Aunque los Tigres no jugaron a su máximo nivel, fue suficiente para ganarle a unos Rayados miedosos, que desde antes de iniciar el partido ya se estaban defendiendo. Los Rayados salieron con una alineación de 5 defensas, y era evidente que se dedicarían a defender y contragolpear (el mismo estilo de juego que le critican al Tuca, aunque hace mucho que no juega así).
Por si fuera poco, desde el primer minuto de juego, los Rayados jugaron como desde hace 10 años juegan sus clásicos, con el peor estilo de fútbol: áquel que no juega y no deja jugar. Apenas perdía el balón un jugador de Rayados y este se tiraba al suelo, algunas veces siendo exitosos en su lucha por engañar al árbitro. Fue un estilo que cortaba toda inspiración y deseo de Tigres de jugar ordenado. Era el futbol que desespera al rival, el futbol que no propone, el futbol que aprovecha errores, el futbol de un equipo pequeño miedoso ante uno enorme. Era el futbol típico de los Rayados…
Otro ingrediente que no podía faltar en el estilo de juego de los Rayados fue la violencia. Los Rayados terminaron el partido con 7 tarjetas amarillas que facilmente pudieron duplicarse si no fuera por que el árbitro fue muy condecendiente con ellos. Desde temprano en el partido, una jugada brusca de Navia puso a Julio César Santos a jugar con una venda, misma que afectó su rendimiento en el terreno de juego.
Así, a base de golpes, trampas, engaños al árbitro, y cortes de juego desesperantes, los Rayados enfrentaban a un Tigres que atacaba, proponía y disponía del balón, la movía de izquierda a dercha, al centro, a la izquierda de nuevo. Tigres llegaba por las bandas, por el centro, con tiros de media distancia, con remates en corto, con centros pasados y con pases en el área. Pero todo fue en vano, por que la defensa Rayada que superaba en número a los atacantes felinos, supo frenar los embates del equipo local, y la desesperación se incrementaba.
Y luego vino la tragedia… Al minuto 36, Arellano decidió que él sabía jugar mejor que ese pobre estilo que mostraban los Rayados y se quitó a tres defensas felinos. La linea defensiva, anticipando lo peor, salió al fuera de lugar… pero lo hizo a destiempo, y Reinaldo Navia aprovechó el error defensivo, remató con fuerza frente a un portero vencido, y declaraba que, jugando de lo peor, Rayados le ganaba 1-0 a los Tigres en su casa… Millones de corazones rotos felinos se angustiaban: otra vez, jugando mejor, por errores en la definición, y por una estupidez en la defensa, el partido se iba…
Pero la pesadilla solo duró el primer tiempo.
El segundo tiempo Tigres salió a jugar con un futbol superior al Rayado, pero le agregó un ingrediente adicional: garra.
Constantemente los Tigres llegaban al área y cosntantemente fallaban sus tiros. Al menos generaban peligro y habían logrado vencer al futbol reventador de los Rayados, quienes ya no cortaban el juego felino. Tanto dió el cántaro al agua hasta que se rompió, y en una jugada al minuto 55, Walter Gaitán quedó solo frente al portero, quien desesperado no pudo más que tirar al Tigre. El árbitro marcó penal correctamente. Para Tigres parecía que la esperanza regresaba!
Pero pudo más la rivalidad de Gaitán contra el Tuca que su honor, y el llamado “divino” tiró un penal de vergüenza que sin problemas atajó el portero Rayado.
Aun así, Tigres siguió llegando y, fiel a su costumbre, Rayados siguió frenando el juego con faltas. Al minuto 60, una de esas faltas provocó un tiro libre a favor de Tigres fuera del área. Esta vez le tocó a alguien con honor cobrar el tiro libre, y Jimmy Lozano venció a la defensa Rayada y a su portero para empatar el marcador con un tiro soberbio y privilegiado. Era el 1-1.
Tigres siguió llegando, generando peligro, desgastando a un rival desesperado, y con cada minuto que transcurría, más grande se hacía el portero Rayado de tantas atajadas que hizo. La mitad del Clásico se jugó en el área Rayada, y Tigres seguía y seguía llegando… y fallando.
Con las llegadas se cansó Aldo de Nigris. Ojo: el desgaste de jugar dos torneos (libertadores y liga) van a empezar a cobrar factura. Salió de Nigris al 73 y entró el desconocido Carlos Ramirez…
Aun así, Tigres siguió llegando. Resulta que Carlos Ramirez había jugado con Chamagol en el Atlante, lo cuál se notó increiblemente, pues los dos jugadores generaron mejor futbol. Los comentaristas del Televisa dijeron que, cuando Miguel Herrera, técnico de Rayados, dirigía al Atlante, este no quería a Carlos Ramirez, y por eso este jugador sobresalía en juegos contra Miguel Herrera.
No sé que tan cierto sea el chisme de Televisa, pero lo que sí fue cierto es que al 86, Chamagol recibió sólo en el área, tiró a gol y otra vez la atajó el portero… pero de atrás llegó Carlos Ramirez y definió el encuentro. Tigres ganaba 2-1, y el “Volcán”, el mismísimo Estadio Universitario de Nuevo León, se venía abajo de júbilo!
Faltando 4 minutos para el final, los Rayados decidieron comenzar a jugar buen futbol, y los Tigres decidieron echarse atrás y defender. Se revirtieron los papeles: ahora los que jugaban mal y a hacer faltas eran los Tigres, y los que proponían eran los Rayados. El Monterrey estuvo muy cerca de cobrarle a Tigres caro su imitación Rayada, pero aunque cerca, el empate nunca llegó. Con 4 minutos y medio de compensación, (es decir, con 8 minutos en todo el partido de ataque Rayado), el Clásico 81 llegó a su fin, y Tigres se coronó Rey de los Clásicos, pues llega a 29 clásicos ganados por 28 perdidos y 23 empatados (no suma 81, por que un clásico fue suspendido sin arrojar resultado).
Con este resultado, Tigres no solo gana el título de “Mejor equipo de la Ciudad de Monterrey” y ejerce paternidad sobre el inferior Rayados, sino que además llega a 11 puntos, colocándose en el 12avo lugar de la tabla general, y en el 5to de su grupo, a solo un punto del Atlas y de las Chivas, y a 4 del Cruz Azul, recuperando así las esperanzas de calificar a la liguilla!
Rayados, por el otro lado, se queda en 10 puntos, es decir, en el 15avo lugar de la general, y en el 6to del grupo.
cua, cua, cua, cuaaaaaaa….
saludos
, me siento AlegreMmmmm… yo no ví el partido, pero entre las platicas de mis amigos hoy en la borrachera, solo comentaron que el Piojo planeo mal el partido.
