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Mi visita a Sevilla (conociendo a Alisea) - Primera parte

Sábado 23 de febrero del 2008   Me siento en mi lugar en el AVE (el cómodo y veloz súper tren español) y trato de calmarme de a pocos. Son algo mas de las 7:25 de la mañana y estoy a dos horas y media de llegar a Sevilla y de por primera vez, tener un contacto físico y personal con una persona de ymipollo. Veo por la ventaba y noto como lentamente el tren empieza a alejarse de la estación mientras aumenta su velocidad. Debería de llegar a los 200 kilómetros por hora en unos pocos segundos seguramente, pero es tal la perfección de esta super vía que apenas se nota el movimiento dentro de la cabina del tren.   Tomo el móvil que me han prestado (el mío simplemente no funcionó en Europa para variar) y llamo a un teléfono que he marcado muchas veces desde Lima. Mientras la señal se conecta hago un repaso mental de lo que le voy a decir a la persona que estará al otro lado de la conversación.   De repente escucho un somnoliento “hola” en el teléfono.  =mas= -        Hola Alicia, soy Luís -        Pero que pasa Luís? Ayer esperé tu llamada -        Tuve muchos problemas ayer. No llegaron mis maletas y en la noche salí con mis primas y no te pude llamar. Te cuento que estoy ya en el AVE -        ¿A que hora vas a llegar?- me pregunta, un poco mas despierta aunque no tanto -        Cálculo que a las 10 aproximadamente. Si es muy temprano yo te espero en la estación -        No no, no te preocupes. Yo estaba preocupada por que  no te comunicabas conmigo. -        Si lo siento. -        No te preocupes vale? Yo voy por ti a la estación -        Gracias Alicia. Entonces te veo allá -        Venga un besito, conversamos luego.   Corto la comunicación y parte de mi no puede creer que estoy yendo a Sevilla a conocer a alguien del pollo personalmente.  Lo más cercano que he estado a hacerlo fue una vez hace algo mas de un año en  que Gisa, la peruana brasilera que escribe en la pagina, me dejó plantado una tarde esperando a que llegara (no te preocupes Gisa, entendí perfectamente tu explicación).   A travez de la ventana veo el paisaje español como va cambiando conforme el tren avanza por las vias magnetizadas: del cemento de la hermosa ciudad de Madrid pasamos lentamente a verde y amarillo de sus campos salpicado el camino cada cierta distancia por alguna construcción hecha por el hombre. Es un l indo país me digo mientras me acomodo para ver la película que nos van a pasar para hacernos mas llevaderos las dos horas y media de viaje y que tiene a una Angelina Jolie con lentillas de color oscuro como protagonista (por lo que recuerdo hace de la esposa de un periodista raptado por Al Qaeda en Pakistan).   Supongo que a estas alturas tengo que aceptar que no voy a relajarme y dejar de pensar en quien me espera en la estación de Sevilla. Durante casi 8 años de viajes constantes por trabajo en contadas ocasiones alguien quien no es de mi empresa me ha esperado para verme. Alisea, o Alicia como normalmente la conocemos en ymipollo, esta allá, algo somnolienta seguramente por  mi llamada de las 7:30 am, esperándome para hacerme de guía turística por solo unas horas, ya que mi boleto de regreso en el AVE esta señalado para las 19:45 horas de ese día.   Al final, el cansancio puede más que  la emoción de ver a mi amiga y me quedo dormido. Despierto en medio de una discusión/conversación entre dos españoles mayores en los asientos que están adelante del mío. Veo la hora en el reloj que  está sobre la pantalla y noto  que son aproximadamente las 9:35 de la mañana. La película de Angelina ya ha terminado así que lo más seguro es que estemos a solo minutos de Sevilla. Por la ventana , lo que supongo son las afueras de una ciudad me recibe indiferente, con su cielo gris lleno de nubes oscuras.   Me pongo de pie y paso al siguiente vagón del tren. Allí hay una especie de cafetería rodante con unas mesas donde los comensales se apoyan. Pido un agua mineral con gas helada y la bebo. Luego voy al baño, me  lavo los dientes y la cara y escucho que el anunciador del tren avisa que hemos  llegado a Sevilla, capital de Andalucía, en lo profundo de España. Una ultima mirada al espejo y salgo nuevamente al vagón comedor y de allí veo como entren va frenándose lentamente mientras entre a la estación de Santa Justa.   Por fin salgo del tren y pongo por primera vez los pies en la ciudad de Alisea.    Suena el móvil que trago y escucho una voz familiar, ya no somnolienta, que me habla  con e se tono tan encantadoramente español que escucharía todavía todo el dia durante mi breve visita a esa hermosa ciudad.   -        Luis, ya llegasteis? -        Hola, si justo acabo de bajar el AVE -        Luis, voy a demorar unos minutos. Voy a recogerte en mi coche y luego volvemos a mi casa y lo aparcamos y vamos andando a mostrarte la ciudad vale? -        Como quieras, pero si es mucha molestia, yo te espero si quieres venir en autobús -        No no no, que te he dicho que es mejor que te recoja en mi coche. -        Esta bien entonces. ¿Donde te espero? -        Tomate un café mientras yo llego -        Ok, no t e preocupes, estaré al pendiente -        Venga un beso que ya nos vemos.   Cortamos nuevamente la comunicación  mientras voy caminando buscando la salidad de la estación,  y decido no ir al café a esperar a Alisea si no quedarme esa media hora de espera, dentro de una tienda de revistas y libros bien surtida. Supongo que la mejor manera de pasar media hora de espera por una persona es entreteniéndose leyendo cosas insulsas como normalmente se escriben en las revistas de ciencias tipo Muy Interesante.   Miro el reloj después de unos minutos y me doy cuenta que Alisea legará en cualquier momento por mi. Salgo nuevamente al amplio patio de la estación del AVE y busco la puerta principal  y estoy caminando  hacia  ella cuando suena mi móvil.   -        Luis, donde estas? -        Pues en la estación -        Estoy yo allí en este momento -        En que puerta estas? – le pregunto -        Pues en una muy grande que da directamente al parqueo.   Miro alrededor y veo cual es la puerta mas grande y camino hacia  allí   -        Pues ya voy por ti – le digo mientras camino los pocos metros que me separan de dicho lugar -        Estáis viniendo para acá? Me pregunta -        Si - le contesto mientras giro hacia la puerta que creo que es por la que ella ha entrado   Y por fin la veo   Recuento: tengo aproximadamente dos años en el pollo. En el mes de marzo del 2006, buscando información sobre cadenas en Internet en un momento de ocio en mi oficina, me encontré con el blog de Audiosaurius y allí con un par de clicks conocí la pagina y a sus habitantes. Durante todo este tiempo, por  cuestiones obvias de distancias yo nunca antes había tenido oportunidad de tener contacto fisico con alguno que otro blogguer y eso siempre  habia sido una “cortina” de protección a mi intimidad. Pero en ese momento, justo a esa hora en Sevilla, en un lugar tan lejano de mi país, cualquier protección que me hubiera dado la distancia ya no servia de nada. Pero eso,  aunque importante, no era lo que me  daba vueltas en la cabeza mientras caminaba los pocos metros que me separaban de Alisea. Lo que me daba vueltas y seguramente me seguiría dando vueltas por la cabeza todo el día es lo injusta que

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