
Ya tiene rato que no posteo mis desgracias y esto es porque fueron de mal en peor. Cuando yo pensaba que íbamos mejorando, resultó en un episodio maldito que, aunque prefiero olvidarlo, no puedo y no debo, porque me puede pasar otra vez.
Sin embargo, algo en mí sigue firme y es la determinación de recuperarme y si se puede, de paso, recuperarnos como pareja.
“Ya estamos juntos” – Eso me dijo hace unos días y si le creo, aunque todavía no se decide a regresar a la casa. La vida de soltero es agradable, no tienes compromisos, puedes hacer lo que se te pegue la gana, si se enoja tu pareja tiene dos trabajos…pero yo no soy cualquier tipo que acaba de conocer y que apenas la está conociendo. Llevamos 11 años juntos. Lo que yo hice no merecía la respuesta obtenida. Debo aceptar que nuestros problemas nos colocan en posiciones vulnerables. Cualquiera de los dos o los dos pudimos cometer el mismo error, ahora le toco a ella y debo aceptar que no lo pudo evitar, dado el estado mental que atravesábamos. Qué bueno que no pasó a mayores
Algo aquí me indica que posiblemente este episodio sirva para mejorar, pero no estoy seguro. Todo depende de cómo se asimile y a mí me está costando trabajo hacerlo.
Todavía me sorprendo buscando resquicios, detalles, razones para entender lo que paso. Pero por ahí una vocecita me dice que me autoengaño. Que las cosas no son como yo las veo y que busco como acomodarlas para que me sea más fácil manejarlas. La aceptación no llega en media hora como las pizzas, pero que conveniente sería.
uy! si fuera como de pizza, yo pediría muy seguido que llegara así...
me gusta leer lo que leo, eso es todo!!!
