DE MENTIRAS Y MENTIROSOS

Todos alguna vez en la vida, hemos dicho mentiras, algunas veces justificada o injustificadamente, pero, ¿_que es mejor, una mentira que duela menos que una verdad? O una verdad que duela mil, pero mejor a vivir engañado_?

Hoy me ocurrieron varias cosas, y sólo estoy tomando detalle de cada una de esos pequeños engaños para mandar muy lejos a la persona que me las esta haciendo.
Una de las cosas que más detesto es la mentira –en el ámbito personal , y bueno, si me van a mentir, quiero que lo haga al menos bien, es decir, un buen mentiroso que logré que, caiga en la mentira, que no se contradiga, que sea firme en lo que me dice… que de verdad, provoque que caiga y me mantenga en el error. Porque mentir, es un arte –un mal arte por cierto todos alguna vez lo hemos hecho, de pequeños para evitar el castigo, de grandes para evitar una llamada de atención o un problema mayúsculo. Pero también suele ocurrir que la mentira puede llegar a ser tan absurda, fantasiosa, o llegar en un momento, en el que, haber dicho la verdad, hubiera sido la mejor solución.

Ya sé, lo ideal y éticamente correcto seria, decir siempre la verdad, pero no siempre se puede, sin embargo hay situaciones, como las relaciones de pareja, de amigos, de familia, en la cual, la verdad, el decirla siempre es lo mejor, por más que duela.
Y es que la mentira, bajo esas circunstancias –es decir entre dos personas unidas por un sentimiento de amor filial o erótico- no debe de caber las mentiras. Porque dicen que la confianza es como un cristal, una vez que se rompe no queda igual, y no hay nada peor que encontrar que alguien a quien se ama, te ha estado mintiendo, con un ciento de mentiras pequeñas o con una grande que equivale a mil.

Es complejo: ¿*cuanto podemos mentir*?. ¿*Cuándo perdonar una mentira*? ¿cuando se justifica mentir cuando se ama*? Porque son a la larga, como pequeñas espadas que se te van clavando una a una, y que arrancártelas duele mil.
Pero por otra parte, está también aquella formula de que, no siempre podemos andar con la verdad en la mano… Creo que en dado caso lo mejor es, callar y no inventar historias que tarde o temprano se descubrirán.

En mi caso, estoy observando con un tanto de cinismo que casi raya en indiferencia, las mentiritas que me dicen a diario, quiero ver hasta donde va a tratar de engañarme y, quiero ver su cara cuando se de cuenta de que tanto esfuerzo ha valido bien poco para tratar de inducirme a caer en sus historias fantásticas.
Saludos.
Escuchando: Labios compartidos (Maná)








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