LAS QUEJAS DE UN MAESTRO (YO) PART. II

Dicen que ser maestro es gratificante, que es una profesión muy noble, pero nadie habla del lado oscuro del ser profesor, y no me refiero a los salarios mal pagados o a las cantidades excesivas de trabajo, sino más bien, a lo que constituye nuestra fuente laboral, la materia prima: los alumnos.
Recuerdo que cuando era estudiante, eran las cosas mas o menos así, tenia maestros a los cuales les poníamos apodos, por ejemplo: al de redacción se le llamo cariñosamente “el pozoles“ por su manía de estar mascando siempre chicle, también esta el “*que cosa*” llamado así por la muletilla que utilizaba al hablar, o al de derecho ecológico “el enano“ (por obvias razones), y algunos otros pobres “_profes_” pasaron por una lista de dulces nombres, que ahora no recuerdo.
Como sea, cuando somos alumnos, es muy sencillo criticar al profesor, por su apariencia hasta por lo que sabe y no.
Lo cierto es que no es nada sencillo dar clases a un grupo de veinte, cincuenta o cien alumnos que estan pendientes de cada uno de tus movimientos, que te supervisan de pe a pa… No es facil, sino todo lo contrario, y sería sencilla nuestra labor si se entendiera que el maestro no es perfecto, ni el sabedor de todas las respuestas.
En fin, hoy me ocurrio lo que no me sucedia en años… y llego a la siguiente conclusión.
No es fácil ser alumno, pero es menos fácil ser maestro.
Y mi siguiente pregunta es:
¿Como me llamarán cariñosamente mis alumnos? jejeje eso es algo que tal vez nunca averiguare jajaja.
Saludos








Escribeme!!