Sin ti no hay vida después de la muerte.

Esta excursión a la muerte que es la vida, como bien lo diría Mario Benedetti.
Y mientras yo vagaba por el mundo tratando de enredarme en el ejercicio de las letras mojado de la absurda erudición, tu me esperabas en la casa sola, con frió, y en mi ausencia soñabas con un hijo nuestro y yo con mi nombre en los periódicos o en los salones del arte,las noches se hicieron heridas y tus lagrimas endulzaban el café de la mañana, Prometeo encadenado ante esta desdicha insoportable de tu vos pidiendo un minuto de atención, una sonrisa basta para sentir que he muerto una palabra sobra en el vació de este cementerio, una posible habitación que nunca conocerás será un deposito de lagrimas y esta ciudad extranjera el valle de mis muertos, entre tantas cosas sacare de la casa mis libros, los cuadernos que hablan de ti, mis tripas, mi esqueleto, la ansiedad de quedarme dormido y pensar que la vida es solamente un sueño don de soy hombre y tu eres la medida de mi tiempo. Ya los relojes marcan una cuenta regresiva y en la sangre corre veneno, llorar es un consuelo, suicidarme con tu olvido en la garganta un remedio, al final de las sumas y las restas soy quien carga los saldos negativos como costales a la espalda, las facturas que ahora pago repican como campanas sin iglesia, las noches que no te di, los días que te robe, los olvidos prolongados, la abstinencia provocada y la falta de explicación de mi estúpida existencia.
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