Clio y soledad

En esta noche que sucumbe al paso de las molidas horas secas he soñado la piel de una mujer sin tiempo, sin descanso, ni remedios... Sus ojos y sus senos eran como un capricho de la sentina Cleopatra escrito por Darío, la sentí manantial, hierba seca y la bebida oscura que se filtra por mis dedos emplumados. Quería besar pero yo no sabia, quería tocar pero yo no conocía de otras caricias. Solo era cráteres y poros por donde brotaba la sangre de sus labios que no encontró corazón ni arteria, en todo caso termino humedeciendo mis labios con todo y sus temores entumecidos, sello con la punta de la lengua un pacto por el cielo entristecido, su mano se ha cerrado en mi memoria, y cuando abrí los ojos supe que era la soledad mas limpia en la que mi sombra se ha venido.
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