
6 comentarios ]
del.icio.us Estrella este post
Han escrito 6 comentarios de «Amanda y el sexo.»
presu
Miércoles 28 de noviembre, 2007 16:19.-
Buen relato, pero….en que terminó? que la llevó a la vulcanizadora?

MiRaCh
Miércoles 28 de noviembre, 2007 16:23.-
Jajaja Presu.. Claro que corrio a la pc a comprar el otro modelo online. Sofía, la rubia de ojos verdes. Amanda era una aguafiestas. :/

brujita
Miércoles 28 de noviembre, 2007 17:02.-
te mato!
tan buena que iba la historia…
Saludos!
sunflower
Miércoles 28 de noviembre, 2007 19:23.-
Orale… intensa la historia.
:)
Saludos.
Me gustó!

bathory
Jueves 29 de noviembre, 2007 09:39.-
jejejeje yo estaba esperando un final mas nose real y resulto q me sacaste una sonrisota jejejejeje
me encanto
saludos colombianisimo!!

limoncito
Viernes 30 de noviembre, 2007 15:34.-
chido este relato saludos!!!
