[ Escribo sobre... ]
Aunque usted no lo crea
Extracto de “El libro de lo increíble”...
La palabra fornicar deriva del latín fornice, que significa curvatura interior de un arco, ya que bajo las bóvedas de los puentes y callejones era donde se podían alquilar los servicios de las prostitutas romanas.
En el antiguo Egipto, los días se dividían en buenos, amenazadores y nefastos, según los hechos que en ellos hubieran ocurrido durante la época en que los dioses moraban en la Tierra. En los días nefastos la gente no podía bañarse, montar en barca, viajar, comer pescado ni nada que viniera del agua. Tampoco se debía matar una cabra, un buey o un pato. Otros días era recomendable no tener trato carnal con mujeres, so pena de infección. Y otras veces, era mejor
no escuchar canciones alegres ni pronunciar el nombre del dios Seth, que tenía fama de pendenciero.
En Turín, ciudad del norte de Italia, más de 40.000 personas rinden culto al diablo.
A los indios sirionó del Alto Amazonas, en Bolivia, les trae sin cuidado copular delante de otras personas, pero se mueren de vergüenza y pueden ser severamente castigados si son
sorprendidos comiendo en público.
Las madres de la tribu pondos de Sudáfrica están deseosas de que sus hijos se casen con tantas mujeres como les sea posible, ya que las recién casadas pasan a ser auténticas esclavas de la suegra.
En las islas Molucas, en el archipiélago de Indonesia, la caza de cabezas sólo puede hacerse por detrás, ya que, si el agresor ve la cara del oponente, matarlo sería un asesinato.
Los chinos adiestraban a los ciegos para la práctica del masaje con doble intención. Por una porte, se pensaba que los invidentes tenían más desarrollado el tacto y, por otra, podían tratar a la clientela femenina sin pudores.
En la antigua Grecia, las mujeres no comían con sus maridos, sino que permanecían recluidas en el gineceo, habitación para mujeres que estaba situada en la parte posterior de la vivienda.
Las únicas mujeres que podían sentarse a la mesa de los varones eran las hetairas, cortesanas de alto nivel.
El 27 de agosto de 1896, estalló entre Gran Bretaña y Zanzíbar – hoy parte de Tanzania – una guerra que duró 38 minutos.
Algunas tribus de indios del Orinoco, en Venezuela, colgaban los cadáveres en una especie de hamaca durante una semana, y con los líquidos que goteaban de ellos en el proceso de
descomposición, los curanderos fabricaban un licor que decían que tenía propiedades mágicas.
Los cometas, considerados por muchos culturas como anuncios de infortunios y terribles males, significaban para los zulúes el presagio de una guerra; para los masais, hambre; para los eghap de Nigeria, epidemias, y para los luba del Zaire, la muerte de un jefe de la tribu.
En el norte de Inglaterra, desde el siglo VIl hasta bien entrado el XIl, a las mujeres protestonas o que se negaban a permanecer calladas, se les ponía una especie de bozal metálico sobre la cara y la boca, el acial, con una mordaza también de metal, que les ocasionaba graves lesiones
en el paladar y la cavidad bucal. Una vez amordazadas, eran paseadas por las calles atadas con una cuerda.
Agosto, Matando el tiempo
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Han escrito 5 comentarios de «Aunque usted no lo crea»
elpipila
Viernes 25 de agosto, 2006 01:49.-
donde consigo uno de esos ultimos ?
para el domingo en el zocalo
cambio y jueras
elosodelpan
Viernes 25 de agosto, 2006 02:25.-
ironias de la vida…......
saluditos yeyebu!!!
jasongt
Viernes 25 de agosto, 2006 09:38.-
buenos datso todos muy interesantes y mas sobre el origen de la palabra fornicar.
cada dia se aprende algo

elangel666
Viernes 25 de agosto, 2006 12:29.-
EL PIPILA NO MMS EN DONDE CONSIGO ESAS PARA EL DOMINGO JAJAJAJAJ Y MAS JAJAJAJAJA TUBO BUENA

luisitomx
Domingo 27 de agosto, 2006 14:17.-
orales pura cultura contigo yelli



