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-Diario de Tila- tormentas, chubascos y lo que nos salga...

Camino de estrellas

 

Deja que te muestre el camino que hay entre mi clavícula y mandíbula; enumera uno a uno los puntos cardinales de mi tierra; cruza montañas y redescubre mi horizonte.

Yo sé que de tierras extrañas ya estás saciado, pero apuesto que en tus manos jamás habías tenido arena tan suave y mucho menos habías percibido el enigmático aroma de la canela a punto de convertirse en té.


Deja que te hable de mis lunares en la espalda, esos que al compás de tu lengua viperina va dejando rastros estelares…

Escucha mis explosiones cósmicas; en el vacío del universo lo único que no podrás dejar de disfrutar serán mis sonidos parecidos a las erupciones lunares.

Podría describirte las sensaciones de mis entrañas, si existieran las palabras para registrar dichas alucinaciones.

Son indescriptibles los momentos que en soledad recuerdo las palabras de tu susurro. Ese pulso eléctrico que calcina mis huesos, que me lleva en un momento al borde desquiciante del placer.

Deja que te hable de mi camino de estrellas, de la marca de forma de luna, de la mariposa en mi estómago, de la flecha en mi pecho. Deja que te crucen sobre el vientre mis palomas mensajeras, que te hagan saber del león sobre mi hombro, deja que camine sobre ti mi luna hechicera, que te ponga un sobrenombre mi lunar del fondo.

Permite que sean mis manos las que te guíen; cierra por un momento tus ojos y siente el vibrante latido de tu corazón a punto de destrozarte el pecho. ¿Sientes el ardor en tus caderas? ¿Sientes el terremoto de venus chocar sobre tu vientre?

Me has regalado un nombre para cada meseta en la escala de tus instintos, me llamas Andrómeda en el comienzo de los tiempos, te deleitas con el choque de asteroides en mi pecho y yo lo único que creo es que en mi vida jamás había conocido colores tan fascinantes cuando me encuentro en tu Super-Nova.

Estoy entre la osa mayor, entre las constelaciones aun no descubiertas y me siento un cometa luminoso y extraño, siento tus manos como polvo de estrellas.

Me llevas al clímax rotundo convirtiéndome en una aurora boreal y mis tormentas producen colores que nunca nadie podría imaginar.

Y estamos inmersos en el ojo de Dios y nuestra conciencia se tiñe de rojo, y todo es luz y movimiento y estelas cósmicas en nuestro universo.

 

Y dejamos caer nuestros cuerpos al vacío, y nos inundamos de pequeñas explosiones, en nuestro cosmos todo ha sido creado a base de amor.



Escrito en Cosamaloapan de Carpio, Ver., México


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