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Mi visita a Sevilla (conociendo a Alisea) - Ultima Parte

-        No se que tal será este lugar -  me dice Alisea mientras se acerca a la puerta del bar.   -        ¿Pues que te parece si probamos?  - le respondo. La verdad estoy cansando y tengo mucha hambre y llueve mucho mas de lo que me imaginaba así que cualquier lugar da lo mismo para mi aunque  no se lo digo a mi linda guía.   Hemos caminado los últimos 45 minutos bajo la lluvia pero eso  ha sido lo de menos. La experiencia de conocer Sevilla lo compensa definitivamente sobre todo por la persona que me esta regalando su tiempo y me hace sentir casi como si estuviera en casa. Aunque definitivamente no estoy allí, eso es definitivo. En mi casa, en Lima, aunque hay muchos atractivos turísticos nada se puede comparar a lo que me ha tocado ver el día de hoy. Además de la plaza de España, además del archivo de indias o del increíble Alcázar, y cuando creo que nada me puede sorprender mas, Alisea me lleva a conocer la catedral de Sevilla.  =mas= Fue  realmente impresionante ver esta increíble construcción. La catedral de Sevilla, también conocida como Catedral de Santa María de la Sede, es la catedral católica más grande del mundo, y el tercer templo más grande tras la Basílica de San Pedro del Vaticano en Roma y San Pablo en Londres. Es tan impresionante que aun viendo las fotos aéreas que pueden verse por Internet solamente estando frente a ella puede notarse su magnificencia.   Pero la catedral no solo es una construcción católica. De hecho puede notarse claramente  la parte musulmana de la construcción sobre todo en la parte denominada “la giralda” que esta a más de 104 metros sobre el nivel del suelo.   -        No puedes subir hasta allí arriba por escaleras – me dice Alicia   Y vaya que tiene razón. La giralda, denominada así por la estatua de hierro que la corona, no tiene escalones, tiene un plano inclinado que usaban los árabes para subir hasta su cima ¡¡ en caballo!!.   -        Si subes en el momento de bajá lo que vas a querer es tirarte por que te da unos nervios mirar el camino para abajo – me dice Alisea sonriendo.   Increíble, me digo a mi mismo al recordar lo que acabo de ver hace apenas menos de una hora.   -        ¿Entramos  al bar entonces? Me dice Alisea despertándome de mis cavilaciones   -        Vamos pues -  le respondo mientras la sigo hacia dentro.   El bar al que entramos se llama  Bodega Paco Góngora y tiene un cartel que dice: “Especialidad en pescados, mariscos y vinos del aljarafe “. Se ve encantador a pesar de que una cabeza de toro, evidentemente disecada, nos observa con ojos fríos desde una de las paredes en medio de otros motivos taurinos.   Al igual que los otros 4 bares a los que intentamos entrar, ese parece estar lleno. Pero no es así. Hacia uno de los lados se abre una sala llena de mesas y sillas vacías.  Así que mi acompañante y yo nos sentamos en una esquina y pedimos el menú.   -        Vaya que llueve   -        Si pero esta bien. Dicen que en Sevilla la lluvia es una maravilla -        Debe de serlo – le respondo – en mi ciudad una lluvia así sería un milagro.   Ali se quita el abrigo y yo hago lo mismo. Realmente el lugar es muy acogedor a pesar de la cabeza del toro en la entrada. Colocamos ambos abrigos a nuestro lado yo teniendo mucho cuidado de que no se caiga mi pasaporte al suelo. No sé por que se me ocurrió traerlo hasta aquí a Sevilla pudiéndolo dejar en Madrid..   Veo por la ventana y la lluvia arrecia. Ya no son gotas pequeñas. Ahora estamos hablando de una lluvia bastante fuerte que ya empieza a encharcar las calles empedradas del barrio de Santa Cruz.  La temperatura también ha bajado unos grados pero aun así, se siente muy confortable en esta sala.   -        En mi ciudad nunca ha llovido así   -        Aquí no es común tampoco   -        Justo parece que yo traje la lluvia   Alicia se sonríe mientras saca un cigarrillo y lo enciende. Ya perdí la cuenta de cuantos son.   -        ¿Te molesta el humo?   -        No, no te preocupes. Solo que no recordaba que fumaras. ¿Me lo contaste?   -        Si si te lo conté.   -        Mira tu. Y se supone que tengo buena memoria. – le respondo mientras tomo la cajetilla en mis manos y leo la marca: Chesterfield..   -        Yo no fumo desde diciembre del 2002. Mi último cigarro lo fumé en Austria  - le digo.   -        Este cigarro no es muy fuerte – me responde y debe de ser cierto por que el humo apenas me molesta.   -        Gracias por tu tiempo- le digo por enésima vez en ese día tratando de cambiar de tema   -        Pues nada hombre, que para mi es un gusto. Ya deja de decírmelo que me estoy empezando a molestar.   -        Eso dices tú, pero es tu sábado que estas sacrificando por mi. Pero no te preocupes que no te voy a molestar más de  cuatro horas más.   Ella se sonríe nuevamente. ¡¡¡Que linda sonrisa que tiene esta chica caray!!! Las fotos no le hacen justicia en la página. Supongo que solo estando con una persona frente a frente puedes observar bien como sonríe alguien, como se acomoda el cabello o la manera en que cierra los ojos al decirte las cosas. Ali no lo sabe pero su sonrisa ilumina el día así que me da igual que allá afuera este cayendo un diluvio. Aquí el sol se ha sentado conmigo y esta fumando un cigarrillo mientras me tiene encantado con su sonrisa.   -        ¿Que quieres comer? – me pregunta. – ¿has probado unas tapas?   -        Pues no lo sé. Creo que si. Ayer comí algo con jamón serrano en Madrid pero no estoy seguro que sean tapas. Lo queso me acuerdo que comí fueron bokerones con aceite de oliva.   -        ¿Y te gustaron?   -        Si claro. Se comen bien con  una cerveza o un vino.   -        ¿Has probado gazpacho?   -        Pues ni idea. No sé lo que es así que lo que pidas para mí esta bien.   Ella coge el menú y  yo hago lo mismo. Repaso rápidamente los platos y no reconozco más de la mitad de las cosas que pone allí. Supongo que deben de ser comidas regionales.   -        La verdad no sabría que pedir – le digo a Alisea   Ella se sonríe nuevamente. Creo que voy a tener que seguir haciéndome el que no sé nada para que me siga regalando su sonrisa.   -        ¿Por que no pedimos algo para tomar?  - le pregunto   Alisea me dice que esta bien y abre la carta de vinos, la misma que yo tengo abierta desde hace unos segundos.   Reviso la lista y no reconozco ninguno de los vinos que hay allí. Si estuviera en Latinoamérica, incluso en EEUU supongo que tendría una gran cantidad de vinos chilenos y argentinos para escoger. Y allí casi nunca hay pierde su escoges un casillero del diablo por ejemplo, pero en esta lista solo hay vinos regionales así que me siento completamente perdido. Felizmente Alisea me salva sin darse cuenta tomando ella la decisión:   -        Este vino es muy bueno – me dice señalándome un nombre en la carta – es un blanco y lo probé en navidad. No es muy caro pero realmente es muy bueno..   Yo asiento con la cabeza nuevamente. Un blanco es perfecto con los mariscos o al menos eso dice la teoría de vinos.   -        ¿Que vamos a pedir?   -        No sé. Lo dejo a tu criterio. No sé que significan la mayor parte de las cosas que aparecen allí. Cuando estoy en Madrid y tengo que comer algo siempre termino en un mc donalds o algo así,  así que lo que pidas esta bien para mí.   -        Pues entonces que te parece si….    Y ella arranca a pedir cosas para comer pero yo ya no la escucho. Solo la miro y asiento. Supongo que da igual lo que pida ella por que aunque tengo mucha hambre para mi lo importante no esta en la comida si no en la compañía. Alicia ha estado conmigo toda la mañana haciéndome sentir como en casa, en esta ciudad tan maravillosa y tan distinta a la mía. Me ha servido de guía de turistas y de amiga y ahora, por segunda vez en el día, paramos un momento para sentarnos uno al frente del otro a conocernos un poco más.   De repente llega el mozo con dos copas y una botella de vino.  Pone una frente a cada uno de nosotros y empieza a servirle a ella resueltamente y yo me vuelvo a sentir como un tonto. Cuando Alisea pidió ese vino blanco pensé que el mozo abriría la botella frente a nosotros y me haría probar un poco del vino a mí antes de servirlo, pero no es así. La costumbre aquí es otra completamente distinta a la de mi país así que me quedo callado tratando de disimular mi desconcierto. Definitivamente estoy en un país que aunque parecido al mío tiene costumbres muy distintas.   Tomo mi copa que ya esta llena como la de alisea y la acerco a mis labios.   -        Por que alguna vez tomemos un vino en un lugar donde yo sea el anfitrión – le digo a Alisea antes de beber, a lo que ella me responde con una sonrisa.   Ambos bebemos. Puedo sentir el frió y agradable líquido bajando por mi garganta.   -        Excelente – digo sinceramente – un excelente vino.   -        Si. Es bueno. Y tienes que probar la comida.   ¿Se puede estar pasando un momento mas genial? Un buen vino, una buena mesa y una mujer hermosa frente a ti. ¿Podría estar pasándola mejor me pregunto yo?   Yo creo que no. De hecho creo que si pudiera escoger en ese momento estar con una persona en una situación como esta no cambiaria para nada a mi compañera de ese día.   Gracias a Dios por Sevilla, y gracias a Dios por Alisea, una mujer a la que siempre voy a recordar con mucho cariño y voy a guardar en lo mas profundo de mi corazón.     Fin       Bien mis queridos pollos. He tenido que terminar de hacer este relato en este punto por que aunque me he divertido mucho recordando mi visita a Sevilla y sobre todo la experiencia de conocer a Alisea, he llegado al limite de las 14 hojas que yo mismo me impuse al momento de empezar este relato que debió ser máximo de 5 hojas y que si ahora mismo yo no lo corto en el punto donde está ahora, tranquilamente podría ocupar 10 hojas más.   El problema de hacer una descripción como la que he hecho es que cuando los detalles están frescos en tu memoria puedes pasar mucho tiempo describiéndolos y no tengo mucho tiempo libre para hacerlo y tampoco quiero estirar mucho tiempo más esta crónica. Lo importante de lo que se puede contar esta escrito y lo importante de lo que no se puede contar no les interesa supongo.   Para quienes quieren saber como siguieron las cosas después del almuerzo con Alisea, pueden preguntárselo a ella si quieren. Digamos que hay cosas que guardo en mi corazón y los caballeros no tenemos memoria. Pero estoy seguro que Alisea podrá contar en detalles todas las experiencias que vivimos el resto de la tarde: como nos mojamos juntos, como corrimos hacia su casa por que no aguantábamos ciertas necesidades fisiológicas o como nos calentamos los dos los pies bajo su mesa.   Sea como sea, gracias por leerme. No he contado muchas cosas que vi y que creo nunca olvidaré y supongo que Alisea tendrá muchas cosas mas que contar que las que yo puse. Al final, como dicen por allí, lo escrito queda, pero lo que recuerdas es lo que realmente te llena el corazón...     Y Alisea, frente a todos aquí, te agradezco tu compañía, tu cariño y tu amistad. Gracias por todo lo de ese día, lo contado y lo que no. Me hiciste sentirme muy especial para ti y espero que no te olvides que la próxima vez, seré yo el guía de turistas. Se te quiere mucho al otro lado del mundo. Un beso donde quiera que estés.                      

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