Amigo Azul... ¿Que habrá sido de tí?

Hace un tiempo que no sé de tí, así como llegaste te has ido, y debo de aceptar que te extraño, extraño esos comentarios tuyos y esas palabras de aliento.
Sabía poco de tí y sin embargo ya te consideraba amigo, tal vez porque sentía un amplio agradecimiento a tu persona por leer mis palabras.
Para mí, nunca fue una molestia sino un halago el que una persona ajena a la comunidad leyerá mis ocurrencias.
Como sea, mi estimado Amigo Azul, donde quiera que estes, te mando un gran saludo, de parte de quién en momentos distintos, compartío la misma Universidad, vivió en el mismo Estado y hasta conoció el poblado donde tu también creciste.
Saludos respetuosos.








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