raulexilu

La Mamada del "Bullyng".

Hace algunos –no muchos- años, cuando yo era un estudiante regordete y taciturno de secundaria, el tìpico gandallita de patio quiso hacerse el muy graciosito a mis costillas. Nunca he sido bueno para los golpes, pero tengo un genio de los mil demonios, y no me gusta que la gente se quiera pasar de lista conmigo, por lo que, a la salida de la escuela, con la protección de mi hermano mayor, que me miraba desde la acera de enfrente, me acerquè al gandalla en cuestión, lo tomè de las greñas, y le dije que si querìa hacerse el chistoso conmigo, se atuviera a las consecuencias. El cuate me dijo que sì, que ya se iba a quedar en paz, y yo, con las rodillas temblando, me fui a casa con mi hermano, que me miraba medio sorprendido, preguntándome què había pasado allì. -Nada. Sòlo poniendo orden… Oscar se encogió de hombros, y nos fuimos tan campantes a casa. Al otro dìa, el fulanito este me echaba miradas de pistola, pero nunca màs se metió conmigo. =mas= Nuestra sociedad està atravesando una serie de crisis que la están deteriorando terriblemente. Y parte de esas crisis son la estúpida tendencia de buscar anglicismos para sustituir palabras que ya tenemos en español; y por otro lado, buscar justificaciones y medios de eludir responsabilidades como padres e individuos. Asì, ya no tenemos niños maleducados e insolentes, sino “indigo” o “hiperactivos”, pues resulta màs cómodo pensar que “mi hijo es especial”, antes de hacerse uno responsable de la criatura y ponerle lìmites. Por otro lado, aunque nos ufanemos de haber construido toda una civilización, de tener la capacidad de raciocinio, de nuestro útil y fundamental pulgar opuesto, no podemos olvidar una verdad esencial: seguimos siendo animales. Y como tales, ciertos instintos y mecanismos primitivos siguen vigentes. Tal vez se hayan modificado en función al contexto, pero la esencia de dichos mecanismos sigue siendo la misma. En la naturaleza, los cachorros de muchas especies luchan entre sì a manera de juego, pero también para forjar el carácter de los cachorros, o como “mecanismo de selección” para separar a los màs aptos para la lucha, de los que no lo son. Y con los seres humanos pasa exactamente lo mismo: el mal llamado “bullyng” (y no volverè a utilizar esa palabreja sacada de la manga, puesto que tenemos un equivalente perfecto en español: acoso) es parte de esa educación informal que nos da la diaria convivencia escolar, y el salir a explorar el mundo que nos rodea. No debemos olvidar que, pese a nuestra capacidad de moldear el ambiente, el mundo siempre será un lugar hostil para todos los organismos. Aprender a lidiar con esa hostilidad es fundamental para el desarrollo y supervivencia de la especie, y el acoso es una oportunidad para ir forjando resistencia y respuestas a la hostilidad. El acoso no es una problemática nueva ni mucho menos. Creo que todos en algún momento fuimos o bien víctimas de acoso, e incluso acosadores y no pasò a mayores. Quizà para los màs débiles de carácter si se pudo haber convertido en una situación patológica, pero eso no tiene tanto què ver con el acoso, como con situaciones mucho màs graves y profundas, que pueden ir desde la violencia domèstica, hasta algún mal neurológico, o simple y llanamente,  debilidad de carácter.  La vìctima de acoso de hace 20 o 30 años puede decir què tanto repercutió en su vida esa circunstancia, dependiendo del manejo que hizo de la misma, y las pruebas están ahì: Bill

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