Me encontraba hace días, muy plácido conduciendo hacia la oficina y desayunando en el trayecto unos exquisitos chocorroles y un saludable jugo V8.

Hago un paréntesis para recomendar ampliamente su consumo. (pero solo, ya que la combinación de chocorroles y jugo de verduras no resultó tan buena idea como yo esperaba).
Amiguitos, tomen V8, eso es si quieren estar fuertotes y sanotes como un servidor; si quieren seguir pareciendo Papillón después de 16 meses de encierro en la Guayana Francesa, pues sigan sin tomar V8.
Grandes personalidades disfrutan de los beneficios de este increíble elíxir de la vida:
Ernesto Laguardia lo toma; también Fernando Lozano, y ya ven que guapo que es; Mel Gibson lo tomaba cuando hacía obras de arte como Mad-Max y Arma Mortal
¡Dejo de tomarlo y se volvió loco!
Incluso Keith Richards lo tomó por mucho tiempo y ya ven como después de 15 años de estar muerto, todavía parece como si estuviera vivo.
Aparte, tomar V8 te ayuda a ahuyentar las terribles pesadillas nocturnas y alucinaciones sobre enfermedades incurables y muertes horribles, así co… ¡Esperen! Creo que acabo de ver un cáncer que trata de entrar a mi cuarto. Voy por otro V8…
Ahora sí, ¿En qué iba? ¡Ah! En el V8, pero bueno, no era del jugo de verduras de lo que quería platicarles, sino de los chocorroles. Estaba yo muy contento comiendo mis chocorroles, cuando me doy cuenta que en el empaque aparecía una leyenda que rezaba:
“¡Felicidades! Acabas de ganar un tono para tu celular, marca el número tal para recibir tu tono” y yo muy emocionado porque siempre estoy buscando nuevos tonos para mi súper celular de alta tecnología, hasta que me percaté de una pequeñísima nota: “Costo por llamada, $6.00 pesos”.
¿?
Recuerdo cuando era pequeño, comía con gran emoción los cereales sólo para poder encontrar los juguetes que venían dentro. Con el tiempo, los jueguetes dejaron de aparecer y los sustituyeron por “calculadoras” de cartón que sí bien no servían para nada, al menos me emocionaban igual. Después ni siquiera eran calculadoras, sino figuras que uno tenía que recortar del reverso de las cajas para poder jugar con ellas; después sólo imprimían en el reverso algún crucigrama o un laberinto.
Ya para cuando era adolescente, el único regalo que daban en los cereales era la información de todas las vitaminas y hierro que contenían.
Ahora, es increíble como las empresas se las han ingeniado para parecer que regalan sin darte nada a cambio. Al contrario: ahora hasta tienes que pagarles. Si se hace algún concurso por televisión, ya no es sólo presentarse o mandar tu información por correo, sino que ahora tienes que hablar por teléfono y sólo te costará $20.00 pesos la llamada.
Antes te pedían enviar 20 etiquetas de sus productos para ganarte algo. Ahora saben que sus productos no valen nada y te piden que aparte de las 20 corcholatas, les pagues 200 pesos para poder recibir un balón de la selección.
En un tiempo me imagino que los premios serán algo así como: “¡Felicidades! Acabas de ganar la oportunidad de pagar una quincena a uno de nuestros obreros. Sólo deposita en nuestra cuenta $5,000.00 pesos”
Que tiempos vdd.
Recordar es volver a vivir y lo mejor no cuesta nadaaaaa!
Saludos a todos