caracolaria

Las habitaciones -1

Retomo a Proust. Lo empecé, lo abandoné, lo olvidé. Lleno de polvo, salta desde el librero y me cae en los ojos. Recuerdo, junto con él, casi en sueños, las habitaciones en que he dormido. Es un viaje extraordinario, no sólo por recordarlas, sino porque a través de ese viaje vuelvo a estar ahí. En casa de mis padres, primero dormía con mis dos hermanas. Después, no sé por qué artes, o tal vez por una moneda tirada al aire, tuve una recámara para mí sola, con un restirador (así se les llama aún a esos escritorios enooormes que utilizan los dibujantes y los arquitectos?) que pronto se convirtió en mi enorme laboratorio, con matraces, tubos de ensayo y un microscopio con espejo que apenas me dejaba adivinar que

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