Cualquier día de estos

El día que menos pienses sacaré a pasear la tristeza por las calles del centro y las plazas donde los vendedores ofrecen a las mujeres cuarentonas una aventura. Me vestiré de piel, de durazno, o a lo mejor usaré una camisa rosa por la que se filtre el viento. En busca de un algodón de dulce pisaré unas cuantas palomas para robarles besos, si se me sube el azúcar le hablaré inmediatamente a algún amigo para que me de unas cuantas noticias tuyas, incluyendo tus últimos romances.
Con la intención de que respiren aire fresco las penas y se asolee la melancolía, procuraré no mencionar tu nombre ni por accidente, y esconderé bajo la palma de la mano tus apellidos, como pienso aprovechar mi caminata, comeré algunas uvas y terminaré tomando café si llueve, esta vez me callo los reclamos y mojo los recuerdos en la taza.

